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lunes, 29 de mayo de 2017

Felicidad-es

El pasado sábado los profesores de Highlands School Barcelona tuvimos una formación impartida por la Fundación Trilema sobre Rutinas de Pensamiento. En el momento educativo en el que nos encontramos, ya no podemos conformarnos con nada. Hemos de ayudar a los alumnos a dar otra vuelta de tuerca. Tenemos que entrenar su cerebro para que sean pensadores eficaces, ciudadanos preparados para una realidad cada vez más competitiva. 


Y pensando y pensando, una de las Rutinas llamada "El Marco" nos hizo reflexionar sobre ¿qué es la felicidad? En grupos de 4 personas, cada uno debía pensar una definición de manera individual, después compartirla en 30" con los demás escuchando de forma activa para finalmente anotar en un "organizador gráfico" lo que recordábamos de lo dicho por cada compañero. Tras ver un vídeo motivacional, tuvimos que elaborar una conclusión sobre la pregunta inicial.

Tras escuchar a mi grupo llegué a esta conclusión: La felicidad una emoción o estado en el que vive el que ama y es amado, dando lo mejor de sí mismo y sin esperar nada a cambio.

Hay muchas otras definiciones: Estado de grata satisfacción espiritual y física, según la RAE; sensación de satisfacción hacia tu propia persona, es algo permanente en el tiempo, según distintas páginas de la red... Y muchos tópicos: es el camino, no la meta, es lo que somos y no lo que tenemos, no es hacer lo que se quiere sino querer lo que uno hace... Dice el Aula de Elena que la felicidad es permanente y la alegría temporal; puede ser.

En mi opinión, todos hemos experimentado momentos felices. En el colegio, trabajando con niños, te das cuenta de que son las cosas pequeñas las que más felices les hacen: pasar a boli, ser el "recadero" de la señorita, ir a pedir algo a otra clase, no tener que llevar la bata, que "toque" ICT (informática en Highlands) o SpeakArt, que "no toquen" lentejas o que el yogur sea de fresa... Y ya no os quiero contar si hablamos de conseguir el último cromo de una colección o irte a casa en el coche de tu mejor amigo...

Cuando nos hacemos mayores, como yo, que cumplo 33, perdemos esta ilusión por las cosas pequeñas de cada día. Si me paro a pensar, soy feliz a cada momento: cuando encuentro un sitio para aparcar rápido o no hay tráfico en la autopista, cantar a todo pulmón, cuando me acuesto agotada y noto como mi cuerpo se relaja, con la encuesta absurda de Cadena100 por las mañanas, al encontrarme a diario la cena hecha y el baño limpio, bailar, cuando abro un WhatsApp que solo era de alguien que quería saludarme, con la ducha y el café de la mañana, cuando encuentro una "A" gigante de excursión con mis niños, hasta con la melodía que suena en mi despertador (a pesar de que suena a las 6:40).... !

Pero sobre todo, soy feliz porque mi madre me quiere y me cuida como a una reina, me comprende, me valora, me exige, me pone como ejemplo..., porque mis hermanos me quieren tal  y como soy, porque mis amigos me admiran y me hacen sentir importante, porque mis sobrinos me adoran, porque mis alumnos encuentran en mi un referente, porque mis compañeros me respetan, por la fe y la compañía que Dios me regala... Gracias a todos ellos soy feliz. 

Los 32 han sido un año muy intenso tanto a nivel personal como profesional. He vivido momentos de inmensa alegría por lo que no me atrevo a decir que haya habido un solo día en el que, por H o por B, no haya sido feliz.

Y es que la felicidad es amar -como yo quiero a todos los que he mencionado- y ser amado -como me siento-, dando lo mejor de uno mismo -lo intento aunque no siempre lo consigo- sin esperar nada a cambio -aprender a no tener expectativas, a hacer las cosas porque sí-.




¡Un año más! ¡A por los 33!

sábado, 10 de septiembre de 2016

Volar

Es cuestión de horas que todos los niños vuelvan al cole. Ayer en una cena recordaban lo nervioso que ponía el hecho de "encontrar tu nueva clase al empezar el curso". Hoy mi sobrina me decía la mucha suerte que había tenido con su nueva tutora: "¡Me ha tocado la mejor de 4º!". 


Empezar un curso es una situación emocionante para los niños por las novedades que esto implica. Por un lado ilusiona reencontrarse con los amigos y entusiasma el desafío de hacerse mayor, por otro asusta el hecho de desconocer lo que se nos viene encima.

Los cambios siempre son para bien. Son una oportunidad de crecer y enriquecerse. Generan un reto que invita a la motivación y a aprender o incluso desaprender rutinas y enfrentar las mismas situaciones con distintas formas de hacer. 


Igual que mis niños, este año "paso a Primaria". Subo con mis Castores (P5) y les acompaño en esta nueva etapa académica llena de ilusión y de ganas de sacar lo mejor de cada uno de ellos. Tanto para los alumnos como para mí, conocernos es un punto de tranquilidad. En ellos elimina la inquietud de pensar "¿cómo será mi señorita?, ¿será buena?...". A las profesoras también nos ayuda el conocerlos de cursos anteriores ya que iniciamos el curso sabiendo qué podemos esperar y exigir a cada uno de ellos.

Es tarea de padres y tutores hacer que los posibles miedos e inseguridades desaparezcan lo antes posible. El nuevo curso se debe empezar con la confianza de que juntos vamos a llegar muy lejos. Tenemos que ayudar a los niños a creer que son capaces de volar.

lunes, 27 de junio de 2016

Que no cunda el pánico

El verano ya ha llegado. Tenemos casi tres meses por delante. ¿Qué hacemos con los niños?


Que no cunda el pánico. Hay miles de opciones para enseñarles a entretenerse sin necesidad de estar todo el día en la calle y/o gastando.

Hasta los 7 u 8 años, los niños tienen que poder dedicar la mayor parte de su tiempo de verano al juego, ya sea individual o colectivo, de interior o de exterior, de reglas o creativo... El juego es la actividad de aprendizaje por excelencia. Además, jugando se trabajan muchos valores como el respeto, la tolerancia, etc., y virtudes como la paciencia, la honestidad, etc. El juego educa, estimula, despierta la curiosidad, crea hábitos, divierte, establece vínculos... No es cosa menor.

Para que un niño pueda dedicar tiempo al juego no es necesario que tenga muchos juguetes. Es más, diría que estos dos elementos tienen una relación inversamente proporcional, es decir, cuantos más juguetes menos tiempo se dedica a jugar (y mucho menos a recoger).

Ofrecer variedad de juegos a los niños significa poner a su alcance ideas de múltiples juegos que les ayuden a desarrollar y a superar retos cognitivos. Porque eso sí, los juegos en los que no hay un desafío a su inteligencia, a su creatividad, a sus habilidades motrices... pierden rápidamente el interés para ellos.

Os lanzo aquí distintos tipos de juegos que pueden ser útiles para niños desde 2-3 años:
Juegos de lectura: muy recomendable los cuentos de Hervé Tullet, estilo "Un libro" para los más pequeños y las historias encadenadas para los que ya saben leer, junto con las fábulas y los cuentos clásicos. 
Juegos de atención y memoria: desde el clásico memory, pasando por las historias de "¿Dónde esta Wally?, los puzzles, los laberintos magnéticos, los sudokus, el lince, así como el Conecta 4 o el 3 en raya. 
Juegos de construcción de toda la vida como Lego y los ladrillos u otros más novedosos como Kapla o la combinación de plastilina y palillos o pajitas para elaborar todo tipo de figuras. 
Juegos de imaginación o juego simbólico: disfraces, Playmobil, casitas, oficios, cocinitas, kit de limpieza, muñecas, coches... 
Juegos de expresión oral: libros de imágenes, adivinanzas, mímica, veo veo... 
Juegos de motricidad fina que pueden empezar haciendo colecciones de piedras en la playa o bolas de barro en el parque. Lanzar a una diana, tender la ropa, poner clips en el borde de una hoja o hacer un collar con ellos... Hemos visto muchas ideas para trabajar la motricidad fina aquí, aquí, aquí o aquí entre otros.
Juegos de organización espacial como la Gallinita Ciega o "Pi", laberintos, sopas de letras, crucigramas, sudokus, simetrías, hacer de espejo o de sombra de un amigo,... El Twister... (¡qué recuerdos! :D )
Juegos de lógica y matemáticas: descifrar matrículas, clasificar y ordenar elementos contándolos, Miniarco, utilizar el calendario para ver cuántos días quedan o faltan..., juegos de patrones, de series, bingo, oca, parchís, dominó, Uno, cartas, dados,... 
Juegos al aire libre como cuidar del huerto, volar cometas, practicar deportes de equipo, usar el Hula-hoop, cuerdas, carreras, pillar, guerras de globos de agua, el pañuelo,...

Estas son sólo algunas ideas de la infinidad de cosas a las que podemos enseñar a jugar a los niños. Si las aprenden, sus horas de verano se convertirán en horas de entretenimiento y diversión y las de los adultos en horas de descanso y vacaciones. 



Visto así, un rato dedicado a esto parece más una inversión que un gasto.

lunes, 6 de junio de 2016

¡Sesión de gimnasio!

De nuevo Aitor Zenarruzabeitia nos ha dejado a todos con la boca abierta. El pasado sábado disfrutamos de una nueva sesión de formación en el colegio con este artista de la educación. Artista porque no he visto persona en el mundo de la docencia más creativa y con más capacidad de desprender energía y contagiar su entusiasmo que él; y lo mejor de todo es que los transmite sin hablar.

Lo que se suponía que iba a ser un curso sobre motricidad fina termino siendo una verdadera sesión de gimnasio centrada en las extremidades superiores. La música, como no podía ser de otra manera, fue durante toda la jornada la mejor aliada del Aitor. Empezamos la clase con un poco de zumba para entrar en calor.



Y a partir de ese momento, todo valía. Teníamos dispuestos un sinfín de materiales de lo más variado: gomas de varios tamños y grosores, cadenas, cuerdas, rafias, barro, tuercas, boti-botis, maracas, peonzas, coches, pelotas de pin pon, tarjetas de hotel, globos, papel burbuja, guantes de plástico, palillos chinos, cordones, cuentas, talco, tuercas, cremalleras, canicas, antifaces,... No podemos llegar a imaginar la cantidad de material que puede ser útil para el entrenamiento de la pinza digital y el desarrollo de las habilidades motrices. 






En sus inicios, la escritura del imperio romano era en letra de palo, pero por una cuestión de eficacia, con la llegada del imperio carolingio se desarrolló la escritura "redondilla" o continua para poder ahorrar esas milésimas de segundo que había que hacer entre letra y letra para levantar el lápiz al escribir en mayúscula. El problema es que el ahorro no es tal si el aparato motor que acompaña a la escritura no es eficaz. Por otro lado, hay una cuestión de ergonomía: las tres yemas (pulgar, índice, corazón) deben intervenir en la sujeción del lápiz, la muñeca, el codo y el hombro deben ser flexibles y la presión y la fuerza del cuerpo adecuadas.

Según Aitor, la escritura no depende del utensilio que usemos, depende de la mano, de la dáctilomotricidad (dedos) y la quiromotricidad (mano). Para que la escritura salga perfecta, como todo ejercicio físico, requiere un entrenamiento. Desde el movimiento del hombro hasta la temperatura de los dedos, nuestro cuerpo necesita haber recibido un entrenamiento para automatizar e interiorizar dichos hábitos en nuestros procesos neuromotores y ser capaz de ejecutarlos de manera que permitan una escritura competente. Cualquier edad es buena para poner las manos en forma, así que no demos todo por perdido.




Desde el colegio, el entrenamiento debe ser diario y global y cuánto más cooperativo mejor. Hay que buscar sistemas con los que entre ellos mismos colaboren, se ayuden, hagan de profesores con aquellos que les cuesta más. Presentar en el aula actividades para hacer en pareja, en pequeños grupos, nombrar un pequeño grupo de profesores ayudantes, usar ritmos buscando el unísono del grupo, hacer dictados rotativos... les va a permitir que todos pongan ganas e ilusión en que las tareas salgan bien, porque la tarea de cada uno depende del esfuerzo de los demás.

La conclusión a la que llego como maestra es que, si queremos que la escritura sea competente, esto es, bonita, eficaz, comprensible, ágil, ergonómica, etc.; debemos entrenar las partes de nuestro cuerpo implicadas en el proceso. Y cuanto antes, mejor. A parte de lo muy divertida que fue la sesión, os puedo asegurar que llegué a casa ¡con agujetas en las manos!

lunes, 23 de mayo de 2016

La Universidad de la Vida

Si nos paramos a pensar, a nivel de aprendizaje, la etapa de la infancia es en realidad la más intensa e importante en la vida de una persona.

Al nacer aprendemos a sobrevivir, a utilizar nuestros órganos y nuestros instintos para llevar a cabo nuestras funciones vitales. Es cierto que es un aprendizaje intuitivo, que no requiere más entrenamiento que el cachete que te dan en la sala de partos para que empieces a llorar. Pero es crucial. Llorando empezamos a relacionarnos con los demás. Pero también empezamos a aprender.


Según pasan los meses nuestro sistema motor y nuestros sentidos se van volviendo más eficaces y precisos, permitiéndonos explorar, relacionar, gatear, e incluso, andar y hablar.

El aprendizaje del habla parece algo natural y sencillo pero, si reflexionamos al respecto, podríamos verlo como casi un milagro. Y es que no somos seres que solamente emitimos sonidos. Al despertarse el lenguaje también lo hacen la comprensión y el razonamiento, que van a permitir al ser humano desenvolverse en circunstancias cada vez más complicadas.


Por otro lado, el hecho de caminar ofrece gran una autonomía y una independencia, eso es obvio, el caso es que a veces no caemos en la cuenta de que no hace apenas un año del nacimiento de ese crío que ya está empezando a andar.

Lo que viene después crece a una velocidad de vértigo. La cantidad de vocabulario, los movimientos, las conversaciones, el razonamiento, las habilidades sociales, las normas, la escritura, la lectura,... En definitiva, las competencias básicas que una persona necesita para desenvolverse con éxito en la sociedad en la que vive.


Parándome a pensar, la verdadera carrera universitaria se hace entre los 0 y los 5. Está claro que es una carrera agradecida de estudiar, muy exigente pero muy apasionante, llena de sorpresas y novedades, por lo general, envuelta de cariño desde el primer día de "clase". Pero, sobre todo, es una carrera sin la cual es muy difícil aprobar en la universidad de la vida.


lunes, 16 de mayo de 2016

InGenios

La educación está cambiando, o debería. El contenido ha dejado de ser lo principal para cederle paso al procedimiento. Las habilidades y las competencias priman sobre la teoría. Tiene sentido para una sociedad que lleva toda la información guardada en un bolsillo de los vaqueros.


En los colegios se trabaja el contenido a través de la investigación y el proceso científico: planteando hipótesis que tras una serie de procedimientos de contraste y validación determinaremos como ciertas o falsas. Los niños son capaces de hacerlo. 

Otra vía de aprendizaje es la del interrogatorio. Es algo que ellos dominan: ¿cómo lo has hecho?, ¿por qué?, ¿para qué?, ¿qué opinas?, ¿qué crees que pasará?...

Igualmente, plantear a los niños problemas de la vida cotidiana como ejercicio rutinario despierta su creatividad en paralelo a su sentido común. Se trata de presentar al niño situaciones reales para que él mismo busque una solución factible. Por ejemplo: "Me he dejado las llaves dentro de casa y no podré entrar. ¿Qué hago?". Os puedo asegurar que las respuestas os darán más de una idea que jamás os habíais planteado: desde coger una escalera de bomberos para entrar por la ventana hasta esperar en la puerta a que llegue alguien que tenga las llaves de tu casa, pasando por cortar la puerta, abrirla con otra llave, llamar a tu mamá, entrar por la terraza de tu vecino...


La acción, la manipulación, el saber hacer... es lo que lleva al niño a aprender. Cuantas más oportunidades tenga de responder activamente los por qués y los cómos, más conocimientos irá adquiriendo.

El grado de autonomía en el que ha sido educado un niño determina su capacidad de dar respuesta a este tipo de problemas y preguntas. Me gusta lo que dijo Montessori en este sentido: 

"Cualquier ayuda innecesaria que damos al niño es un obstáculo para su aprendizaje".

En la medida en que les allanamos el camino y les apartamos los obstáculos, teóricos o prácticos, con los que se encuentran, más limitamos sus herramientas innatas de aprendizaje: la curiosidad y la exploración.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

¡Sorpresa!

Los niños son curiosos por naturaleza. Todo cuanto descubren les intriga, les fascina. Desde lo más insignificante hasta lo más impresionante para un adulto, es observado con estupefacción por quienes están despertando a la vida.


Sir Ken Robinson está convencido de que "las escuelas matan la creatividad" y en parte tiene razón. Y no sólo las escuelas, también los adultos. La realidad que hemos creado nos obliga a quitar importancia a lo que los niños dedicarían toda una tarde.

Conversación real en el patio del colegio, hoy a las 13h50':
Ignacio: - ¡Mira Srta. Ana: en el patio una colmena!
Ana: - ¿Dónde? -me acerco- ¡Cuidado, no toques!... ¿A ver?... No es una colmena, es sólo un agujero en la pared. 

Está claro que no hay que poner en peligro la salud y el bienestar de los niños. También es obvio que no vamos a mentir para mantener vivas algunas ilusiones pero siempre hay una tercera opción: el término medio. Qué distinta hubiera sido su reacción si yo hubiera dicho:

- ¿Tú crees? Ve a buscar una lupa para verlo mejor. ¡Quizá vivan otros animales!

¡De todo se aprende en esta vida!


El juego heurístico es la antesala de todo esto. Se da de forma natural en los niños a partir del año aproximadamente. Cuando sus habilidades motrices empiezan a desarrollarse los niños juegan con todos los objetos que tienen a su alcance, dándoles usos insólitos. A base de la metodología de prueba y error aprenden y ejercitan no sólo las habilidades motrices, también las cognitivas, las emocionales y las sociales, ya que se puede practicar en grupos reducidos. A partir de los dos años, el interés por jugar con "cosas" empieza a reemplazarse por el de jugar con juguetes aunque he podido comprobar que hasta P5 los niños son grandes exploradores y acumuladores de todo tipo de elementos.


Es imprescindible ofrecer al niño todo tipo de objetos "caseros" o naturales para que explore y manipule los distintos elementos utilizándolos de forma libre y creativa. 

¿Alguna idea?... Pues desde tapones de botella, chapas, pinzas, nueces, telas, cajas de cartón, corchos, palos de helado, cadenas, ovillos de lana, hasta pelotas de distintos tamaños, utensilios de cocina, botellas, anillas de cortina, conchas, pasando por llaves, CD's, coladores, rollos de papel de w.c., piedras...  Todo el material ofrecido debe ser de fácil manejo y muy variado en cuanto a color, textura, dimensiones... Es bueno recopilar al menos 15 tipos de objetos e irlos dosificando y combinando a lo largo de las distintas sesiones para lograr atraer la atención del niño.



 Es recomendable que haya material que permita apilarse o conetnerse así como distintas cajas vacías para que tengan la posibilidad de clasificar los objetos decidiendo ellos mismos el criterio para agruparlos. También se puede aprovechar el momento de recogida para trabajar la clasificación.

Aunque es una actividad que se puede realizar a diario hay que tener en cuenta que el interés de los niños decrece cuando ya conocen bien las posibilidades de los materiales que tienen delante. En ese caso, sería conveniente ir renovando el surtido de materiales con cosas nuevas que capten de nuevo su interés. Por otro lado, no podemos esperar que se entretengan indefinidamente con esta actividad, debemos poner fin cuando veamos que el niño empieza a distraerse y deja de explorar.


Con el juego heurístico estimulamos la percepción de las cualidades de los objetos: materia, textura, dimensión, volumen, peso, color u olor; descubre las leyes de la naturaleza como la gravedad y equilibrio, en base a las cuales realiza las primeras hipótesis y deducciones; aprende operaciones lógicas como la comparación o la clasificación, desarrolla su creatividad, su motricidad (especialmente la fina) y su orientación espacial, además de su observación o su concentración.
Con todo esto, los Reyes Magos no van a tener ninguna duda de cómo sorprender a los más pequeños de la casa para que éstos se sigan sorprendiendo.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Ovillos de lana

Todo tiene un final, hasta el verano, aunque a muchos papás os ha parecido interminable según habéis ido confesando estos últimos días.


Lo que parece ser inagotable es la energía y la vitalidad de los niños. Realmente han cargado pilas durante las vacaciones y han empezado el curso mostrando ganas de aprender y de "trabajar" desde el primer momento.

También es cierto que el reencuentro con amigos y profes genera una adrenalina que seguro se irá equilibrando a lo largo de estos primeros días pero, es conveniente y positivo mantener esta actitud de motivación y curiosidad para lograr que el aprendizaje en el aula fluya como algo natural y sencillo; como si se tratara de un ovillo de lana y los niños hubieran dado con el hilo que ellos mismos van a ir estirando y alargando hasta encontrar el extremo escondido.


Tenía muchas ganas de que llegara el día de hoy. Es un reto para mí lo que se me presenta este año, ser tutora de P5 no es moco de pavo. Más allá de la responsabilidad y la ilusión, que son inmensas, cuento con la oportunidad de aprender de los niños y con los niños, de mejorar como maestra y sobre todo lograr que todos vengan felices a la clase. 

Convertir todo esto en rutina es complicado, pero no imposible. Lo que decía; el reto del ovillo de lana. Lo único que puedo sugerir a padres y maestros es que busquemos la lana adecuada y ayudemos al niño a encontrar un motivo para querer tirar del hilo.



¡Feliz curso nuevo!

martes, 8 de septiembre de 2015

ReFormarse

La verdad es que es una gran suerte formar parte de un colegio que se preocupe tanto por la formación del profesorado. Para estos primeros días previos al inicio de curso, Anabel Valera, coordinadora académica de Highlands, ha organizado unas sesiones muy interesantes en las que hemos tenido la suerte de poder contar con el asesoramiento de expertos en lenguaje y oratoria para mejorar nuestra manera de enseñarlo en el aula. 



El curso de ayer, ofrecido por Daniel Gabarró, nos abría horizontes en el campo de la ortografía, a través de su programa "Ortografía sin esfuerzo" basado en la "Programación Neurolingüistica" (PNL), tan en boga.

Haría falta un blog a parte, dedicado única y exclusivamente a hablar de PNL. Esta rama de la comunicación considera que el cerebro de las personas sigue una serie de patrones para resolver los distintos retos cognitivos a los que se va enfrentando. La PNL tiene entre sus objetivos "describir los procesos mentales de forma suficientemente clara como para que puedan ser enseñados". En su charla es lo que el llama "la cocina de la mente" para hacerlo más gráfico: si un individuo no tiene ni idea de hacer una tortilla y otro sí, bastará que el primero explicite la receta paso a paso, de forma clara y ordenada para que el segundo sea capaz de reproducirla. El primero conoce su manera de aprender, su metacognición; al segundo, le ayudamos dándole estrategias para hacerlo. Para Gabarró, esto también sucede con las lenguas; cuando el proceso mental es claro y conocido para un idioma, podrás aplicarlo para el aprendizaje de los demás. 

Bajo esta definición, el punto más destacable de su discurso es que el maestro debe indicar al niño cuál es el proceso mental que él mismo lleva a cabo para resolver una tarea, para que después el alumno pueda aplicarlo, primero en gran grupo o grupos de trabajo y después individualmente. 


En el caso de la ortografía, su propuesta se aleja mucho del aprendizaje de normas y excepciones. Según la PNL, dominar la ortografía de una lengua depende de la memoria visual y del dominio del léxico cacográfico. Sin embargo, tienen que darse unos requisitos previos antes de alcanzar dicho nivel de control. El niño debe:
- hablar el idioma.
- Oír al escuchar, descartando posibles problemas auditivos y trabajando a fondo la conciencia fonológica.
- Leer ágilmente, 50 palabras por minuto.
- Ver al mirar, descartando posibles problemas de optometría.

Si los requisitos se cumplen, se puede empezar a enseñar la ortografia desde la PNL mediante un trabajo que se centra básicamente en la representación mental de la palabra a nivel escrito, esto es, que en el cerebro aparezcan las palabras tal cual se escriben, no su imagen ni su sonido. Para ello, su programa recoge una serie de ejercicios de atención visual adecuados para todas las edades que se presentan a modo de juego con una colección de imágenes. Estos juegos se van complicando progresivamente, invitando al alumno a jugar con palabras desde 2 hasta 5 letras, las cuales tendrán que recordar, deletrear de atrás a adelante (complicadísimo para una inexperta como yo) y al revés o responder preguntas relacionadas con la estructura (¿la F es roja en la primera palabra?...). Una vez superada esta fase, la siguiente consiste en dominar el vocabulario cacográfico, esto es, las 100 palabras más usadas de una lengua, que son a su vez las que generan el mayor porcentaje de faltas.

Esta última etapa se debe reforzar con la copia, la lectura y el dominio de las palabras de la vida cotidiana. La recomendación de Gabarró es la de enseñar 7 normas de ortografía más significativas y prescindir de aquellas plagadas de excepciones y anexos.


Con diez minutos diarios de estos ejercicios lograremos que el niño deje de usar su memoria auditiva, causante de la mayoría de faltas de ortografía y trabaje a partir de su memoria visual, mejorando hasta un 80% las faltas ortográficas.

Me queda mucho en el tintero ya que la charla de Daniel Gabarró dió mucho de sí. Prometo compartirlo en futuras entradas.

Saicarg Lebana rop nat aneub nóiccele.

(Gracias Anabel por tan buena elección al revés).

sábado, 25 de abril de 2015

En su mundo

Necesitaría un par de días para asentar todas las experiencias y aprendizajes del día de hoy. Por otro lado, las ideas se me amontonan en la cabeza y necesito plasmarlas. De momento sólo tengo una cosa clara: me encanta mi trabajo vocación.

Puedo decir que, a pesar de ser sábado, he tenido la suerte de participar en una formación impartida por Aitor Zenarruzabeitia que ha organizado Highlands Barcelona para el profesorado.

Aunque quisiera, no podría resumir en un post la cantidad de material y recursos didácticos que hemos conocido en esta jornada. La formación se ha centrado en la competencia lingüística y ha abarcado desde la Educación Infantil hasta el Bachillerato. Cabe decir, que muchas de las dinámicas propuestas se pueden adaptar al área del razonamiento lógico-matemático y que casi todas están vinculadas a la música y a la expresión corporal. La primera conclusión a la que he llegado es que divirtiéndonos y experimentando en primera persona es como más -y mejor- se aprende cualquier contenido, tengas la edad que tengas.

Lo más chocante es que en gran parte de la formación no ha hecho falta hablar para aprender el lenguaje. Lo hemos comprobado nada más empezar la sesión con un juego de tarjetas parecido a este:

A falta de fotos he elaborado una réplica del material de Aitor.

Aitor es un hombre cercano, muy activo, entusiasmado e ilusionado con su trabajo, un experto dinámico e inquieto que cree que es posible una educación mejor, más eficaz y adaptada a la realidad de hoy. La segunda lección del día ha sido esta: pasión y vocación. Me ha encantado cuando nos ha dicho que los maestros vivimos más años que otros profesionales porque llevamos a mucha gente en el corazón. A lo que añado, esa "mucha gente" agranda nuestro corazón y también nuestra mente.

La importancia del lenguaje para el ser humano es evidente, no me detendré en decir el qué, cuándo, cómo y por qué. Lo que no es tan evidente es que para despertar la competencia lingüística en los alumnos hay que ir un poco más allá de las letras, las sílabas o los fonemas. Hay que meter las letras en el mundo de los niños y no al revés. Hoy, por ejemplo, hemos celebrado el cumpleaños de la letra "a": primero la hemos elaborado entre todos los profes, cogidos de la mano, haciendo un ejercicio de organización, cooperación e inclusión de todos los miembros del grupo, después nos hemos descalzado y con nuestros zapatos hemos dibujado la silueta de la letra. Una vez colocados todos los zapatos con la suela hacia arriba, hemos enganchado una bolita de blue-tac y una vela encima, las hemos encendido y hemos cantado el cumpleaños feliz en su idioma: "a aa a a aaaaaaaa....". 


Imagino a mis niños celebrando una fiesta cada vez que introducimos una grafía y me los imagino felices. ¿Quién no querría ir al cole? Y lo que es más importante, ¿quién no se acordará de como se hace la "a" si, además de con el cuerpo, con mis zapatos, con velas de cumpleaños (que dejando el aula a oscuras puedes fotografiar y mostrar a los alumnos), la hemos construido con otros materiales? ¿Y si también hemos gritado, enmudecido, susurrado y mimetizado la "a" corriendo sobre ella?


Y si, además de todo esto, hemos clasificado tarjetas con palabras escritas y tarjetas con dibujos que contienen la "a" frente a los que no la tienen, ¿cómo no reconocer la grafía y el fonema "a"?

Sus aportaciones son rompedoras. Marca una distancia clara respecto a los métodos sintéticos de lecto-escritura y hace una apuesta fuerte por una aproximación global al lenguaje muy vinculada a:
  • Soporte visual: basándose en la habilidad visoperceptiva del cerebro, aprendiendo por contrastes.
  • Trabajo cooperativo: "lo que se crea con la gente se estructura en la mente", dice Aitor.
  • La experimentación corporal: fabricar materiales, reconocer la forma de letras y palabras, comprobar su sonido en la garganta, distinguir su ritmo, tono, intensidad, duración...
  • La música y la creatividad como elementos fundamentales en el aula.
Como os digo, necesitaríamos varias entradas para poder resumir la experiencia de hoy. 

Dentro de poco celebro la fiesta de la "S", ¿quién se apunta?

lunes, 30 de marzo de 2015

Urgente vs importante

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, Facebook es una fuente inagotable de ideas para escribir. El otro día, una de mis amigas en la red compartió un artículo que yo ya había leído pero que nunca compartí en el blog. El original lleva por título "¿Qué debe saber un niño de cuatro años?" de Alicia Bayer, fue publicado en la página Huffingtonpost en 2013.

La verdad es que es una reflexión interesante para padres y maestros, que en ocasiones parece que hemos convertido la infancia de los niños en una especie de oposición. El artículo nos invita a replantearnos las prioridades educativas, insistiendo en la importancia de tener en cuenta las diferencias individuales en la maduración y el desarrollo cognitivo de los niños.



De lo que no se puede prescindir, lo que es verdaderamente importante, dice Bayer, es de hacer saber a un niño de 4 años (y de cualquier edad) que:

  1. 1. Debe saber que la quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento.
  2. 2. Debe saber que está a salvo y debe saber cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre le va a apoyar.
  3. 3. Debe saber reír, hacer el tonto, ser gamberro y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.
  4. 4. Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.
  5. 5. Debe saber que el mundo es mágico y él también. Debe saber que es fantástico, listo, creativo, compasivo y maravilloso. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como practicar la fonética. Mejor dicho, mucho más.
Y continúa insistiendo en como la parte afectiva es un complemento esencial para el desarrollo de la parte cognitiva. Así, un niño que lea con sus papás en un rato de tranquilidad y exclusividad, será mejor lector; un niño que disfrute de una niñez despreocupada y divertida será más feliz, que los juguetes "buenos" (Lego, disfraces, libros, instrumentos musicales, explorar la naturaleza, barro, plastilina, material creativo para manualidades...)  y el tiempo de juego a los 4 años son mucho más importantes que una estantería repleta de juguetes pero que nadie llega a usar o un álbum lleno de fichas que les ha robado el tiempo para correr e imaginar. Por último, el tiempo de los papás, como mejor y mayor herramienta para educar, ganar en autoestima y en seguridad. 



La verdad es que los maestros tenemos unos contenidos mínimos que transmitir a los niños pero por suerte, hoy en día se buscan metodologías lúdicas y significativas para que aprender sea para ellos un juego. Los padres, como es normal, se preocupan por que sus hijos aprendan lo que en el cole se enseña pero no deben olvidar nunca que los contenidos más importantes para cualquier niño es el de aprender a ser buenas personas y felices.

No quiero quitar importancia con esta entrada al trabajo que hacemos las maestras, ni mucho menos, señalar un mal proceder en ninguna familia. Simplemente, invitar a la reflexión ya que la velocidad con la que transcurren los días, semanas, meses, años... hacen que a veces lo urgente no nos deje ver lo importante.

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Nos conocemos?

Un profesor de mi universidad compartió con los estudiantes un link del blog Escuela con cerebro sobre las implicaciones de la neurociencia en la educación. El texto se centra en la idea de conocer el proceso de enseñanza-aprendizaje que utiliza el cerebro de cada uno para poder ser más eficaces en dicho proceso.


En primer lugar, se expone la idea de la plasticidad cerebral: el cerebro humano se adapta y cambia su estructura a lo largo de la vida, principalmente a través de la experiencia y especialmente en sus primeros años, en los que se dan los periodos sensibles, de los que ya hemos hablado en otras ocasiones.

A nivel educativo esto está altamente relacionado con: agrupamientos flexibles, expectativas positivas y asequibles sobre cada uno de los niños, evaluar los procesos por encima de los resultados y encontrar las habilidades y el potencial individual.

Evidentemente, en segundo lugar se presentan las emociones. Estas se desarrollan en el cerebro, en el sistema límbico. Un ser emocionalmente educado, tendrá mayor interés y ganas de aprender, su curiosidad estará más alerta y su razonamiento (aspecto cognitivo) estará vinculado a dichas emociones. Trabajar las emociones con los niños no es poner nombre a los estados de animo, ya lo vimos.


Otra cosa importante es la novedad. Lo nuevo (y relativamente seguro) despierta nuestra curiosidad y atención, elementos esenciales para el aprendizaje significativo. Si proponemos actividades de unos 15 minutos es más probable que el niño no se disperse, puesto que es cuando nivel de atención está al 100% -incluyendo aspectos como el interés y la motivación-.

En cuarto lugar, el artículo destaca la importancia de la actividad física habitual en el desarrollo de la plasticidad cerebral que comentábamos: además del aporte de oxígeno imprescindible para su funcionamiento, genera una respuesta de los nuerotransmisores responsables de los procesos atencionales. El movimiento desestresa, predispone, da fuerzas para seguir con el aprendizaje y mejora el estado de ánimo.


A continuación nos hablan de la práctica. Es como todo -excepto como montar en bicicleta, que no se olvida-, a mayor repetición mayor interiorización y más fácil es para el cerebro conectar los conocimientos previos con los nuevos, incorporándolos a los esquemas mentales en desarrollo. Además, la automatización de algunas acciones ayuda al cerebro a liberar el uso de la memoria de trabajo del cerebro, cosa que le permite dirigir su atención y concentración a otras nuevas que están por aprender. Este es el motivo del aprendizaje memorístico de las tablas de multiplicar, por ejemplo.

En sexta posición está situado el juego, que, citando palabras textuales:
El juego constituye un mecanismo natural arraigado genéticamente que despierta la curiosidad, es placentero y permite descubrir destrezas útiles para desenvolvernos en el mundo. Los mecanismos cerebrales innatos del niño le permiten, a los pocos meses de edad, aprender jugando. Se libera dopamina que hace que la incertidumbre del juego constituya una auténtica recompensa cerebral y que facilita la transmisión de información entre el hipocampo y la corteza prefrontal, promoviendo la memoria de trabajo. El juego constituye una necesidad para el aprendizaje que no está restringida a ninguna edad, mejora la autoestima, desarrolla la creatividad, aporta bienestar y facilita la socialización. La integración del componente lúdico en la escuela resulta imprescindible porque estimula la curiosidad y esa motivación facilita el aprendizaje.
Asimismo, las artes (música, teatro, baile, artes plásticas,...) desarrollan las habilidades cerebrales relacionadas con la orientación espacial, la memoria semántica, la creatividad y las habilidades sociales. 

Para acabar, el artículo destaca la característica social del ser humano: el cerebro se desarrolla en las relaciones sociales. Según se indica:
El aprendizaje del comportamiento cooperativo se da conviviendo en una comunidad en la que impera la comunicación y en la que podemos y debemos actuar. Cuando se colabora se libera más dopamina y ya sabemos que este neurotransmisor facilita la transmisión de información entre el sistema límbico y el lóbulo frontal, favoreciendo la memoria a largo plazo y reduciendo la ansiedad.

Entonces, cambiemos nuestras estrategias, empecemos a conocernos a nosotros mismos y ayudemos a los niños a conocerse mejor.