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martes, 9 de agosto de 2016

Sin rumbo ni dirección

Estos días de vacaciones nos permiten relajarnos, ser más flexibles en las rutinas y los horarios y variar nuestras actividades de ocio. Lo curioso es que los niños de hasta 6 o 7 años se conforman con poco: sólo necesitan mucho espacio para correr y moverse a sus anchas.


Da gusto ver las plazas, los paseos marítimos, los parques... llenos de niños corriendo sin rumbo ni dirección. Patines, bicis, motos, patinetes, cochecitos de muñecas... Arriba y abajo como si llegaran tarde a ningún sitio.

Ayer había clase de aerobic gratis en la plaza de la iglesia de mi rinconcito de la Costa Brava. Pasábamos por ahí de camino a casa y mi sobrino Tomás, de 3 años, sintió la necesidad de ponerse a bailar con el pelotón. Mientras la profesora iba dando instrucciones tipo "¡Izquierda, derecha! ¡Vuelta! ¡y súbelo, súbelo!", Tomás tocaba varias teclas a la vez: doy la vuelta y salto y ahora corro hasta donde está mami y vuelvo a la coreografía y persigo a mi hermano y me uno al baile y encuentro una piedra y la lanzo y sigo bailando y... así hasta treinta minutos. Al acabar la clase, me mira satisfecho y me dice "Ana, he bailado mucho". 


Los niños necesitan correr, saltar, tropezarse, trepar, saltar... ¡moverse! para lograr un correcto desarrollo de su aparato motor, pero también cognitivo, social, de autoconocimiento y autoestima. Y es que moverse, desenvolverse con seguridad y autonomía en el entorno, garantiza una mayor calidad en los aprendizajes. 

En una entrevista para La Vanguardia, Steve Hughes define niño como "el creador del hombre que será". El entorno, las experiencias gratas que se lo ofrecen, las posibilidades de exploración de estimulación que se le dan... todo esto favorecerá la creación de un hombre o una mujer con más habilidades y aptitudes el día de mañana. 


Siendo más precisos en lo que respecta al movimiento, según Hughes (e infinidad de estudios y de neuropsicologos) el cerebro infantil se desarrolla mediante el uso de la mano, de ahí la importancia de darles autonomía y variedad de materiales y actividades para que ejerciten sus manos lo máximo posible. 

Me encanta ver la llegada de un niño a la playa o al parque, cuando sienten que "el espacio es suyo" y corren sin mirar atrás, como si tuvieran que conquistar el lugar. Igualmente, como dice Hughes y como trabajamos en las clases de infantil, el niño que aprende a atarse los cordones de los zapatos, a aborcharse los botones de la bata o la cremallera del abrigo sin ayuda y puede salir al patio el primero, "se siente autónomo, realizado, vive el mundo" y  sintiéndose "seguros de sí mismos, lo aprenderán todo más rápido".



Demos libertad a sus movimientos, como reza la cabecera de este blog: "Ahora los niños trabajan como si yo no existiera" (Montessori).

lunes, 6 de junio de 2016

¡Sesión de gimnasio!

De nuevo Aitor Zenarruzabeitia nos ha dejado a todos con la boca abierta. El pasado sábado disfrutamos de una nueva sesión de formación en el colegio con este artista de la educación. Artista porque no he visto persona en el mundo de la docencia más creativa y con más capacidad de desprender energía y contagiar su entusiasmo que él; y lo mejor de todo es que los transmite sin hablar.

Lo que se suponía que iba a ser un curso sobre motricidad fina termino siendo una verdadera sesión de gimnasio centrada en las extremidades superiores. La música, como no podía ser de otra manera, fue durante toda la jornada la mejor aliada del Aitor. Empezamos la clase con un poco de zumba para entrar en calor.



Y a partir de ese momento, todo valía. Teníamos dispuestos un sinfín de materiales de lo más variado: gomas de varios tamños y grosores, cadenas, cuerdas, rafias, barro, tuercas, boti-botis, maracas, peonzas, coches, pelotas de pin pon, tarjetas de hotel, globos, papel burbuja, guantes de plástico, palillos chinos, cordones, cuentas, talco, tuercas, cremalleras, canicas, antifaces,... No podemos llegar a imaginar la cantidad de material que puede ser útil para el entrenamiento de la pinza digital y el desarrollo de las habilidades motrices. 






En sus inicios, la escritura del imperio romano era en letra de palo, pero por una cuestión de eficacia, con la llegada del imperio carolingio se desarrolló la escritura "redondilla" o continua para poder ahorrar esas milésimas de segundo que había que hacer entre letra y letra para levantar el lápiz al escribir en mayúscula. El problema es que el ahorro no es tal si el aparato motor que acompaña a la escritura no es eficaz. Por otro lado, hay una cuestión de ergonomía: las tres yemas (pulgar, índice, corazón) deben intervenir en la sujeción del lápiz, la muñeca, el codo y el hombro deben ser flexibles y la presión y la fuerza del cuerpo adecuadas.

Según Aitor, la escritura no depende del utensilio que usemos, depende de la mano, de la dáctilomotricidad (dedos) y la quiromotricidad (mano). Para que la escritura salga perfecta, como todo ejercicio físico, requiere un entrenamiento. Desde el movimiento del hombro hasta la temperatura de los dedos, nuestro cuerpo necesita haber recibido un entrenamiento para automatizar e interiorizar dichos hábitos en nuestros procesos neuromotores y ser capaz de ejecutarlos de manera que permitan una escritura competente. Cualquier edad es buena para poner las manos en forma, así que no demos todo por perdido.




Desde el colegio, el entrenamiento debe ser diario y global y cuánto más cooperativo mejor. Hay que buscar sistemas con los que entre ellos mismos colaboren, se ayuden, hagan de profesores con aquellos que les cuesta más. Presentar en el aula actividades para hacer en pareja, en pequeños grupos, nombrar un pequeño grupo de profesores ayudantes, usar ritmos buscando el unísono del grupo, hacer dictados rotativos... les va a permitir que todos pongan ganas e ilusión en que las tareas salgan bien, porque la tarea de cada uno depende del esfuerzo de los demás.

La conclusión a la que llego como maestra es que, si queremos que la escritura sea competente, esto es, bonita, eficaz, comprensible, ágil, ergonómica, etc.; debemos entrenar las partes de nuestro cuerpo implicadas en el proceso. Y cuanto antes, mejor. A parte de lo muy divertida que fue la sesión, os puedo asegurar que llegué a casa ¡con agujetas en las manos!

lunes, 25 de abril de 2016

De su puño y letra

Ya habremos mencionado que no hay una ley donde se exprese la obligación de que los alumnos de infantil tengan que saber leer y escribir. Cada colegio y cada profesor pone los límites allá donde cree que los alumnos pueden llegar.

La semana pasada celebramos la "Semana del Libro" en el colegio. Visto con un fin de semana de perspectiva me siento feliz y satisfecha, el viernes pasado no podía decir lo mismo.

Mis alumnos de P5 han escrito su propia Leyenda de Sant Jordi para celebrar una tradición catalana que también han conmemorado representando obras de teatro e improvisaciones, haciendo manualidades, disfrazándose... Para ellos ha sido una semana divertida, llena de experiencias y de cambios. Para mi ha sido una semana intensa que ha exprimido cada gota de mi energía, no obstante, también ha sido muy gratificante.

Sin lugar a dudas, lo más extenuante ha sido el dictado de las 8 páginas que dura nuestra versión de la famosa leyenda. Porque un dictado en P5 no es cosa de diez minutos. Dividiendo a la clase en 3 rincones de aprendizaje que iban rotando de actividad para poder trabajar de forma más personalizada, lápiz en mano y pauta preparada hemos ido escribiendo y borrando lo que nuestro oído identificaba o lo que nuestro cerebro interpretaba, que no siempre coincidía. Empezamos. Nombre por detrás y nos situamos en la parte superior izquierda de la pauta. 

Para que os hagáis una idea; la primera página dice: "En un pueblo llamado Montblanc vivía un terrible dragón". Si ahora os dijera que la copiarais, la mayoría de vosotros no necesitaría volver a leerla, pero la realidad es otra. Para ellos hay letras que suenan pero que son "azúcar" en el papel, ¿para qué escribirlas?. Otras que aunque suenen, no sé como se dibujan así que hago la que mejor me sale para cubrir ese hueco. Ya os digo que escribir en P5 es una actividad de alto nivel para la que hay que irse entrenando cada día. 

Para que os hagáis una idea:

Yo: "En. Eeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnnnnnnnn"
Alumno: ¿la primera en palo?
Yo: sí
Alumno: ¿cómo era la E en palo?
Yo: palito para abajo con sombrero, zapato y cinturón.
Alumno: ah! ya sé.
Yo: muy bien.
Alumno: ¿y ahora? ¿qué teníamos que escribir?
Yo: Ennnnnnnnnnnnnnnnnnnnn (señalo mi boca al pronunciar una "n" eterna)
Alumno: la n.
Yo: ¿todos listos?, dejamos un espacio (y cada uno pone su dedito al lado de la "n" de "En")
Yo: uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuunnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn (señalo mi boca al decir la "u")
Alumno: ya estoy.
Yo: uunnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn
Alumno: ¿la "n" otra vez?
Alumno: ¿dos puentes o tres?
Yo: Sí. Es la nnnnnnn no la mmmmmmmm. Dos. Dejamos un espacio.
Yo: Ppppppppuuueeblooooo
Yo: p-uuuuuu-eeeeeeeeeblo
Yo: pueblo se escribe con "b"
Alumno: ¿cómo es la "b"?
Yo: como la "l" pero con lacito. Manita, globito y pie con lacito.
Alumnos: ¿así?
Yo: Sí.
Yo: puebllllllllllllllllllllllo-o-o-o. Dejamos un espacio.
Alumno: Srta., ¿me borras?
Yo: vivía. Vivía va con "v".
Alumno: ¿cómo es la "v"?
Yo: puente, barrigota y lazo.
Alumno: Ah! ¿la de mi nombre?
Yo: sí
Alumno: ¿en palo?
Yo: no
Alumno: Srta., ¿me borras?
...


Lo dejo aquí...

Ah! y entre medio: Pepito coge bien el lápiz, "pistola"; Pepita siéntate recta; los del escenario de lego hablad más bajo, por favor; sí, puedes ir al baño Manolita; Manolito atento, repito: "eeeeeeeeeeeeeee-nnnnnnnnn"... Por los pelos no acaba Sant Jordi haciendo la mili en Móstoles y el dragón friendo empanadillas.

Eso sí, ha sido sorprendente que el nivel de esfuerzo que han puesto en la mayoría de los casos haya ido creciendo en paralelo a la motivación y a la ilusión de saberse autores de su propio libro. Yo estoy orgullosísima del esfuerzo y del trabajo de todos.



Uno de mis alumnos, Javier, tenía que hacerse una revisión médica y llegó tarde al cole. Al entrar en la clase me dice: "Buenos días Srta. Ana, ¿habéis hecho ya la página de hoy de la leyenda?" a lo que yo respondí que no. Sonriendo me dice "uf, he querido venir sólo para esto".

Sarna con gusto, no pica.

lunes, 12 de octubre de 2015

¡Manos a la obra!

Os presento a Javi. Es mi sobrino. Tiene 4 años, va a P5, es de los pequeños de la clase ya que nació en diciembre. A pesar de eso y además de ser guapísimo, es un lince a nivel de lectura. 

La "tecnología" Blogger no permite abrir el vídeo desde Iphone, Ipad...
Mejor abrir con Google

Siempre ha mostrado interés y motivación por el mundo de las letras y, a base de acercarse a los cuentos y de fomentarlo mucho en casa, ha aprendido de forma "autodidacta". Además, Javi tiene muy buena memoria, retiene todo tipo de datos e historias: desde el gol del Barça al Levante en el partido de Copa de 2008 hasta aquello que nos pasó aquel día que estábamos juntos en el súper y... Su razonamiento lógico también es bueno, es capaz de deducir y comparar situaciones y de ofrecer respuestas a distintos tipos de problemas. Domina el contaje, la seriación, el cálculo... y su vocabulario y su expresión oral son excelentes. 

Cuando un niño pequeño tiene un nivel de lenguaje tan desarrollado, independientemente del nivel del resto de habilidades, invita a pensar que su coeficiente intelectual está por encima de la media. No siempre es cierto. Hay que ver el conjunto, desde el habla hasta las habilidades sociales, pasando por el razonamiento lógico-matemático, el desarrollo motor, la autonomía o la motricidad fina.


María, mi hermana, consciente de los puntos fuertes y no tan fuertes de su hijo me pidió que le mandara una propuesta para reforzar la motricidad fina de Javi. Tras una evaluación casera, a modo de juego, he observado que Javi no hace correctamente la pinza digital y que tiene poca fuerza en sus dedos. A pesar de que su desempeño en la escritura es correcto, su trazo, no es siempre continuo y su dibujo (especialmente la figura humana) es bastante inmaduro. 


En base a esto, ahí va mi consejo a todos los papás de Javis del mundo:

1. Fomentar la autonomía mejora la motricidad fina: abrocharse solo los botones, abrir y cerrar cremalleras, coger objetos pequeños (al poner la mesa, al recoger juguetes, al preparar su mochila...), abrocharse los cinturones de las sillitas del coche, usar correctamente los cubiertos (dando por hecho que comen solos), servirse agua, abrir y cerrar botellas, abrir los envases de las meriendas (galletas, barritas de chocolate...), y un largo etc. de todo aquello que sabéis que pueden hacer solos pero os anticipáis para terminar rápido. Es una inversión a futuro, vale la pena ser pacientes durante un tiempo.

2. Evitar a toda costa las pantallas: TV, tablets, móviles y maquinitas varias. Dedicar ese tiempo a juegos de cualquier tipo, en especial los relacionados con la motricidad fina o el juego simbólico.

3. Corregir siempre la posición de los dedos de manera que haga una correcta pinza al usar cualquier utensilio: lápices, colores, pinceles, cubiertos...

4. Ofrecer materiales variados para trabajar la motricidad fina fomentando el gesto de la pinza en todas las actividades.

  • Jugar con pinzas de tender la ropa: tender, hacer "serpientes" uniendo unas con otras, ponerlas en un soporte rígido...
  • Meter pajitas de refresco por los agujeros de un colador o granos de arroz por las pajitas.
  • Ensartar cuentas y bolas, pasta, piezas... en cordones de mayor a menor grosor según el progreso
  • Jugar a pinchitos
  • Jugar a Mikado
  • Jugar a construcciones de pieza pequeña. El modelo clásico de LEGO entraña una mayor dificultad de construcción pero implica más fuerza con las manos para unir y separar las piezas.
  • Dibujar y colorear
  • Modelar plastilina, barro, limpiapipas...
  • Ensartar gomas y coleteros en cilindros (rollos de papel de cocina o de papel de plata)
  • Clasificar legumbres variadas
  • Pegar y despegar pegatinas o cromos
  • En juegos de cartas, dejar que Javi reparta a cada jugador, cuente...
  • Abotonarse y desabotonarse la ropa
  • Subirse y bajarse las cremalleras
  • Abrir los envases de comidas y bebidas (yogures, madalenas, chocolatinas, zumos, refrescos,...)
  • Pelar furtas como el plátano o la mandarina
  • Cortar celo en su soporte
  • Desatar nudos
  • Jugar con pelotas de presión o antiestrés, haciendo fuerza.
  • Tapar y destapar cierres a presión (rotuladores, tuppers,...)
  • Los denominados "Quiet books" también son una opción divertida y completa

En cualquiera de estas actividades es imprescindible que estemos atentos a que se ejerciten especialmente los dedos implicados en la pinza digital y se haga de forma correcta.

Estoy segura de que con un poco de paciencia y práctica la mano de Javi estará a la altura del resto de sus habilidades. Hoy más que nunca ¡manos a la obra!

PD: Gracias Javi y papás por dejarme compartirlo, ¡espero haberos ayudado!

miércoles, 1 de julio de 2015

Hecho realidad

Muchas veces el dibujo es una actividad que entretiene y divierte a los niños, sobre todo a aquellos quienes tienen las manitas predispuestas a coger los lapices y colores.

Cuando un niño empieza a dibujar, los garabatos no tienen ningún significado, al principio son líneas o puntos, luego garabatos descontrolados que emborronan toda la superficie. En esta fase, conviene dejar libertad de exploración al niño, ofreciéndole materiales variados para pintar en grandes soportes. 


El primer gran salto artístico surge con el garabateo controlado. El dibujo empieza a cobrar vida y a aislar elementos que ya tienen un significado y nombre muy evidente para el autor, no tanto para el espectador. Y poco a poco, como quien no quiere la cosa, un día sale una redonda a la que pondrán dos bolitas y habrán hecho su primera representación del cuerpo humano. Tras esto, la boca, quizá la nariz, el pelo, las larguísimas piernas (¡quién las pillara!), los brazos que salen como cohetes de la cabeza... Y se darán cuenta de que faltan las manos, los pies, las orejas. Por último, un día le pondrán tronco y cuello y entonces, habrán completado su primera figura humana.



Amaro (una de mis Abejas) y sus hermanos, por ejemplo, van a regalar a su papá un dibujo por su próximo cumpleaños. Para ellos el resultado es el mismo que para un artista consolidado: arte, significado, belleza subjetiva. Alejandra Prat nos lo muestra en su blog para la revista HOLA, Entre papillas y mascarillas.

Pero cuando los niños empiezan a dominar el dibujo, los mayores tenemos la tendencia de intentar que pinten "algo": un sol como un círculo con palitos en su perímetro, o una casa formada por un cuadrado y un tejado... Es importante que dejemos que la copia de la realidad surja de manera natural y espontánea. Cuando un niño dibuja, debemos atender a su punto de vista, a sus objetivos y a lo que él ha interpretado y pretende representar. Por abstracto que nos parezca, es su manera de plasmar la realidad.



Lo que pocas veces logramos es el proceso inverso: que vean sus dibujos realidad. Pues bien, esto es posible. Existe una empresa, Child's Own Studio que se dedica a convertir las creaciones 2D de los niños en peluches y muñecos, rozando la exactitud.










Ver más aquí.

¿Os imagináis lo que supone para un niño tener entre sus manos un muñeco diseñado por él mismo? ¡Qué chulada!

jueves, 4 de junio de 2015

Globalización

No todo está inventado. Realmente es asombroso como cada vez que entras en la red ves algo nuevo y sorprendente. Desde que soy maestra recibo y detecto mucha más información relacionada con el mundo de la educación que antes, a pesar de que siempre me ha interesado. Es lógico, tus círculos se amplían con gente del mundillo y entre todos los curiosos vamos nutriendo un depósito de conocimiento que siempre es útil compartir. Así es como nacen muchos de estos posts; como este, por ejemplo.


Hay muchas teorías que confirman que los modelos curriculares occidentales están centrados principalmente en el desarrollo del hemisferio izquierdo, que se encarga de las funciones de lenguaje y la lógica-matemática, así como la memoria, la planificación y la expresión; mientras que el derecho siempre se ha asociado a la parte más creativa y artística junto a la emocional. En base a esta división se ha elaborado un currículo por el que en las aulas (sobre todo a partir de primaria) se trabaja uno u otro hemisferio, pero no ambos de manera simultánea. Qué curioso siendo dos partes de un mismo órgano cuyas funciones definen y conforman a cada individuo como un todo. Es difícil encontrar a alguien que sólo disponga de habilidades creativas o artísticas y no disponga de memoria... o que sea un lince para expresarse y nunca transmita emoción en lo que dice... 

Hoy en día, y en Educación Infantil de manera habitual, la educación globalizada se basa en ofrecer a los niños actividades que permitan desarrollarse de manera integral, como un todo. Esta corriente pedagógica pretende evitar la compartimentación del conocimiento para ofrecerlo al alumno de forma holística y transversal, trabajando desde un mismo tema y a través de una sola tarea el mayor número de áreas de aprendizaje y de habilidades posibles.


No tengo idea de las consecuencias a nivel cognitivo pero voy a probarlo.

Pero no todo es el cerebro, en el aprendizaje entran muchas destrezas que son imprescindibles para el desarrollo del resto de aprendizajes. La motricidad fina por ejemplo es el trampolín para el salto a la escritura. Requiere un entrenamiento y una práctica constante desde una edad bien temprana. Como decíamos, navegando encontré esto que me parece un "minikit" Montessori para la trabajar la motricidad fina en cualquier lugar.


Habréis observado que estos deberes de verano son sencillos y cómodos de trasladar, ¡no hay excusa!

martes, 5 de mayo de 2015

CríTICa

Oír la "Buenos días Javi y Mar" en Cadena 100 de camino al cole ofrece una variedad de informaciones de lo más completa. Cuando aparco sé el tiempo del día, lo barato que es comprar vuelos en determinadas fechas, las diferencias entre el pensamiento masculino y femenino respecto a un tema, la curiosidad internacional más googleada así como las situaciones más insólitas de la gente de a pie. Eso sumado a las risas que me saca la encuesta absurda y las incursiones en el inglés de sus colaboradores. Siempre me pierdo la encuesta infantil que emiten a las 9:00h, ¡una lástima!

Pues bien, en Cadena 100 dieron el siguiente titular hace unos días: "Una investigación de la Universidad de Boston dice que los niños menores de dos años y medio que usan los teléfonos inteligentes o tabletas tienen un retraso significativo en el desarrollo de sus habilidades visuales y motoras."


Los investigadores consideran que los smartphones y tabletas no sólo afectan al desarrollo cognitivo y motor, también al emocional.


Lo que el artículo describe es algo que se puede comprobar en las aulas: los niños que ocupan su tiempo de juego en las tabletas lo hacen en detrimento del que destinan a otras actividades, y como digo, esto se nota. La falta de agilidad en los dedos y en las manos, la escasa conversación y baja creatividad quedan plasmadas en cualquier tarea que implique la intervención de estos elementos: pintar, dibujar, romper o arrugar papel, enganchar, dialogar, iniciar conversaciones, interpretar pequeños cuentos o responder preguntas sobre ellos...


El uso frecuente de estas tecnologías afecta significativamente al desarrollo motor (fino y grueso) y en habilidades, especialmente visuales; por no hablar de lo poco saludable que es el consumo excesivo de imágenes a gran velocidad y de las ondas que permiten la navegación.  A pesar de que hay aplicaciones que se definen educativas o didácticas, lo cierto es que en etapas tempranas, son mucho más enriquecedoras las relaciones sociales y el juego manipulativo que la frialdad de una tableta. 

Es cierto que usan el móvil de forma espontánea, con dominio. También es cierto que les distrae -les absorbe- y se portan bien cuando lo tienen entre manos, pero ¿a qué precio? Los niños tienen que aprender a portarse bien a cambio de nada, a encontrar diversión en el aburrimiento, a ser creativos en el juego... además de que necesitan ejercitar sus habilidades viso-motoras por vías experimentales. Dejarles usar el móvil "a demanda" es un límite a todo lo anterior. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

A la vuelta de la esquina

Ahí está la Navidad: a la vuelta de la esquina. Este fin de semana he aprovechado para ir a hacer algunas compras. ¡Qué horror!

Asusta ver como la TV y la publicidad dominan nuestros gustos y nuestras necesidades. Ahora toca pedir a los Reyes Magos, a Papá Noel o al Niño Jesús que nos traigan regalos porque hemos sido muy buenos. Pero, ¿dónde está el límite? ¿cuál es el criterio para meter o no en el camello, el trineo o el pesebre un regalo? Debajo del árbol, no todo vale.

Bajo mi punto de vista, en la mayoría de los casos, los niños pequeños tienen las necesidades que los adultos les creamos (papás, TV, amistades...) 

En realidad, un niño pequeño disfruta de cualquier novedad, el problema es que si no le gusta lo suficiente, disfruta sólo un ratito; luego, el juguete deja de tener interés. Por eso, a la hora de hacer la carta de regalos, seamos sensatos: pensemos en los intereses del niño, en sus gustos y en su manera de jugar. Olvidemos lo que los dibujos animados y los anuncios generan y escojamos bien.

El juego es una parte importantísima del desarrollo del niño. La mayoría de aprendizajes que se producen en la primera etapa (0 a 6 años) se alcanzan a través del juego. No todos los juguetes sirven. Cada edad tiene un juguete más adecuado y cada objetivo de aprendizaje hace que uno u otro sea mejor. 

El juego heurístico, por ejemplo, no requiere de grandes compras. Se trata de divertirse descubriendo y probando. En la mayoría de las ocasiones, los materiales caseros son los que más interés despiertan en los niños. En la etapa del juego simbólico, las cocinitas, los coches, las tiendas y las muñecas son los que más éxito tienen entre los pequeños, aunque no los únicos. Los disfraces tienen un gran poder sobre el desarrollo de la imaginación. 


Los puzles, construcciones, tangrams, ábaco, cartas, memory,... ayudan al desarrollo del razonamiento lógico-matemático. La plastilina, los juegos de coser, ensartar, punzar, colorear... favorecen la motricidad fina. Los cuentos y las canciones potencian el desarrollo del lenguaje y del aspecto artístico de los niños. 

Y lo mejor de todo es que cualquier juego elegido con criterio suele tener un impacto global en el desarrollo del niño; es decir, un sólo juego o juguete suele favorecer el aprendizaje del niño en todas sus dimensiones.


Pues lo mismo: "si hay que comprar, se compra; pero comprar por comprar, es tontería".

viernes, 24 de octubre de 2014

¡Manos arriba!

No soy partidaria de que los niños jueguen con armas, ni a batallas o a luchas. El cine y las series de TV ya son suficientemente violentas como para fomentar juegos bélicos en ellos; pero hay una cosa para la que las pistolas son de gran utilidad: para aprender a hacer la pinza correctamente. 






En mi clase de P4 todos los niños ponen sus deditos en posición correcta al grito de "¡PISTOLA!"

Los niños de dos años empuñan los lápices y los colores, en el cole se trabaja mucho la psicomotricidad fina para que se vaya automatizando el gesto correcto para cogerlos correctamente.

En P3, todavía hablamos de una fase de pre-escritura en la que los niños ya van adquiriendo la posición correcta de la mano aunque se debe hacer un seguimiento muy personalizado que evite los vicios y provoque problemas para las fases posteriores de la escritura. El trabajo sigue en P4 y en P5. Al final de la etapa de infantil la pinza ya debería estar perfectamente adquirida.

Fortalecer los dedos de la mano y darles agilidad en el movimiento es una actividad muy importante que no podemos descuidar puesto que dificultaríamos bastante el desarrollo académico del niño.

Cosas tan comunes como abrocharse los botones de una chaqueta, meter pajitas en el zumo, enroscar tapones, abrir un yogur o un paquete de galletas, abrocharse el velcro de las zapatillas, enganchar pegatinas, petar burbujas del papel de embalar, romper papeles en trocitos o hacer bolitas con él, tender o jugar con las pinzas de la ropa... Vigilemos siempre que usen los dedos pulgar e indice para sujetar y el corazón como dedo de apoyo

Son actividades low cost y que favorecen mucho el correcto desarrollo psicomotor de la mano y los dedos. Evidentemente y como pasa siempre en la educación infantil, con cualquiera de estas tareas tan simples trabajamos muchas otros aspectos del niño como la atención, la autonomía, o la coordinación ojo mano. Pero ¡ojo! los dedos así:


Así que, a partir de ahora ¡desenfundemos nuestras armas!

sábado, 23 de agosto de 2014

Un juego inocente

Ayer llovió a cántaros y hacía frío en la Costa Brava. El trending topic del día debió ser #parecementiraqueestemosenagosto. Hoy tampoco vamos a tener un día muy veraniego. Este tiempo loco es más propio de primavera o de otoño. Sin embargo, los niños son ajenos al clima. Su trabajo, que es aprender y descubrir, no les da vacaciones. Es un proceso constante que no se para aunque llueva, nieve o haga sol.

En estas, recibo un whatsapp de una buena amiga y mejor mamá de dos niños: Ignacio (2 años) e Inés (5 meses). Inés, que así se llama la mamá, me preguntaba por un mail mío que había recibido, está fue la conversación:


 


Realmente, los adultos podemos llegar a matar la creatividad de los niños. A Ignacio se le ha ocurrido un juego por que ha sido capaz de generalizar un conocimiento que ya había adquirido en anteriores situaciones y que en su momento le resultó significativo o que ha deducido tras un rato de experimentación. Sin pensar que lo que tenía delante era una raqueta y un boli, repite el patrón que en su día le divirtió o que le parece un gran descubrimiento. 

Como en esta etapa todo aprendizaje es global, además Ignacio está trabajando la pinza, la motricidad fina, la coordinación ojo-mano, el control muscular y la segmentación corporal junto con las habilidades cognitivas de emparejamiento, relaciones espaciales, lateralidad... ¡Y parecía un juego inocente!

Y es que una cosa es "tumbarse a la bartola" y la otra es tumbarse a trabajar, como hace Inés:


Esta capacidad de los niños de dar distintas respuestas a una misma situación es lo que llamamos pensamiento divergente. Un niño capaz de encontrar más de un uso o más de una respuesta a un planteamiento dado va a ser un niño con una metacognición y una capacidad de regular el propio aprendizaje mayor que aquel que sólo sabe dar una única respuesta basada en el contenido previamente aprendido y a través de los procedimientos ya practicados.

Como adultos debemos ofrecer modelos que guíen los pasos de los niños para resolver aquellas situaciones que sean complicadas pero en esta ayuda o guía debe tener cabida la creatividad y la autonomía en el aprendizaje.

¡¡Enhorabuena Inés: tus hijos Ignacio e Inés están dando Pasitos de Gigante!!

lunes, 7 de julio de 2014

Garabatos

Decíamos que a caminar se aprende caminando y a leer, leyendo. Siguiendo esta máxima, podemos deducir que a escribir y a pintar se aprende escribiendo y pintando. La práctica hará alcanzar la técnica con seguridad y resolver cualquier reto gráfico con éxito.

Ahora bien, existen unos requisitos necesarios para el logro de estos objetivos que principalmente tienen que ver con el desarrollo psicomotor del que hablamos en el último post.


- Nivel adecuado de independencia segmentaria brazo-mano-dedos.
- Control del tono muscular a nivel de presión y prensión que permita el movimiento.
- Hábito de movimiento de rotación de la mano sinistrógiro (hacia la izquierda).
- Direccionalidad de la mano definida de izquierda a derecha.
- Coordinación visomanual.

Con estos ingredientes, la motivación y la madurez cognitiva, física y sensitiva necesarias, podemos considerar que el niño está preparado para agarrar lápiz y papel.

Los primeros intentos no serán más que garabatos pero esta fase es importante, ya que supone el inicio del camio hacia la escritura.

Entre los dieciocho meses y los cuatro años los niños hacen garabatos y para ello necesitan soportes amplios y lápices gruesos. Al principio no tendrán sentido, ni orden, ni pulcritud alguna. Esta fase, a nivel pedagógico, se conoce como "garabatos desordenados" y se caracteriza por la realización de trazos desordenados y variables, carentes de coordinación óculo-manual y de control visual. Sus cambios muestran la evolución psicológica y fisiológica del niño.


Existe una segunda fase que aparece cuando el sentido de la vista se va coordinando con el aparato motor, el gesto se va controlando y ya se pueden observar algunas intenciones del niño en el papel. El niño descubre la relación entre el objeto y el movimiento y aunque aún presenta dificultades para sujetar los instrumentos de escritura, disfruta rellenando toda la página y compartiendo sus creaciones con los adultos. Se deben de observar trazo más largos y variedad de colores.


La tercera fase es dar nombre a los garabatos y, aunque para nosotros sean imposibles de interpretar, para ellos tienen un sentido real. En este punto el niño debe tomar consciencia de que puede dar significado y representar las cosas que le rodean. En esta última fase aumenta el tiempo de dedicación a la actividad artística.


Como siempre, debemos ser flexibles en las edades que aquí se indican. Es posible que muchos niños con tres años sean capaces de hacer representaciones más próximas a la realidad o que, al contrario, con cuatro años sigan haciendo garabatos. Tenemos que estar pendientes en cada caso.


Lo que sí que se cumple en todos los casos es que entre los dos y los cuatro años los garabatos son una actividad motora que debe estimularse mucho para conseguir la representación simbólica y dominar el gesto básico. 



sábado, 20 de julio de 2013

¡Qué se te va la pinza!

Cuando en educación hablamos de hacer la pinza correctamente, nos referimos a cómo los niños deben coger el lápiz para escribir o dibujar. Nos referimos a la posición que adoptan los dedos pulgar, índice y corazón para sostener el lápiz y hacer la presión y los movimientos adecuados para la escritura.


Tras unos días ayudando a hacer deberes de verano a varios niños de 4, 5, 8, 11, 12 y 14 años, he comprobado que ninguno de ellos hace la pinza de forma adecuada.

Para que un niño coja bien el lápiz primero debe memorizar y comprender la posición: cogemos el lápiz con el pulgar y el índice como si quisiéramos hacer el pico de un pájaro, el dedo corazón sirve para que el lápiz se apoye en el lateral del nudillo, queda por detrás del índice. La otra mano debe sujetar el papel. También son importantes otros aspectos: espalda recta: culete para atrás para apoyarnos en el respaldo, hombros relajados, los dos pies en el suelo y el papel ligeramiente inclinado. Se mueve el brazo y la mano, no el papel.



Es normal que la primera vez que un niño coge un lápiz lo empuñe a modo de estaca y haga rayotes descontrolados, pero con el paso del tiempo, la adquisición de la coordinación ojo-mano y el reconocimiento de los segmentos corporales esa posición se va modificando hasta llegar a la pinza.


Algunos de los ejercicios que se trabajan mediante la estimulación de la motricidad fina persiguen este fin. El adulto debe estar pendiente de que ésta sea adecuada, corrigiendo posiciones incorrectas y trabajando actividades de motricidad fina si fuera necesario hasta conseguirlo. Además se pueden realizar las siguientes acciones:
- Teclear pianos, ordenadores,… poner los dedos en movimiento de manera independiente.
-  Jugar con pinzas: hacer trenes uniendo una a otra, abrirlas y cerrarlas...
-  Hacer tiras de papel con los dedos
-  Hacer bolitas de papel de seda, plastilina, arena, barro…
-  Escurrir esponjas
-  Enroscar y desenroscar objetos de distintos tamaños
-  Jugar a pinchitos
-  Escribir con los dedos en la arena
-  Subir y bajar cremalleras
 Abrochar y desabrochar botones
- Jugar con palillos chinos a coger cosas
-  Además de las actividades que vimos en ¡A mover el esqueleto! y algunos trucos:




Una pinza mal hecha es un error que se afianza muy rápido y que es difícil de corregir.

¡Ya tenéis ayudantes para tender la ropa!