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lunes, 6 de junio de 2016

¡Sesión de gimnasio!

De nuevo Aitor Zenarruzabeitia nos ha dejado a todos con la boca abierta. El pasado sábado disfrutamos de una nueva sesión de formación en el colegio con este artista de la educación. Artista porque no he visto persona en el mundo de la docencia más creativa y con más capacidad de desprender energía y contagiar su entusiasmo que él; y lo mejor de todo es que los transmite sin hablar.

Lo que se suponía que iba a ser un curso sobre motricidad fina termino siendo una verdadera sesión de gimnasio centrada en las extremidades superiores. La música, como no podía ser de otra manera, fue durante toda la jornada la mejor aliada del Aitor. Empezamos la clase con un poco de zumba para entrar en calor.



Y a partir de ese momento, todo valía. Teníamos dispuestos un sinfín de materiales de lo más variado: gomas de varios tamños y grosores, cadenas, cuerdas, rafias, barro, tuercas, boti-botis, maracas, peonzas, coches, pelotas de pin pon, tarjetas de hotel, globos, papel burbuja, guantes de plástico, palillos chinos, cordones, cuentas, talco, tuercas, cremalleras, canicas, antifaces,... No podemos llegar a imaginar la cantidad de material que puede ser útil para el entrenamiento de la pinza digital y el desarrollo de las habilidades motrices. 






En sus inicios, la escritura del imperio romano era en letra de palo, pero por una cuestión de eficacia, con la llegada del imperio carolingio se desarrolló la escritura "redondilla" o continua para poder ahorrar esas milésimas de segundo que había que hacer entre letra y letra para levantar el lápiz al escribir en mayúscula. El problema es que el ahorro no es tal si el aparato motor que acompaña a la escritura no es eficaz. Por otro lado, hay una cuestión de ergonomía: las tres yemas (pulgar, índice, corazón) deben intervenir en la sujeción del lápiz, la muñeca, el codo y el hombro deben ser flexibles y la presión y la fuerza del cuerpo adecuadas.

Según Aitor, la escritura no depende del utensilio que usemos, depende de la mano, de la dáctilomotricidad (dedos) y la quiromotricidad (mano). Para que la escritura salga perfecta, como todo ejercicio físico, requiere un entrenamiento. Desde el movimiento del hombro hasta la temperatura de los dedos, nuestro cuerpo necesita haber recibido un entrenamiento para automatizar e interiorizar dichos hábitos en nuestros procesos neuromotores y ser capaz de ejecutarlos de manera que permitan una escritura competente. Cualquier edad es buena para poner las manos en forma, así que no demos todo por perdido.




Desde el colegio, el entrenamiento debe ser diario y global y cuánto más cooperativo mejor. Hay que buscar sistemas con los que entre ellos mismos colaboren, se ayuden, hagan de profesores con aquellos que les cuesta más. Presentar en el aula actividades para hacer en pareja, en pequeños grupos, nombrar un pequeño grupo de profesores ayudantes, usar ritmos buscando el unísono del grupo, hacer dictados rotativos... les va a permitir que todos pongan ganas e ilusión en que las tareas salgan bien, porque la tarea de cada uno depende del esfuerzo de los demás.

La conclusión a la que llego como maestra es que, si queremos que la escritura sea competente, esto es, bonita, eficaz, comprensible, ágil, ergonómica, etc.; debemos entrenar las partes de nuestro cuerpo implicadas en el proceso. Y cuanto antes, mejor. A parte de lo muy divertida que fue la sesión, os puedo asegurar que llegué a casa ¡con agujetas en las manos!

lunes, 22 de febrero de 2016

Se me lengua la traba

La lengua de algunos niños necesita un poco de entrenamiento para ayudar a su aparato fonador a pronunciar bien todos los sonidos. 



Los pediatras pueden detectar casos de dificultades en el habla en niños que presenten repetidas afecciones de oído, anginas, ventilación... No obstante, padres y maestros, especialmente a partir de los 4 años, debemos fijarnos en cómo se desarrolla el lenguaje de los niños y, si es conveniente, derivar a una logopeda que le ayude a solventar esas dificultades que le impiden pronunciar correctamente.

Una actividad divertida son los trabalenguas. Se trata de un texto breve y de difícil articulación que exige mucha concentración y algo de desparpajo. Escogiendo los sonidos que queremos practicar podemos conseguir tanto corregir un fonema como agilizar la velocidad del lenguaje. 

Esta semana mis niños de P5 han logrado decir "Corazón de la recorazonería" sin equivocarse y tras varios días de práctica. Trabajamos el sonidos /c/, /r/ y /rr/.

Hay muchísimos: 
Yo compré pocas copas, pocas copas yo compré y como yo compré pocas copas, pocas copas yo paguéPerejil comí, perejil cené y de tanto comer perejil, me emperejile.El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramírez se lo ha robado.Si el brujo embruja a la bruja y la bruja embruja al brujo y el brujo la vuelve a embrujar ¿cómo se desembrujará la bruja?
Ó los clásicos "Pablito clavó un clavito..." 



Otro juego que ya os propuse hace un tiempo es el de "La Señora Lengua". Las praxias nos ayudan a hacer movimientos específicos con la lengua, haciendo al cerebro consciente de lo que queremos hacer.


Soplar velas, hinchar globos, hablar con un corcho en la boca, hacer gestos exagerados con la cara o con un palo de helado en el paladar... ayudan a tomar consciencia de dónde debemos colocar la lengua para cada fonema.


El aprendizaje, cuanto más divertido, más profundo. Reírse es un elemento fundamental para el desarrollo del ser humano ya que además de mejorar nuestro estado anímico nos ayuda a recordar mejor eso que aprendemos debido al buen rato que hemos pasado.

lunes, 20 de julio de 2015

Atender su atención

Tal y como dijimos en el post anterior, la atención, se puede trabajar en los niños desde sus primeros años de vida. Al principio, los periodos atencionales son cortos y cambian rápidamente; en cuanto aparece un nuevo estímulo que despierta mayor interés que el anterior, eso sí, durante ese tiempo la atención es focalizada y exclusiva: cuando algo despierta su curiosidad, les atrapa al 100%.


Según van creciendo, podemos empezar a apreciar la aparición de la capacidad de atender de un niño fijándonos en el rato que es capaz de jugar a un mismo juego, de manera que, con 3-4 años pueden permanecer entre 30 y 50 minutos jugando a aquello que les gusta y entre los 5-6 años ese tiempo se prolonga hasta 1h 30 minutos. Al final de la etapa de infantil, un niño es capaz de relatar con mayor lujo de detalles lo que ha observado en una lámina o un cuento que se le ha explicado, demostrando cómo de atento ha estado observando y escuchando.

En esta etapa, la atención va dejando de ser de tipo involuntaria para ir convirtiéndose en voluntaria, por lo que es activa y exige un esfuerzo por parte del niño. No obstante, no se trata de un proceso milagroso ni completamente automático, sino que se va consolidando a medida que el niño va participando en nuevas actividades que el adulto le propone. Este logro es más eficaz cuanto mayor sea el grado de automatización de procesos y acciones sea posible, ya que esto les permite dedicar toda su atención a aquellas actividades de mayor complejidad. 

Otro factor que influye e impulsa el desarrollo de la atención es la aparición de la función planificadora del lenguaje que, junto con la atención voluntaria, permite a los niños iniciarse en el control de la orientación de su atención.

Para entrenar la atención es recomendable hacer actividades cortas de unos 10-15 minutos, que se vayan alargando según el niño vaya madurando en este aspecto. También es bueno que exijan un alto grado de participación del niño, siendo a su vez muy motivadoras y atractivas, de manera que este se dedique en cuerpo y alma a aquello que está haciendo. Los juegos que activan la percepción visual y la memoria tienen un beneficio directo sobre la atención, por eso cuando ya han cumplido 4 años, los juegos como el dominó, el memory, el veo veo, el ¿Quién es quién?, el Lince, juegos con los dados y las cartas, así como aquellos que implican la alternancia de turnos son muy recomendables para desarrollar la capacidad de atender. 



Lejos de lo que pueda parecer, las nuevas tecnologías no son una herramienta adecuada para trabajar la atención. Es cierto que absorben a los niños y se concentran durante un largo periodo de tiempo pero eso no implica que se estén trabajando las funciones superiores del cerebro. Es recomendable limitar y controlar el uso de tabletas y móviles en edades tempranas ya que un abuso puede, no sólo no beneficiar al desarrollo de capacidades como la atención, sino que puede ser perjudicial.

Y es que prestando atención es más fácil aprender cualquier cosa.

viernes, 26 de junio de 2015

El verano ya llegó

Y con él la piscina, el deporte al aire libre, las comidas a las 4 y las cenas a la fresca... Me encanta el verano y el de este año más, porque me trae cosas muy buenas: ya soy oficialmente Maestra de Educación Primaria y tengo la inmensa suerte de seguir trabajando en Highlands el curso que viene.

Pero no es tiempo de pensar en trabajo, es tiempo de pensar en descansar, en divertirse, en convivir, en disfrutar de quienes nos rodean.


En estos días de vacaciones el vínculo familiar que se crea y los recuerdos que nacen pueden durar para toda la vida. Es importante que los niños valoren y aprecien lo que se les ofrece, sea lo que sea; un viaje, un helado, una tarde de deporte en familia, una excursión o un día en la playa. Para ello, es crucial demostrar que para los papás también es importante disfrutar de ese tiempo con ellos.



Sin embargo es recomendable pensar más a medio o largo plazo que a corto: todo el trabajo desarrollado entre padres y profesores durante el curso no debe "irse al traste" en verano. Los hábitos de alimentación y sueño que hemos logrado inculcar deben respetarse en la medida de lo posible, con mayor flexibilidad pero sin descuido ni dejadez. La estabilidad y la constancia son los mejores aliados para los padres y los niños. El verano funciona mejor si no se tira todo por la borda.

Por otra parte, el verano es un tiempo excelente para entrenar algunas habilidades jugando. Los niños de la etapa de infantil tienen deberes tan o más importantes que los de primaria: hacer castillos de arena, dibujar libremente con cualquier material y en cualquier soporte, estar en contacto con la naturaleza, hacer experimentos, mezclas y pastetas, ir en bici, jugar a contar conchas en la playa, a clasificar piedras, hacer manualidades con los "tesoros" que encuentran, hacer sus propios helados viendo como lo líquido se solidifica y después vuelve a su estado inicial, jugar a juegos de mesa en familia, cuidar de una planta, inventar historias con sus amigos e interpretarlas a sus papás, jugar al aire libre, bailar, observar, disfrazarse, hacer collares y pulseras...



En definitiva, momentos para no olvidar.

sábado, 25 de abril de 2015

En su mundo

Necesitaría un par de días para asentar todas las experiencias y aprendizajes del día de hoy. Por otro lado, las ideas se me amontonan en la cabeza y necesito plasmarlas. De momento sólo tengo una cosa clara: me encanta mi trabajo vocación.

Puedo decir que, a pesar de ser sábado, he tenido la suerte de participar en una formación impartida por Aitor Zenarruzabeitia que ha organizado Highlands Barcelona para el profesorado.

Aunque quisiera, no podría resumir en un post la cantidad de material y recursos didácticos que hemos conocido en esta jornada. La formación se ha centrado en la competencia lingüística y ha abarcado desde la Educación Infantil hasta el Bachillerato. Cabe decir, que muchas de las dinámicas propuestas se pueden adaptar al área del razonamiento lógico-matemático y que casi todas están vinculadas a la música y a la expresión corporal. La primera conclusión a la que he llegado es que divirtiéndonos y experimentando en primera persona es como más -y mejor- se aprende cualquier contenido, tengas la edad que tengas.

Lo más chocante es que en gran parte de la formación no ha hecho falta hablar para aprender el lenguaje. Lo hemos comprobado nada más empezar la sesión con un juego de tarjetas parecido a este:

A falta de fotos he elaborado una réplica del material de Aitor.

Aitor es un hombre cercano, muy activo, entusiasmado e ilusionado con su trabajo, un experto dinámico e inquieto que cree que es posible una educación mejor, más eficaz y adaptada a la realidad de hoy. La segunda lección del día ha sido esta: pasión y vocación. Me ha encantado cuando nos ha dicho que los maestros vivimos más años que otros profesionales porque llevamos a mucha gente en el corazón. A lo que añado, esa "mucha gente" agranda nuestro corazón y también nuestra mente.

La importancia del lenguaje para el ser humano es evidente, no me detendré en decir el qué, cuándo, cómo y por qué. Lo que no es tan evidente es que para despertar la competencia lingüística en los alumnos hay que ir un poco más allá de las letras, las sílabas o los fonemas. Hay que meter las letras en el mundo de los niños y no al revés. Hoy, por ejemplo, hemos celebrado el cumpleaños de la letra "a": primero la hemos elaborado entre todos los profes, cogidos de la mano, haciendo un ejercicio de organización, cooperación e inclusión de todos los miembros del grupo, después nos hemos descalzado y con nuestros zapatos hemos dibujado la silueta de la letra. Una vez colocados todos los zapatos con la suela hacia arriba, hemos enganchado una bolita de blue-tac y una vela encima, las hemos encendido y hemos cantado el cumpleaños feliz en su idioma: "a aa a a aaaaaaaa....". 


Imagino a mis niños celebrando una fiesta cada vez que introducimos una grafía y me los imagino felices. ¿Quién no querría ir al cole? Y lo que es más importante, ¿quién no se acordará de como se hace la "a" si, además de con el cuerpo, con mis zapatos, con velas de cumpleaños (que dejando el aula a oscuras puedes fotografiar y mostrar a los alumnos), la hemos construido con otros materiales? ¿Y si también hemos gritado, enmudecido, susurrado y mimetizado la "a" corriendo sobre ella?


Y si, además de todo esto, hemos clasificado tarjetas con palabras escritas y tarjetas con dibujos que contienen la "a" frente a los que no la tienen, ¿cómo no reconocer la grafía y el fonema "a"?

Sus aportaciones son rompedoras. Marca una distancia clara respecto a los métodos sintéticos de lecto-escritura y hace una apuesta fuerte por una aproximación global al lenguaje muy vinculada a:
  • Soporte visual: basándose en la habilidad visoperceptiva del cerebro, aprendiendo por contrastes.
  • Trabajo cooperativo: "lo que se crea con la gente se estructura en la mente", dice Aitor.
  • La experimentación corporal: fabricar materiales, reconocer la forma de letras y palabras, comprobar su sonido en la garganta, distinguir su ritmo, tono, intensidad, duración...
  • La música y la creatividad como elementos fundamentales en el aula.
Como os digo, necesitaríamos varias entradas para poder resumir la experiencia de hoy. 

Dentro de poco celebro la fiesta de la "S", ¿quién se apunta?

sábado, 21 de febrero de 2015

Más vale prevenir que curar

Llego ahora a casa de un curso de primeros auxilios para bebés y niños que ha impartido la Cruz Roja en mi cole: Highlands Barcelona. ¡Qué mala compañera es la ignorancia!

Me veo incapaz de explicar por escrito cómo atender a un niño que entra en parada respiratoria y, a pesar de que hoy he aprendido cómo actuar en esos casos, sinceramente espero no verme nunca en ese brete. Lo que sí debemos saber es que cualquier ciudadano tiene la obligación moral de socorrer a una víctima siguiendo estas pautas: protegerse a sí mismo (para no agrandar el accidente) y a la víctima, avisar a los servicios de atención sanitaria y socorrer en la medida de lo posible. En este último paso, se debe observar si el individuo está consciente o no, y en ese caso, si respira o no. Si las dos respuestas son negativas, habrá que iniciar la maniobra de soporte vital básico (insuflaciones y masaje torácico).


A grandes rasgos diremos que el 112 debe ser el teléfono al que acudir cuando no sabemos como actuar. Ellos se encargaran de darnos las primeras instrucciones y de avisar a la unidad de emergencias correspondiente. No obstante, es importante no abusar ya que es un servicio público del que depende la vida de muchas personas. Por otro lado, en caso de tener que recurrir al SEM (Servicio de Emergencias Médicas) es importante indicar desde dónde se está llamando, el motivo y el número de víctimas para agilizar los trámites y que manden la ayuda adecuada.

Los niños a veces se divierten metiéndose cosas ya sea en la boca, en los oídos o en la nariz. El protocolo de actuación dice que para ahogamientos, lo primero que hay que intentar es que el niño tosa naturalmente y fuerte hasta escupir el objeto. Si él solito no lo consigue, daremos 5 golpes fuertes interescapulares (entre omóplatos) con la mano hueca y realizaremos la maniobra de Heimlich:



En bebés de menos de un año esta maniobra no se debe de realizar igual que en niños puesto que puedes causar daños irreversibles.




En lo referente a los objetos en orejas y nariz, debemos llevar al niño a urgencias para que un médico extraiga dicho objeto con el instrumental adecuado sin causar daños en las mucosas. El adulto que esté a cargo del niño no debe manipular el material para tratar de extraerlo ya que podría ser peor el remedio que la enfermedad.

También nos han explicado como atender otras emergencias, recordándonos que el maestro no puede administrar medicación sin autorización médica y paterna:

- Fiebre: según lo que se ha dicho en el curso, no se considera fiebre una temperatura corporal inferior a 38ºC. Antes de acudir a la medicación se debe intentar bajar la temperatura refrescando al niño con agua tibia-fría (poco a poco, tobillos, muñecas, cuello...), ofreciéndole bebidas frescas y desabrigándolo. En el caso, absolutamente desaconsejable, de que algunos papás administren medicación a los niños sin prescripción médica, la enfermera que nos ha dado la formación ha insistido mucho en la importancia de recurrir al paracetamol y evitar el ibuprofeno, ya que aunque es más eficaz, es más agresivo para el organismo y debilita el desarrollo del sistema inmunológico. Si un niño supera los 40ºC o muestra síntomas como rigidez o espasmos, acudir al 112. Los bebés de menos de 3 meses con fiebre siempre deben ser atendidos por un médico.

- Golpes: poner frío (hielo envuelto en un trapo, un refresco, una bolsa de congelados...). Si se produce una caída que causa fractura, mantener inmóvil a la víctima hasta que llegue la ambulancia. Los golpes en la cabeza son más complicados ya que hay que asegurarse de que no se trate de un traumatismo cráneo-encefálico. Si se produjera un golpe en la cabeza es importante observar al niño: que no se duerma, que no vomite, que su comportamiento y su habla sean normales... Ante cualquier duda, llamar al 112.

- Heridas: no usar productos yodados, alcohol ni agua oxigenada. Lavar con agua y jabón para limpiar la zona y desinfectar con un antiséptico. Valorar la gravedad y acudir al SEM si fuera necesario.

- Quemaduras:  en función de la gravedad -si se producen en manos, pies, cara, genitales, mucosas o articulaciones o si son muy profundas- llamar inmediatamente al 112 o acudir al Hospital. En casos menos graves se recomienda refrescar la zona con agua fría durante al menos 10 minutos. Hay que tener en cuenta que las quemaduras pueden ser provocadas por fuego, por productos tóxicos o por radiaciones aunque las sartenes y ollas, los metales calientes (toboganes de algunos parques) y el Sol causan también este tipo de accidentes.

El curso, que ha sido muy interesante, ha incluido otras muchas casuísticas, tratando incluso la actuación ante síntomas de patologías concretas que se dan en la realidad del centro escolar. Nos han dado recomendaciones para tener un botiquín "como Dios manda", del cual debemos eliminar, además del yodo, el algodón.

Después de lo vivido hoy solo puedo mostrar mi admiración, agradecimiento y respeto por las personas del sector sanitario. Requiere mucha valentía y fortaleza enfrentarse a las situaciones a las que se enfrentan. 

En lo que a mí respecta, confiemos en nunca tener que poner en práctica lo aprendido.

lunes, 7 de julio de 2014

Garabatos

Decíamos que a caminar se aprende caminando y a leer, leyendo. Siguiendo esta máxima, podemos deducir que a escribir y a pintar se aprende escribiendo y pintando. La práctica hará alcanzar la técnica con seguridad y resolver cualquier reto gráfico con éxito.

Ahora bien, existen unos requisitos necesarios para el logro de estos objetivos que principalmente tienen que ver con el desarrollo psicomotor del que hablamos en el último post.


- Nivel adecuado de independencia segmentaria brazo-mano-dedos.
- Control del tono muscular a nivel de presión y prensión que permita el movimiento.
- Hábito de movimiento de rotación de la mano sinistrógiro (hacia la izquierda).
- Direccionalidad de la mano definida de izquierda a derecha.
- Coordinación visomanual.

Con estos ingredientes, la motivación y la madurez cognitiva, física y sensitiva necesarias, podemos considerar que el niño está preparado para agarrar lápiz y papel.

Los primeros intentos no serán más que garabatos pero esta fase es importante, ya que supone el inicio del camio hacia la escritura.

Entre los dieciocho meses y los cuatro años los niños hacen garabatos y para ello necesitan soportes amplios y lápices gruesos. Al principio no tendrán sentido, ni orden, ni pulcritud alguna. Esta fase, a nivel pedagógico, se conoce como "garabatos desordenados" y se caracteriza por la realización de trazos desordenados y variables, carentes de coordinación óculo-manual y de control visual. Sus cambios muestran la evolución psicológica y fisiológica del niño.


Existe una segunda fase que aparece cuando el sentido de la vista se va coordinando con el aparato motor, el gesto se va controlando y ya se pueden observar algunas intenciones del niño en el papel. El niño descubre la relación entre el objeto y el movimiento y aunque aún presenta dificultades para sujetar los instrumentos de escritura, disfruta rellenando toda la página y compartiendo sus creaciones con los adultos. Se deben de observar trazo más largos y variedad de colores.


La tercera fase es dar nombre a los garabatos y, aunque para nosotros sean imposibles de interpretar, para ellos tienen un sentido real. En este punto el niño debe tomar consciencia de que puede dar significado y representar las cosas que le rodean. En esta última fase aumenta el tiempo de dedicación a la actividad artística.


Como siempre, debemos ser flexibles en las edades que aquí se indican. Es posible que muchos niños con tres años sean capaces de hacer representaciones más próximas a la realidad o que, al contrario, con cuatro años sigan haciendo garabatos. Tenemos que estar pendientes en cada caso.


Lo que sí que se cumple en todos los casos es que entre los dos y los cuatro años los garabatos son una actividad motora que debe estimularse mucho para conseguir la representación simbólica y dominar el gesto básico. 



jueves, 3 de julio de 2014

Cada uno por su lado

Al nacer, los niños son un bloque. Me explico. Su aparato motor, entre otras muchas cosas, está por desarrollar y por eso no disfrutan de la libertad de movimientos que nos da la independencia segmentaria y que lleva a un mejor conocimiento del propio esquema corporal.

Este hecho va cambiando con el paso de los días y vamos viendo como el bebé es capaz de mover brazos y piernas de manera más controlada, de aguantar la cabeza, de hacer movimientos con las manos que no requieran el movimiento del brazo entero... Es un proceso que va en paralelo al del autoconocimiento y que facilita la interacción con el entorno más próximo:

- Los segmentos superiores (manos-brazos) permiten coger, dejar, tocar, pintar, tirar, coser...
- Los segmentos inferiores (pies-piernas) permiten sentarse, levantarse, tumbarse...
- Ambas permiten movimientos más complejos como gatear, caminar, correr...


Si se logra una buena independencia segmentaria, se consigue una mayor precisión en los movimientos, una mayor capacidad de reacción y una mejora tanto en el equilibrio como en la coordinación. Todo ello amplía las posibilidades de exploración del entorno y de interacción con él. Y ¿quién sabe?, quizá muchas cosas más...


Hay muchas formas de practicar la independencia segmentaria. Es importante que se trabaje de forma equilibrada con el lado derecho e izquierdo del cuerpo. Desde torres hasta circuitos de alambre, cualquier juego pone en marcha el proceso de segmentación. No obstante, actividades como la cinta rítmica, o la pelota, acentúan el trabajo en los segmentos superiores e inferiores.



Es importante que los niños sean conscientes de la parte de su cuerpo que están trabajando, por eso, al terminar cada ejercicio hay que repasarlo recordando cuál es exactamente la parte del cuerpo trabajada, para ir desarrollando el conocimiento de sí mismos:



lunes, 30 de junio de 2014

Ya no es lo que era...

La psicomotricidad es la disciplina que relaciona el desarrollo cognitivo con el motor, de manera que cerebro y movimiento del ser humano trabajan de forma unánime y coordinada. Su puesta en práctica favorece la maduración de las funciones neuromotrices.


Hasta los 7 años, el aprendizaje de un niño es absolutamente global, por lo que el conocimiento del propio cuerpo, su movimiento y su desarrollo forman parte de dicho aprendizaje. Educar al propio cuerpo lleva a un alto nivel de autoconocimento y a una relación más eficiente de uno mismo con el entorno.

El desarrollo psicomotor se produce gracias al desarrollo de distintos aspectos: esquema corporal, tonicidad, control postural y respiratorio, estructuración espacial y temporal, lateralidad, capacidad perceptiva y el control motor práxico (control de todas las informaciones psicomotrices para llevar a cabo un acto motor voluntario).

Todos estos aspectos se pueden trabajar desde el nacimiento del niño, respetando la etapa en la que se encuentran y adaptando los ejercicios y la estimulación a dicha etapa. Con el gateo la propioceptividad se desarrolla a una velocidad mayor y a partir del momento en que el bebé empieza a andar, el abanico de posibilidades de movimiento del niño se amplia enormemente y en consecuencia, el tipo de ejercicios que puede llevar a cabo. 


Un desarrollo neuromotor (o psicomotor) infantil adecuado favorece el desarrollo de otras áreas cognitivas.Es evidente que es un aspecto importantísimo para el desarrollo infantil. No se trata de que los niños sean Ironmans, sino de estimular los aspectos neuromotores en su día a día a través del movimiento y las habilidades perceptivas y sensitivas.

Enrique y Ana con la Yenka, los Payasos de la Tele o Xuxa con sus coreografías e incluso Cantajuegos con La Tetera, la taza...,  fueron, en su día, grandes promotores del movimiento como fuente de aprendizaje y diversión. Actualmente el nivel ha bajado un poco. Ya no es lo que era...



Eso sí, si lo practicas, no sólo trabajas la psicomotricidad sino que terminas partiéndote de risa.

domingo, 1 de junio de 2014

Niños poderosos

Leer es una actividad frecuente en las personas. Casi nadie recuerda lo emocionante que resultó al principio. La primera vez que un niño lee se siente poderoso.


La lectura requiere de la madurez de varias habilidades: fonéticas, gráficas, corporales y neurofuncionales. Este proceso de maduración se suele producir en tres etapas:

1. Reconocimiento de logotipos: percepción del "dibujo" de la palabra, como un todo. Suele darse con las marcas de sus alimentos habituales, su nombre, dibujos de TV...

2. Fase alfabética: se activa el hemisferio dominante para el lenguaje de manera que se empieza a relacionar fonema (sonido) con grafema (letra escrita). Empieza a despertarse su conciencia fonológica y por eso debe relacionar los sonidos con las letras de izquierda a derecha. El adulto debe asegurarse de que esto se produzca así para evitar posteriores problemas de lecto-escritura. En este nivel el niño ya puede leer palabras nuevas y pronunciarlas aunque a veces las inventa. 

3. Fase de integración: a nivel neurofuncional, el cuerpo calloso, en el cerebro, va ampliando y enriqueciendo el número de conexiones de manera que el niño va perfeccionando su nivel de lectura hasta que es capaz de decodificar de manera automática. 


Cuando se alcanza el primer curso de primaria, si el proceso lector se ha adquirido con seguridad, los niños jugarán con el lenguaje y lo irán perfeccionando mediante refranes, poesías, trabalenguas, series de palabras... La interacción lúdica con el lenguaje les ayudará a su mejor aprendizaje.

Un fallo en una de estas tres etapas debe ser tenido en cuenta y observado por un experto para que elabore un diagnóstico y aplique un tratamiento si fuera necesario. Si se da el caso de que el niño no logra superar una de las fases, la solución en ningún caso es que lea más, sino que se debe de detectar la causa del problema y resolverla.

Debemos observar detalladamente el nivel de desarrollo del sentido de la vista si tenemos la impresión de haber detectado alguna dificultad, y como siempre, no alarmarnos ni obsesionarnos con que algo malo pueda pasar. A un niño al que le disguste leer al principio de su etapa lectora, es probable que sea por que le cuesta hacerlo.


Evidentemente, la lectura se mejora practicándola, y para ello el niño debe tener un modelo, una motivación y un estímulo. 

En el próximo post hablaremos de los problemas de comprensión lectora. A veces no valoramos la importancia de un buen nivel de lectura tanto a nivel de ejecución como de comprensión, y es una de las herramientas más importantes para desarrollarse cognitivamente con éxito.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Cada maestrillo tiene su librillo

Ya hemos comentado varias veces lo importante que es la lectura para el aprendizaje en general. Para que una lectura sea adecuada no sólo hay que reconocer las letras y saber pronunciarlas a nivel cognitivo; dependemos de la vista para poder hacerlo.

Un sentido de la vista bien desarrollado y entrenado va a permitir lograr un nivel de lectura mucho más eficaz que el de un lector desentrenado. Gran parte de la visión se desarrolla en los primero 4-6 meses a nivel cognitivo. A los 5 años el niño posee el 70% de su agudeza visual,a los 10, el sentido de la vista ha madurado completamente.


Podemos trabajar varios aspectos:
- Motricidad ocular: mover la musculatura externa del ojo haciendo que el niño siga con la vista un objeto a distancia de lectura sin mover la cabeza. Es importante ya que es el movimiento principal de los ojos sobre las líneas del texto en la lectura.
- Coordinación ojo-mano: conseguir que ambos se muevan en la misma dirección mediante laberintos, costura, repasar figuras, unir números para obtener una imagen...
- Convergencia o campo visual: el campo visual de cada ojo es de tipo monocular, sin sensación de profundidad, siendo la visión en la zona de superposición de ambos campos del tipo binocular. Se trabaja acercando (hasta la nariz) y alejando un objeto de la vista consiguiendo que ambos ojos lo miren. Es importante saber que, igual que hay un pie o una mano dominante (lateralidad) también hay un ojo y un oído mejor dotado que otro.
- Atención visual: permite la fijación de la vista sobre un objeto a pesar de que haya distractores. Un ejercicio divertido es poner ante el niño un objeto y pasar, entre él y dicho objeto, otros que intenten que quite su mirada del primero; si no lo hace, ha superado la prueba.
- Acomodación: es la habilidad visual para adaptar el cristalino al enfoque de la visión de cerca y de lejos, con el fin de captar bien la información y percibirla nítidamente. Los cambios de enfoque rápidos y a distintas distancias son constantes en la clase, para trabajarla se puede poner un mural en la clase con 4, 6, 8 símbolos a modo de brújula y pedir al niño que mire estos símbolos según le vamos indicando y a distintas distancias. También se puede entrenar usando una lupa para que se produzcan ampliaciones y reducciones de la imagen.
- Agudeza visual: es la habilidad por la que el niño va a reconocer rápida y correctamente cada uno de los elementos del texto. Si se trabajan bits de inteligencia, modelado de letras con plastilina, asociación inicial-dibujo o letra dibujo, el niño puede adquirir esta habilidad fácilmente.


No podemos olvidar que hay profesionales que se dedican a llevar a cabo este tipo de entrenamientos y que no es sano atosigar al niño con interminables sesiones de ejercicios. Es importantísimo un buen diagnóstico de la vista si se detectan dificultades de aprendizaje, dolores de cabeza, mareos... ya que pueden ser síntomas de un fallo funcional de dicho órgano. 

Los maestros antes de realizar actividades de lectura puede que pongan en práctica algunos de ellos de manera que no sería necesario realizar ninguna práctica en casa. Como siempre, todo en su justa medida.



Divertidísimo, ¿lo habías leído antes?

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¡Veo, veo!

¿Recordáis ese juego? ¡Qué aburrido y absurdo puede resultar ahora! Todo el viaje en coche de casa al cole con la cancioncita, ¿no? Pues siento deciros que es una actividad estupenda para el desarrollo de la percepción visual, además de trabajar el vocabulario, la representación mental, las habilidades sociales, el ritmo, la imaginación... sí, ¡parece mentira! y lo mejor es que ¡¡es gratis!!


Aproximadamente, el 80% de la información que recibe el cerebro llega a través del sentido de la vista. El resto llega al cerebro por las distintas vías sensoriales (exteroceptivas) y propioceptivas. La conclusión es clara: hay que atender el sentido de la vista de los niños, cuidarlo, controlar que se desarrolle adecuadamente y ejercitarlo.

Tengamos en cuenta que vemos/leemos con el cerebro; los ojos son el "instrumento" que conducen la información hasta él. Si no funcionan de manera adecuada, la información que llegará al lóbulo occipital no será óptima y por lo tanto el aprendizaje se verá obstaculizado. En este vídeo se plasma la idea que pretendo transmitir:


Muchas de las dificultades de aprendizaje en los niños se producen por un problema no detectado en la vista o el oído. Tratado a tiempo puede reducirse o eliminarse de manera que dichos niños puedan llevar a cabo las tareas con total normalidad. No obstante, ejercitar la vista sólo cuándo existan problemas, puede ser una actividad saludable y divertida siempre que se haga con moderación y como "diversión práctica".


Algunas pistas para detectar estos problemas son: el niño mueve la cabeza al leer, no es capaz de seguir el movimiento de un objeto sin mover la cabeza, los movimientos de sus ojos son alocados (movimientos sacádicos descontrolados), uno de los ojos no domina al otro (lateralidad visual), le cuesta fijar la mirada en un punto o seguir un objeto si se le pasa un estímulo al mismo tiempo, torpeza exagerada para su edad, . Si creéis que se está dando alguno de estos síntomas o has identificado alguna anomalía, consulta al pediatra o al optometrista, son quienes mejor van a ayudarte.