lunes, 3 de junio de 2013

F A M I L Y

El otro día vi este acrónimo y me pareció fantástico:


La familia, por norma general, es el primer hábitat del recién nacido; el primer núcleo social en el que convive y una fuente riquísima de experiencias y estimulación. Depende de cómo sea la convivencia, del nivel socio-económico, el tipo de familia y el estilo de los padres de que ésta sea un lugar enriquecedor o no para el niño.


De hecho, la familia, y en concreto los padres, responsables últimos de la vida del niño que acaba de llegar; pueden hacer que ese ser que está creciendo sea una maravilla o un fracaso el día de mañana. Es tarea harto complicada.

El psicólogo, doctor en medicina, filósofo,... y orientador familiar Aquilino Polaino escribió, lo que para él son,  "Los 10 principios para mejorar la autoestima en la familia". Según él mismo indica, son diez ideas potentes para proteger a la familia de la rutina, el individualismo, la ruptura y las frustraciones.
1- Disponibilidad
Consiste en dedicar tiempo (¡que es lo que menos tenemos!) a atender a nuestros hijos y esposo/a. Con los adolescentes, por ejemplo, no vale lo de “este tema ya lo hablaremos el sábado con tranquilidad, cariño”. Para el sábado, tu hija de 13 años ya se ha emborrachado con una amiga y van a hacer lo que se les ocurra, porque el padre estaba "deslocalizado", como las empresas. Hay que estar disponible, porque hay problemas que sólo se arreglan en el momento en que el otro se anima a plantearlo y pide ser escuchado. Recordemos que nuestros padres, al morir, sólo nos dejan realmente el tiempo que pasaron con nosotros. Demos tiempo al otro.
2- Comunicación padres-hijos: que los padres hablen menos y escuchen más.
En muchas familias, cuando un padre o madre dice “hijo, tenemos que hablar”, el chaval piensa “uy, malo, malo”. ¿Por qué? Porque sabe que los padres cuando dicen “tenemos que hablar” quieren decir “te voy a soltar un discurso por algo tuyo que no me ha gustado”. Esto cambiaría si los padres se hicieran un propósito: dedicar el 75% a escuchar y sólo el 25% a hablar. Escuchar a los hijos (o al cónyuge, a cualquiera) es un esfuerzo activo. Hay que soltar el diario, quitar el volumen de la TV, girar la cabeza hacia quien te habla, mirar a los ojos, expresar atención. Eso es escucha activa, que es la que sirve para mejorar la autoestima de tu familia.
3- Coherencia en los padres y autoexigencia en los hijos
Uno es coherente cuando lo que piensa, siente, dice y hace es una sola y misma cosa. No tiene sentido decirle a los niños desde el sofá: “eh, vosotros, ayudad a mamá a quitar la mesa”. Hay que dar ejemplo primero. Tú, padre, has de quitar la mesa durante 5 días, que te vean. El quinto día dices a tu hijo: “venga, ahora entre los dos”. Y dos días después: “estoy orgulloso de ti, ahora ya has aprendido y ya puedes quitar la mesa tú sólo”. Y él se sentirá orgulloso de quitar la mesa. Así aprenden a autoexigirse, que es mucho mejor que tenerlos vigilados 24 horas al día. Esto es un progenitor potenciador, motivador, animador y protector al mismo tiempo. También pedimos a los niños que estudien pero ¿nos ven a nosotros estudiar, leer revistas de nuestro oficio, ponernos al día en nuestra especialidad? Hemos de poder decir: “mirad, hijos, nosotros también estudiamos”.
4- Tener iniciativa, inquietudes y buen humor, especialmente con el cónyuge
Estos tres factores son útiles para la autoestima familiar. En España el buen humor no suele escasear. Pero la rutina es un enemigo en las relaciones conyugales y con los hijos. El punto clave es que haya creatividad e iniciativa en la vida de pareja y eso se contagiará a toda la familia. Las mejores horas deben ser para compartir con el esposo o esposa. Ser papá o mamá no debe hacernos olvidar que somos “tú y yo, cariño, nosotros”. Creatividad e iniciativa protegen a la pareja de la rutina. Cuando hay rutina, es fácil que uno de los dos busque la “magia” añorada fuera, en otras relaciones. Por el contrario, si la pareja va bien, los hijos aprenden su “educación sentimental” simplemente viendo cómo se tratan papá y mamá, viendo que se admiran, se halagan, se alaban, son cómplices. “Cuando sea mayor trataré a mi mujer como papá a mamá”, piensan los niños entusiasmados. Eso les da autoestima.
5- Aceptar nuestras limitaciones, y las de los nuestros
Hay que conocer y aceptar tus limitaciones, las de tu cónyuge, las de tus hijos. Pero es importantísimo no criticar al otro ante la familia, no criticar a tu cónyuge ante los niños, o a un niño ante los hermanos, comparando a un hermano “bueno” con uno “malo”. Eso hace sufrir al hijo y le quita autoestima. Es mejor llevarlo aparte y hablar.
6- Reconocer y reafirmar lo que vale la otra persona
Seamos sinceros: no tiene sentido que andemos llamando “campeón” a nuestro niño que nunca ha ganado nada. Si ha perdido un partido de fútbol, no le llames campeón. Ha de aprender a tolerar la frustración, acompañado, eso sí. También hemos de saber (grandes y pequeños) que somos buenos en unas cosas y no en otras. “Hijo, pareces bueno en A y en B, pero creo que C no es lo tuyo”. Reafirmemos al otro en lo que vale, y se verá a sí mismo como lo que es, una persona valiosa.
7- Estimular la autonomía personal
Uno se hace bueno a medida que va haciendo cosas buenas. Es importante que lo entiendan los hijos. Lo que se hace es importante: hacer cosas buenas nos hacer buenos a nosotros. Esta idea ayuda a tener autonomía personal, hacer las cosas por nosotros mismos, para mejorar nosotros.
8- Diseñar un proyecto personal
No irás muy lejos si no sabes donde quieres ir. Quedarte quieto no es factible, uno tiende a volver a quedarse atrás. Has de tener un proyecto personal para crecer, y atender y ayudar a discernir y potenciar los proyectos de los tuyos.
9- Tener un nivel de aspiraciones alto, pero realista
Hemos de jugar entre lo posible y lo deseable. Si aspiramos alto, nos valoraremos bien, tendremos autoestima. Pero, ¿es factible? Debemos conjugar un alto nivel de aspiraciones con la realidad de nuestras capacidades y recursos. 
10-Elijamos buenos amigos y amigas
El individualismo es el cáncer del s.XXI. Nosotros y nuestros hijos estamos atados a máquinas gratificantes: el DVD, la TV, la videoconsola, Internet... El trabajo en solitario va minando la amistad verdadera. ¡Los amigos comprometen mucho y al individualista no le gustan los compromisos!
Sin embargo, necesitamos más que nunca amigos humanos, personas, grandes y buenos amigos, con los que compartir muchas horas, conversaciones sinceras y cercanas, amistades de verdad, que te apoyen y te conozcan auténticamente, que te acepten con tus fallos y potencien lo mejor en ti. Seleccionar amigos así para ti y para los tuyos es la mejor inversión.


 ¿Quién dijo que esto de la familia fuera fácil? ¡A por el reto!

jueves, 30 de mayo de 2013

Recuerdos de una infancia feliz

Hoy es mi cumpleaños. 29. Aunque también he sido niña, hace ya unos cuantos años.

Mi primer recuerdo, o al menos eso creo, es el de mi visita con poco más de dos años a la clínica de la Maternidad, a ver a mi hermana pequeña, Pepa, que llevaba unos meses en la incubadora. Me di un golpe contra el cristal al acercarme a mirarla. De esta etapa también recuerdo los biberones de fruta.


Recuerdo de mi parvulario el puré de la Sra. Esperanza, ya con 3 años. Recuerdo a la Madre Aurora y el "patio redondo" del cole, con el cohete y las barras. Subía y bajaba al colegio andando, con mis hermanas. Recuerdo mi bolsita del desayuno vagamente, azul con un arcoiris y nubes.

Recuerdo sentarme en la falda de mi padre en el salón y relajarme con su respiración. Recuerdo sus manos enormes. Su olor. 

Recuerdo subir a casa en ascensor y quitarme el uniforme en el trayecto para dejárselo a Pepa, le encantaba ponérselo. Yo prefería las bisuterías, las diademas y los zapatos de mi hermana Mon. Recuerdo la bañera del lavabo rosa, donde me bañaba con mi hermano Fer. Y jugar con sus canicas y su pistola láser.

 

Recuerdo mis juguetes: el carrito de limpieza Smoby, mi mesita de té, la casita Fisher-Price, el cochecito de muñecas rojo y blanco. Y cuando "cerrábamos" el piso para irnos en verano, ¡qué sensación!. Recuerdo el olor de Bellaterra y el de la vuelta a Barcelona después de vacaciones. Recuerdo cuando me regalaron mi primera bici "de mayor", con timbre. 


Recuerdo no poder dormirme porque mi hermana María estudiaba en voz alta. Y recuerdo dormirme con la "canción de dormir" Sacrifice de Elton John, cassette que ella misma me ponía.

Recuerdo las visitas de mis abuelas, en su casa o en la nuestra, como un día muy especial. Y la Navidad, las Semanas Santas y el verano en familia.


Recuerdo mi pasión por el baile y la música: Xuxa, La bruja Averías en Alaska y la bola de Cristal, Miliki y Rita, Teresa Rabal, Mystic, Eurithmics, Madona, Bee Gees, Hombres G, Miguel Bosé, Roxette, Aerosmith, Los Sabandeños, The Bangles, UB40, Carlos Vives, Los inhumanos, Los Manolos... la cultura musical de mis hermanas mayores...

Recuerdo a mi hermana Inés peinándome y vistiéndome como si fuera una muñequita suya. Y sus camisetas con tachuelas. Recuerdo las trenzas de mi hermana Bego, y cuando esperábamos a que dijeran su nombre en Hope Of Deliverance de Paul McCartney. Y parar en la librería "la Carlit" o en "La Panadería" a comprar algo al salir del cole.


Recuerdo el día que descubrí al Ratoncito Pérez dejándome un regalo. Y después a los Reyes Magos. Y los cuentos en disco de vinilo: "cuando oigas la campanilla, pasa la página".

Recuerdo las historias de mitología griega que me explicaba mi hermana Viqui de camino al colegio para repasar antes del examen. Y su rima "Ana, banana, mengana, palangana", que sacó de la película "Esta casa es una ruina"


Recuerdo las comidas y las cenas diarias, 10 en la mesa.

Recuerdo muchas cosas más. Todas de una infancia feliz. Y en todos esos recuerdos; en todos, está mi madre acompañándome y queriéndome, siempre presente.


Ojalá todos las personas del mundo pudieran tener recuerdos de una infancia feliz. Está en nuestra mano.

lunes, 27 de mayo de 2013

Soy un binomio

Cada uno se define a través de su personalidad y la personalidad es un binomio. Es el conjunto de características psicológicas que describen a las personas y que se expresan en la mayoría de sus actos. Se compone de la combinación de carácter y temperamento; por lo tanto, yo (y todos) soy un binomio.


La personalidad reúne aquellos atributos o conductas que persisten en el comportamiento de las personas congruentes a través del tiempo, en distintas situaciones o momentos; haciendo de cada persona un ser independiente y diferente. 


El carácter es la parte de la personalidad influida por la educación y la cultura recibida, desde el cual ésta empezará a formarse. Es educable aunque a veces, difícil de cambiar. Representa las características adquiridas durante nuestro crecimiento, supone un cierto grado de conformidad con las norma sociales.

En este sentido, los adultos actuaremos como modelos y referentes, corrigiendo a tiempo conductas inapropiadas, reconduciéndolas para que el niño las interiorice adecuadamente. No se trata de adoctrinar sino de procurar lo mejor para el niño y pretender que sea una buena persona el día de mañana. 

Debemos procurar un ambiente de seguridad y afecto al niño para que ese carácter se forje con firmeza y coherencia. De este modo, la autonomía y el autoconocimiento del niño se desarrollaran sobre una base más segura y sólida, facilitando su desarrollo integral. Fijaros en el caso de la hija de Brad Pitt y Angelina Jolie; ¿está fallando algo en este sentido?

El temperamento (o base biológica) marca nuestro estilo conductual. Es la base genética de la personalidad y por tanto, no educable. Se refiere al cómo de la conducta; a la manera en que una persona responde a determinados estímulos, situaciones o sentimientos. 

Este estilo conductual ya se aprecia durante las primeras semanas, durante las que los niños responden de manera diferente a sus necesidades, de modo que hay niños que nada más nacer lloran sin cesar cuando tienen hambre mientras que otros esperan más pacientemente a que su madre esté preparada para alimentarlos.  

Estas tendencias temperamentales son las que marcan las diferencias individuales. Algunos estudios afirman que hay cuatro tipos de temperamentos, aunque en general, cada persona es una combinación varios rasgos de éstos.


Y es que aunque el refrán diga "de tal palo, tal astilla" o que "cada uno es de su padre y de su madre",  todos tenemos algo que nos hace ser únicos.

Yo soy yo y mis circunstancias (José Ortega y Gasset, Meditaciones del Quijote).

miércoles, 22 de mayo de 2013

En la piel de un experto

El post de hoy no es mío. El Dr. Esteve Darwich, dermatólogo del centro Epidermos, ha aceptado la invitación y ha escrito para Pasito de gigante. Resulta que últimamente, ha recibido varias consultas a cerca de este tema, que ha querido compartir con nosotros.

Gracias por tu amabilidad y tu interés.
EL NIÑO “ABOFETEADO”

“He ido a recoger al niño al cole y al verlo me he asustado….parecía que lo hubieran abofeteado….tenías las mejillas rojas como un tomate.”

 
El inicio de la primavera suele ser inicio de infecciones víricas en los niños. Este es el caso de la quinta enfermedad o eritema infeccioso, una enfermedad causada por el parvovirus humano B19 que afecta, sobre todo,  a niños de entre 3 y 8 años.
Aunque puede causar febrícula y malestar general, la mayoría de los infectados no tienen ningún síntoma o manifiestan exclusivamente una erupción cutánea: característicamente se inicia en la cara, con una erupción eritematosa brillante (rojiza) en las mejillas, motivo por el que en términos populares también se la conoce como la “enfermedad de la bofetada”. La erupción suele descender afectando brazos y piernas dando una imagen reticulada eritematosa, cuya intensidad se hace más manifiesta en situaciones de calor, ejercicio o baño en agua caliente. Aunque la erupción cutánea puede durar 4 semanas no suele causar molestias al niño, ya que raramente es pruriginosa.
Así pues, se trata de una enfermedad típica de la infancia que puede presentarse en forma de pequeñas epidemias, afectando a varios niños de una misma clase, pero que generalmente no tiene ninguna importancia para el niño y que no requiere de tratamiento específico.
Esto nos enseña que no debemos asustarnos antes de consultar a nuestro médico, pero también que no debemos dejar de atender las alteraciones de la piel. 

Así que mejor, ¡lo dejamos en manos del experto!

miércoles, 15 de mayo de 2013

zzzzzzzzzzzzzzzzzzz...

Muchas noches en vela hacen daño a cualquiera. El descanso es parte fundamental para el desarrollo de los niños; pero también para el buen humor familiar del día siguiente.




Hay dos momentos críticos en lo que respecta al sueño: el de acostarse y el de las interrupciones de sueño a media noche.

Hay que establecer una rutina diaria y cumplirla. El niño debe acostarse a la misma hora cada día y en su cama. Dependiendo de la edad, las horas que deben dormir los niños varían entre 12h los más pequeños a 10h los niños de hasta 8 años. Hay que cumplir con el horario planificado, pero la organización del tiempo depende de los adultos, así que si se hace tarde; no queramos meterles prisas...

En este proceso de rutina se puede incluir baño, cena y un cuento o rezar antes de apagar la luz. Para ese rato compartido en la habitación, es mejor no sentarse en su cama, sino en una silla que podemos ir distanciando para que al final se acueste solo y lea sus propios cuentos.



Las interrupciones nocturnas son difíciles de tolerar cuando se alargan en el tiempo. Hay algunas pautas que pueden ayudar a sobrellevarlas. Cuando el niño se despierta por la noche y llora desconsolado para que lo atendamos, deberíamos:


- Acudir a su habitación a calmarlo pero NO sacarlo de la cama. Salir de la habitación y esperar a su reacción. Si vuelve a llorar, hay que volver a entrar y repetir el ejercicio.
- Dejar un vaso/biberón con agua y ofrecérsela sentándolos en la cama. Buscan el recuerdo de la alimentación de los primeros meses.
- Encender un punto de luz dentro o fuera de la habitación que le dé una referencia hasta dormirse.
- Tener chupetes al alcance de su mano por si pierde el que lleva puesto, para que de manera autónoma lo reponga.
- Puede tener un muñeco que "le acompañe y le ayude a soñar cosas bonitas", de manera que le dé seguridad.
- Es mejor que NO se acuesten en la cama de los padres y hermanos y NO salgan de la habitación. Y, evidentemente, tampoco se debe...




También puede darse el caso de niños muy madrugadores. Si tienen la edad suficiente, para no despertar al resto de la familia, lo mejor es que se queden en la cama hasta una hora "normal". Podemos usar un despertador cuya alarma sea el permiso para levantarse y avisar a los mayores. NO antes. Si son pequeños es más complicado poder retenerlos...

Un niño suele dormir bien salvo que le toque comer, esté enfermo, le duelan los dientes al salir, su habitación sea nueva o sufra terrores nocturnos.

domingo, 12 de mayo de 2013

Préstamos

En este post no hace falta hacer comentarios. José Saramago es suficientemente claro como para que tengamos que aportar algo más. Es válido para padres y para educadores; para todo aquel que temporalmente tiene en sus manos la vida de un niño.



Lo mejor de todo es que es un préstamo a largo plazo y sin más intereses que el amor.

¡Devolvámoslo de la mejor manera posible!

jueves, 9 de mayo de 2013

Donde dije digo, digo DIGO

Cuando un adulto toma una decisión ante el niño, debe mantenerla. Los límites y las reglas educan sólo si se respetan. 

Las reglas tienen que ser pocas, claras y con consecuencias, que los niños también deben conocer previamente. Ningún niño va a ser capaz de aprenderse una normativa para cada habitación en la que entre pero, sí que será capaz de ir interiorizando las reglas y normas de convivencia que interfieren en el día a día. 

No se trata de amenazar, ni de autoritarismo. Se trata de establecer los papeles niño-adulto de forma clara y los comportamientos aceptables de cada uno de nosotros. Recordemos que educamos con el ejemplo y que somos un modelo a imitar para los niños.


Imaginemos: un niño travieso, inquieto, desobediente, retador; al que le gusta llamar la atención haciendo "gracias" ¿debemos corregir cada mal comportamiento? No. Debemos corregir aquellos que las reglas no admiten, o aquellos que son realmente graves. 


¿Cómo? No con amenazas, no con castigos diferentes a los establecidos: "te dije que si hacías... no te dejaba el Ipad. Cómo no me has hecho caso, dámelo ahora mismo que lo guardo". Y se guarda sin más discusión. Tampoco con segundas oportunidades: "Cómo hace 5 minutos que te portas bien, ya puedes cogerlo". No es bueno "hacer la vista gorda" unas cuantas veces y de pronto tomar cartas en el asunto; lo mejor es intervenir a la primera. 

A este mismo niño, le beneficiará mucho más una recompensa. Reforzando un buen comportamiento comprenderá que si lo repite, ganará el cariño del adulto, que le hará sentirse especial, bueno, obediente, atento,... justo lo que queremos potenciar. Recompensar lo bueno es, en la mayoría de los casos; mejor que castigar lo malo. Cuando un niño oye cientos de veces su nombre a lo largo del día para llevarse una reprimenda, gritarle una vez más no va a tener ningún efecto sobre él. Es mejor actuar sólo cuando es imprescindible.

Mano de hierro y corazón de oro con las normas de la casa, pues ayudan a los niños a crecer más seguros y felices aunque a veces no nos lo parezca.


sábado, 4 de mayo de 2013

El niño que llevo dentro

En muchas ocasiones, un nivel de lenguaje muy avanzado o una altura por encima de la media, hacen que pensemos que el niño que tenemos delante ya es lo suficientemente "mayor" como para que le exijamos una serie de responsabilidades. Y no es así, sigue siendo un niño y sigue teniendo la edad cronológica y mental que tiene.



Los niños de hasta los 6-7 años se encuentran en el estadio preoperatorio de Piaget. Una de las principales características de esta etapa es el pensamiento es egocéntrico, por el cual, el niño percibe el mundo exclusivamente desde su perspectiva. El desarrollo de su lenguaje es muy notable en este periodo pero su cerebro no ha desarrollado la empatía ni diferencia el medio del fin. Los niños en esta etapa concluyen por intuición, no son capaces de deducir; tienen dificultad para establecer secuencias temporales coherentes y envuelven todos sus relatos y juegos de invenciones y atribuciones no naturales. Tampoco comprenden el principio de conservación de los elementos (volumen, masa, cantidad):


Con este panorama, tenemos que plantearnos a quién tenemos delante; su nivel de desarrollo cognitivo y su madurez, para apremiar, exigir o cargar de responsabilidad.

Querer correr más que el propio desarrollo del niño tiene dos consecuencias: hacerle saltar escalones de su desarrollo y hacerle perder tiempo de su infancia. Hay que exigirle SU 100%, no más.

Y es que, todos hemos sido niños antes que mayores...


Alarguemos la infancia, porque de mayor ¡se echa de menos!

lunes, 29 de abril de 2013

¡Atención por favor!

La atención de un niño pequeño es tan fácil de captar como de perder. Hasta los 6 años, el sentido predominante es la vista, por lo que en general, atiende a aquello que mira y viceversa; mira a aquello que le llama la atención. 

Si buscamos que el niño se concentre en una actividad hay que minimizar los distractores. Si el suelo está repleto de juguetes, le costará centrarse en uno; si mientras se le habla la TV está encendida, le costará escucharnos. 

Es importante que demos órdenes cortas y sencillas. No podemos encomendar una tarea con oraciones subordinadas y que supongan ir a varios sitios y hacer varias cosas. Es mejor usar una frase sencilla y afirmativa para una sola acción; al terminar, damos la siguiente. Dar encargos a los niños y pedirles su ayuda en tareas sencillas, además de hacer crecer su autoestima, les ayuda a entrenar la atención, la gestión del tiempo y a adquirir hábitos y habilidades sociales.

Hay muchos tipos de atenciónselectiva o focalizada, sostenida y  dividida o alterna. Todos se pueden trabajar y mejorar con un trabajo constante y dirigido. 

De cara al futuro del niño, la atención junto con la memoria y la comprensión van a ser elementos claves para el aprendizaje eficiente gracias al desarrollo de la metacognición. 

Veamos cómo de entrenada está nuestra atención. Se trata de un experimento desarrollado por Simons & Chabris en el que se nos pide que contemos cuántas veces se pasan el balón los blancos.


Y tu ¿lo has visto?

miércoles, 24 de abril de 2013

La tradición

La tradición catalana, en la fiesta de Sant Jordi, manda que las "princesas" reciban una rosa y los "príncipes" un libro. El paso del tiempo ha distorsionado los obsequios; ahora las rosas son azules, de golosina, en forma de imán, un dibujo,... los libros ya no son sólo para ellos.

Mis rosas fueron comestibles. Además, mi madre, que tanto me quiere y me apoya en todo lo que hago; me regaló un libro que será estupendo para seguir sacando ideas para el blog:


Por otro lado, mi ahijado y sobrino Jordi celebró su santo. Dado que la leyenda de Sant Jordi se trabaja mucho en el cole y que para él era un día un poco más especial que lo que manda la tradición, pensé que lo propio era hacerle un regalo distinto a lo obligado:


Se trata de una colección de animales de cartón para montar tu propia selva: "Libro tótem de los animales". La marca dCarton apuesta por "juguetes con alma"; juegos que despierten la imaginación y los sueños de los niños, lejos de las pantallas y los teclados. En otro post ya os mostré el árbol de Navidad de la misma marca, precioso. Podéis encontrar más productos e información en la sección "Niños" de http://www.lolascorner.com/

Las tradiciones son eso, tradiciones. Situaciones que se repiten un año tras otro y que, por su carácter histórico (real o no), se mantienen invariables en el tiempo. A veces hay que hacer excepciones, darle a un niño que celebra su santo el "protagonismo" que le corresponde; dejando a un lado lo que mande la tradición. 

Los que habéis regalado cuentos, respetando la tradición, recordad: ¡Tenéis que contarlos!

lunes, 22 de abril de 2013

Día del libro

Ya hemos repetido muchas veces que los niños aprenden por imitación. Hacen lo que ven hacer al entorno que les rodea. 

En un día como el 23 de abril es de obligado cumplimiento hablar de libros.

Hilando una cosa con la otra, os diría que es muy importante acercar la lectura a los niños; que nos vean leer, que leamos con ellos y para ellos, que sea una actividad de ocio y de disfrute; de engrandecimiento personal. Pero ojo, quien lee muchos libros y no piensa nada, ¡es como una estantería! También habrá que enseñarles a reflexionar.

La lectura es, además, una herramienta para posteriores aprendizajes; por lo que, cuanto más familiar nos resulte y más eficientes seamos; más fácil será utilizarla como instrumento de trabajo. 

Hay muchos libros para niños; desde abecedarios o libros de números hasta cuentos y leyendas, pasando por los álbumes ilustrados y los libros interactivos. 

Os propongo aquí uno de los libros más originales que ha caído en mis manos últimamente: provoca la interacción, mantiene el interés, juega con la sorpresa. Un círculo amarillo es el responsable de todo esto ¡y no lleva batería! Parece imposible, ¿no?


No podemos publicar este post sin hablar de la leyenda de Sant Jordi (San Jorge) que va a llenar muchas calles de caballeros, princesas, rosas y libros. Se me ocurren dos buenas opciones, una en formato lectura


y la otra en formato musical


¡Feliz día del libro!

jueves, 18 de abril de 2013

¡Todo, todo y todo!

¡No quiero más! ¿me perdonas un poco?

¿quién no ha pronunciado esto alguna vez en su vida? y la respuesta siempre era: ¡Te lo comes, hay muchos niños que se mueren de hambre!

El menú siempre es un reto. En el cole suele estar "mala" la comida y en casa se recurre muchas veces a lo rápido, práctico y seguro (pasta, pizza, McDonalds, un vaso de leche...); pero los tiempos están cambiando.


La dieta Mediterránea, las 5 comidas diarias, la pirámide alimenticia está ganando terreno. 


¿Cómo hacer para que coman?
- Raciones razonables. Pensemos en el tamaño del estómago de los niños. Mejor poco y que repitan.
- Desayuno + media mañana + comida + merienda + cena.
- Olvidar la tele, los juguetes, los Ipads y todo lo demás a la hora de comer. 
- Procurar comer y/o cenar todos juntos. Compartir ese momento para charlar y para enseñar a los niños los hábitos en la mesa (higiene, postura, masticado, poner y retirar la mesa; pero también conversación, valores, familia...).
- Llamar a cada alimento por su nombre.
- Respetar la pirámide de alimentos.
- Temporalizar las comidas. A un niño que en 20-30 minutos no ha acabado hay que retirarle el plato y NO ofrecerle nada más hasta la siguiente comida.
- Con la insistencia llega la preferencia. Hay comidas más "buenas" que otras para un niño; pero como hay que comer de todo es mejor acostumbrarlo. Poner un poco de lechuga acompañando el segundo plato o de aquellas verduras que cuestan más; permitir el tomate para acompañar el pescado que no apetece; ofrecer primero un poco de fruta y después el yogur... Hay que echarle imaginación pero, lo que hay en el plato, se come.
- Cocinar con los niños les permite experimentar y ver el fruto de su trabajo cuando se sientan en la mesa. El esfuerzo les abre el apetito.
- Imprescindible desayunar en casa y sentado en la mesa. El desayuno ideal: leche + cereales (tostadas, pan cereales, galletas, bocadillo) + fruta.
- Procurar que mastiquen evitando triturar la furta, deshacer las galletas, etc.; ya que no hacerlo tiene repercusiones negativas en el desarrollo del habla.
- Mejor lo casero que lo de súpermercado.

Lo que pretendemos evitar es esto:



¡A comer!

domingo, 14 de abril de 2013

Crea creatividad

La creatividad es un concepto complejo, muy estudiado en los tiempos recientes. Algunos lo relacionan con el pensamiento divergente, otros con la imaginación, otros con una habilidad genética,...

Lo cierto es que, según coinciden la mayoría de estudios, todos nacemos con una parte creativa. Dependerá de los estímulos y el entrenamiento que le demos, que la perdamos o la potenciemos. 


No hay que acabar las frases por los niños, ni explicar los cuentos sin salirse del guión, ni ver siempre un sol en un círculo amarillo. Cualquier momento y estímulo es bueno para desarrollar la creatividad, sólo hay que ofrecerle la oportunidad al niño. 

Cuando vayas en coche, busca analogías entre las nubes y la realidad; cuando le cuentes un cuento, invéntatelo a medias con él; cuando estés en el sofá, pregúntale "¿qué pasaría si...un elefante se bañara en la piscina?" o "¿si nunca más hubiera cole?". Juega con la realidad y la ficción, guarda espacios y momentos para el juego simbólico, déjale solucionar problemas, hacer inventos y experimentos, cocinar, decorar, juega a las palabras encadenadas (mano-nocilla-llavero-rosa...) mientras se baña o mientras cena.

Todos estos ratos, además de estimular su creatividad; serán momentos de diversión, de cariño y de complicidad que marcarán su infancia muy positivamente. Es tiempo de calidad en todos los sentidos.

Luego, con el tiempo, quizá no sean grandes creativos, pero seguro que encuentran alguna manera de aplicar ese entrenamiento en la práctica diaria.


¡Nunca te acostarás, sin saber una cosa más!

martes, 9 de abril de 2013

Con las manos en la masa

Os propongo una actividad divertida, casera, fácil y duradera: hacer plastilina. Y diréis, ¿qué tiene eso de especial?. Pues que os propongo hacerla en casa. Sólo es necesario agua, harina, sal y colorante para cocinar. 

En actividades como esta se trabajan el tacto, la creatividad, la motricidad fina y el tono muscular junto con la motivación, la atención, el trabajo en equipo, la paciencia y valorar los resultados del propio esfuerzo en un proceso. 


Cocinar, hacer barro o yeso, pintar sobre lienzos o elaborar juguetes con productos caseros son algunas ideas estupendas para compartir un tiempo con los niños, gastando poco dinero y ayudándoles a desarrollar la imaginación y el sentido estético.




¡Manos a la obra!

miércoles, 3 de abril de 2013

Más que TIC's

La "generación maquinita" está siendo substituida por la "generación táctil". Atrás quedaron los Playmobil, las Barbies, el ¿quién es quién? o el ahorcado. Ahora también la Nintendo y derivadas o el ordenador se quedan en el camino. Las tablets, los Iphone, etc. están ocupando el lugar de todo lo demás. Hasta las pizarras de tiza y borrador se están transformando en Pizarras Digitales Interactivas.


¿Es malo? No, siempre que se use bajo control adulto, durante un tiempo razonable y entendiéndolo como un medio, no como un fin. De hecho, la tecnología (TIC) es la herramienta del presente y del futuro. Y, de hecho, en muchas ocasiones podemos mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje utilizándolas.

¿Hay otras alternativas? Sí, varias. 


- Usar las TIC como fuente de recursos materiales, como por ejemplo los que lanzan a diario los bloggeros de Orientación Andujar; ideal para aprender, practicar, repasar... y en muchos casos el niño no tiene ni que tocar el ordenador.

- Juegos "de toda la vida" como Miniarco, bloques lógicos, memory, Tangram, dominó, simón, laberintos, pizarras magnéticas o para rotulador, consturcciones, rompecabezas... Son muy útiles para la atención, la memoria y la elaboración y desarrollo de los esquemas cognitivos.

- Páginas como Pelayo y su pandilla o las de la editorial Cassals ofrecen actividades que son educativas a través de las TIC.

Y por supuesto, antes que nada; salir, experimentar, correr, jugar, bailar, tocar, oler, preguntar, investigar, moverse, imaginar, ... en definitiva, ¡SER NIÑOS!


¡No seamos reTICentes!