lunes, 24 de agosto de 2015

Tenemos que hablar

Hablar por los codos, no callarse ni debajo del agua, hablando se entiende la gente,... El ser humano, como ser social que es, necesita comunicarse y expresar sus ideas, emociones y pensamientos al resto del mundo a través del lenguaje, la música, el arte o con su propio cuerpo.


Ernest Hemingway dijo "se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar". Tenía razón. En los primeros años de vida de un niño nos esforzamos en que adquiera el lenguaje; y hacemos bien. Dar modelos correctos y hablar con un vocabulario y una sintaxis adecuadas facilitan la integración del léxico y las estructuras que serán la base para el posterior desarrollo de la lengua. Así, desde pequeños, hablaremos a los niños con normalidad, sin usar onomatopeyas ni palabras inventadas. Cuando el niño diga "brmmmm" nosotros diremos coche, cuando diga "tete no" diremos "este no" y a base de repetirlo, tarde o temprano acaban por interiorizarlo.



Esta fase enlaza con la de la mala pronunciación ya que el aparato fonador se está desarrollando y la lengua y la mandíbula deben aprender a colocarse en el lugar correcto para emitir cada sonido de forma adecuada. Es importante que el adulto trate de pronunciar bien al hablar y que, sin corregir directamente, ofrezca al niño el modelo fonético válido para cada palabra, de manera que cuando el niño diga "quiero zopa", repitamos "¿te gustaría tomar sssssssopa?" o si nos dicen "yo sabo saltar" contestarles "yo también sé saltar".

A medida que se hacen mayores y que el lenguaje crece de forma exponencial en su cerebro, corremos el "riesgo" de no poder hacerlos callar, y ¡no debemos! Pero que ellos hablen sin piedad no significa que nosotros tengamos que escuchar con toda nuestra atención. Cuando las historias se hacen interminables, los cuentos y las explicaciones se alargan y alargan sin mostrar un final, cuando se da vueltas a lo mismo cual peonza desbocada, es ahí cuando mi cerebro -y os animo a que lo haga el vuestro- hace saltar las alarmas y se desconecta, quedando sólo una parte inconsciente de él atento a palabras clave para poder valorar puntualmente lo que nos cuentan y mostrar al niño que seguimos ahí. Al principio resulta difícil pero con la práctica, la abstracción resulta ser una buena estrategia para tener al niño entretenido, permitiendo el desarrollo de su lenguaje y su creatividad, mientras tu puedes seguir con lo tuyo. 


lunes, 17 de agosto de 2015

Tutoría express

Cuando la gente sabe que eres profesora de niños pequeños y tienen hijos, acostumbra a pasar como con los médicos: el tema de conversación suele ser sobre nuestro trabajo, cosa que me encanta (excepto por la repetitiva y manida alusión a las vacaciones, sobre las que nadie hace comentarios a los doctores, pero ese ya sería otro post).
  

A lo que iba. En el momento en que dices "soy profesora", mamás y papás de tu entorno activan una serie de preguntas latentes en su interior o recuerdan escenas en las que sus niños han sido protagonistas para que puedas valorarlas y dar una opinión, y lo que iba a ser un café o un paseo se convierte en una tutoría improvisada.

En general es difícil valorar a un niño por una circunstancia puntual y aislada. La actitud de los más pequeños es variable en función del entorno en el que se encuentran, el grado de entretenimiento y el nivel de atención que se les presta.

En un breve instante de observación se detectan más fácilmente aspectos relacionados con las habilidades motrices, el lenguaje y el desarrollo social pero es complicado, casi imposible, poder sacar conclusiones sobre rasgos o actitudes concretas aunque siempre es factible responder a las inquietudes de los padres ofreciendo "soluciones" basadas en la experiencia de nuestra profesión.

Las tutorías son un encuentro importante y enriquecedor para que padres y profesores conozcan mejor a un niño y puedan acompañarle con más recursos en su crecimiento. En edades tempranas, no preocupa tanto lo académico, que también, como lo relacionado con la autonomía y las habilidades motrices y sociales. Obviamente, para un desarrollo integral del niño debemos atender tanto a lo cognitivo como a lo físico y lo emocional para lograr una combinación perfecta. Por eso, una tutoría express nunca será suficiente.


Considero un honor y un reconocimiento profesional que quienes tienen a su cargo la responsabilidad de educar, confíen en mí para ayudarles u orientarles en el proceso de desarrollo de un niño. Obviamente, siempre estaré dispuesta a hacer todo lo que esté en mi mano, porque además de mi trabajo, es mi pasión.


lunes, 10 de agosto de 2015

Hipnosis

Los niños a veces generan en nosotros el deseo poder hipnotizar a quien tenemos delante para lograr un momento de tranquilidad. 


El caso es que, como no somos hipnotizadores, es mejor darles herramientas para que sean capaces de entretenerse y jugar de forma autónoma.

Como la mayoría de las cosas, cuanto antes les enseñemos a divertirse solos, más fácil les resultará aprenderlo. Es importante que pongamos a su altura aquellos juguetes que por edad e intereses les resultan atractivos para que puedan usarlos y guardarlos en cualquier momento. Además, es conveniente que dichos juguetes sean variados y les proporcionen alguna novedad, dando cabida a la creatividad, así evitaremos que los aborrezcan al segundo día.



Es necesario conocer los gustos y habilidades de los niños para tener claro qué juguetes debemos tener en casa. También podemos fijarnos objetivos para ayudar a los niños a entrenar aquellos aspectos en los que presentan alguna dificultad; por ejemplo, motricidad fina, matemáticas, lógica, atención visual... Como maestra, en las tutorías procuro dar ideas de tipos juegos que convienen a cada alumno para potenciar determinadas habilidades o para impulsar su desarrollo. Seguro que las tutoras de vuestros niños os pueden ayudar.

Dar autonomía e independencia en el juego implica que el niño se haga responsable de todo el proceso: la preparación, el desarrollo de la actividad y su recogida. Debemos insistir en que cuiden el material y lo mantengan ordenado ya que estableceremos la base para el resto de su vida. Sus juguetes son lo más importante durante la infancia, la ropa y la tecnología durante la adolescencia. Si aprenden a cuidar y a organizar bien sus juegos en la niñez, seguramente procurarán tener un armario ordenado durante su pubertad y su casa cuando sean adultos.


Y si durante el juego, la cosa se desmadra y hay algún incidente, habrá que pedir explicaciones...

lunes, 3 de agosto de 2015

Cántame algo

Hoy el post corre a cargo de Núria Tamayo, compañera en Highlands Barcelona y artista. Núria es cantante, tiene su propio grupo de música y una voz preciosa. De la suma de sus dos vocaciones, la enseñanza y la canción, nació su interés por la musicoterapia y le pedí que la compartiera su experiencia con Pasito de Gigante. Esto es lo que nos cuenta:

La musicoterapia se basa en el uso de la música con finalidades terapéuticas. El objetivo que tiene el musicoterapeuta no es el de enseñar a cantar o a tocar un instrumento sino que va más allá: a través de la música y los elementos musicales esta disciplina ayuda a las personas a expresarse, vincularse, mejorar sus habilidades, recuperar su memoria, mejorar su estado de ánimo, etc. Abarca campos de la medicina muy amplios y en países como Estados Unidos hay Hospitales que tienen su propio departamento de musicoterapia. La implantación en España está siendo más lenta y su uso actualmente se da, sobre todo en personas mayores y en niños con necesidades educativas especiales. 
Estuve durante un tiempo en la  unidad neonatal del hospital de Terrassa donde mi trabajo como musicoterapeuta, además de la terapia musical, consistía en dar algunos consejos a todas aquellas que mamás que acababan de estrenar su maternidad. 

Cuando un bebé llega al mundo, todo es desconocido para él excepto la voz de su madre, que puede escuchar desde el cuarto mes de gestación. Así, esa voz que le resulta familiar va a tener un gran poder calmante sobre él. Si interactuamos con el recién nacido, usando nuestro tono de  voz más dulce, le recordaremos sus apacibles días en la barriga de mamá, cuando tenía  todas las necesidades cubiertas; por eso es tan importante la interacción madre-hijo desde el primer momento. Y qué mejor manera de evocar esos momentos utilizando el canto para conectar con el bebé.  
Desde tiempos inmemoriales las madres han cantado a sus bebés y la muestra es la cantidad de canciones de cuna que se transmiten de generación en generación, siendo un elemento universal ya que no hay ninguna cultura que carezca de ellas. Aunque los bebes no entiendan lo que decimos todavía, son perfectamente capaces de descifrar el lenguaje no verbal, detectando a través de nuestro tono de voz las emociones que queremos transmitirles a la vez que se activa el proceso de adquisición del lenguaje en la fascinante mente del recién nacido.
Parece que el canto materno está cayendo en desuso. Algunas mamás que acuden a mis sesiones comentan que eso de cantar no es lo suyo, que no saben, que no habían cantado antes, “yo prefiero poner un CD y que el niño escuche las canciones grabadas” me decía otra mamá. Y es que en nuestra sociedad parece que la música sea solo cosa de  profesionales y el resto ha de limitarse a ser espectador. ¡Gran error! El bebé está deseando escuchar a su mamá y su voz va a ser la que le dé mayor seguridad y afectividad. Otras mamás comentan que no saben qué cantar; yo les aconsejaba que preguntaran a sus madres, sus abuelas, sus tías por las canciones de su infancia. Qué bonito poder cantar las canciones que fueron sus nanas al recién llegado. Así, desde bien pequeñito y con algo tan sencillo y poderoso como una canción, se está transmitiendo al bebé un pedacito de la identidad cultural de su familia. Y si no se acuerdan de la letra, pues a tararear con sonidos vocálicos o cantar la canción utilizando el nombre del bebé… Inventar y dejarse llevar… Aquí os muestro un vídeo donde enseño a una mamá que está con su bebé en la unidad neonatal,  una pequeña melodía inventada usando el nombre de su recién nacido:

Por otro lado, hay que tener en cuenta los beneficios que obtenemos cuando cantamos: regula nuestra frecuencia respiratoria, libera endorfinas y oxitocina (la misma hormona que se libera cuando se amamanta al bebé), transmite al bebé las sensaciones que experimentamos cantando.
Animo a mamás y papás a cantar a sus bebés, ya que es algo que está al alcance de todos. ¡Vuestros pequeños os lo agradecerán y el vínculo con ellos crecerá todavía más!

Gracias Miss Núria por tus dulces y serenos consejos, son un vivo reflejo de ti. Ha sido un placer tenerte como experta en Pasito de Gigante. 

lunes, 27 de julio de 2015

Sin vacaciones

Con "mi experiencia" me atrevo a decir que no todo vale, no todo se tiene que tolerar, porque la educación también se produce en lo que no se permite.



He leído la definición que da Enrique Rojas sobre educación y que cito a continuación:
En la educación no hay vacaciones. Educar es convertir a alguien en persona. Educar es hacer que un ser humano tenga criterio y dignidad. Es seducir con modelos sanos, atractivos, coherentes y llenos de humanidad. Educar es seducir con los valores. Atraer por encantamiento y ejemplaridad hacia lo mejor.
La permisividad y el consentimiento son "pan para hoy y hambre para mañana". Tranquilizan al niño en un momento de rabieta o enfado, lo distraen mientras atendemos otras obligaciones y lo entretienen mientras hablamos o descansamos pero nada más. 

A largo plazo, todas estas concesiones pasan factura. Resultará mucho más complicado decir no y lograr la obediencia cuanto más tiempo tardemos en empezar a utilizar la autoridad y el respeto como valores educativos. 


A veces es difícil mantenerse firme en una posición determinada ante niños pequeños. Los queremos, los vemos tristes o enfadados, pensamos que lo están pasando mal a causa de una orden o de una prohibición y es entonces cuando cedemos. Sin embargo, las barreras que van encontrando en su camino les ayudan a formar una personalidad y a desarrollar una conducta basada en valores y en el respeto a los mayores que les ayudarán a superar obstáculos mayores en el futuro.

Las vacaciones escolares y laborales no incluyen las educativas. La educación de un niño se forja en cada minuto de su infancia, en lo que hace y en lo que deja de hacer, en lo que fomentamos y en lo que limitamos. 


Así que no cabe otra que aceptarlo, nunca estaremos de vacaciones mientras haya niños a nuestro alrededor.

lunes, 20 de julio de 2015

Atender su atención

Tal y como dijimos en el post anterior, la atención, se puede trabajar en los niños desde sus primeros años de vida. Al principio, los periodos atencionales son cortos y cambian rápidamente; en cuanto aparece un nuevo estímulo que despierta mayor interés que el anterior, eso sí, durante ese tiempo la atención es focalizada y exclusiva: cuando algo despierta su curiosidad, les atrapa al 100%.


Según van creciendo, podemos empezar a apreciar la aparición de la capacidad de atender de un niño fijándonos en el rato que es capaz de jugar a un mismo juego, de manera que, con 3-4 años pueden permanecer entre 30 y 50 minutos jugando a aquello que les gusta y entre los 5-6 años ese tiempo se prolonga hasta 1h 30 minutos. Al final de la etapa de infantil, un niño es capaz de relatar con mayor lujo de detalles lo que ha observado en una lámina o un cuento que se le ha explicado, demostrando cómo de atento ha estado observando y escuchando.

En esta etapa, la atención va dejando de ser de tipo involuntaria para ir convirtiéndose en voluntaria, por lo que es activa y exige un esfuerzo por parte del niño. No obstante, no se trata de un proceso milagroso ni completamente automático, sino que se va consolidando a medida que el niño va participando en nuevas actividades que el adulto le propone. Este logro es más eficaz cuanto mayor sea el grado de automatización de procesos y acciones sea posible, ya que esto les permite dedicar toda su atención a aquellas actividades de mayor complejidad. 

Otro factor que influye e impulsa el desarrollo de la atención es la aparición de la función planificadora del lenguaje que, junto con la atención voluntaria, permite a los niños iniciarse en el control de la orientación de su atención.

Para entrenar la atención es recomendable hacer actividades cortas de unos 10-15 minutos, que se vayan alargando según el niño vaya madurando en este aspecto. También es bueno que exijan un alto grado de participación del niño, siendo a su vez muy motivadoras y atractivas, de manera que este se dedique en cuerpo y alma a aquello que está haciendo. Los juegos que activan la percepción visual y la memoria tienen un beneficio directo sobre la atención, por eso cuando ya han cumplido 4 años, los juegos como el dominó, el memory, el veo veo, el ¿Quién es quién?, el Lince, juegos con los dados y las cartas, así como aquellos que implican la alternancia de turnos son muy recomendables para desarrollar la capacidad de atender. 



Lejos de lo que pueda parecer, las nuevas tecnologías no son una herramienta adecuada para trabajar la atención. Es cierto que absorben a los niños y se concentran durante un largo periodo de tiempo pero eso no implica que se estén trabajando las funciones superiores del cerebro. Es recomendable limitar y controlar el uso de tabletas y móviles en edades tempranas ya que un abuso puede, no sólo no beneficiar al desarrollo de capacidades como la atención, sino que puede ser perjudicial.

Y es que prestando atención es más fácil aprender cualquier cosa.

lunes, 13 de julio de 2015

Attendĕre

Dice la RAE:

Atención: (Del lat. attentĭo, -ōnis). 1. f. Acción de atender. 2...


Atender: (Del lat. attendĕre).
1. tr. Esperar o aguardar.
2. tr. Acoger favorablemente, o satisfacer un deseo, ruego o mandato. 
3. intr. Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible. 
4. intr. Tener en cuenta o en consideración algo.
5...

Como vemos, la capacidad de atender requiere voluntad, intención. Es importante distinguir entre déficit de atención (disfunción crónica que provoca dificultades de aprendizaje y que requiere un diagnóstico) y las conductas con falta de atención, las cuales, según un estudio, "no tienen una causa estrictamente neurocognitiva sino que presentan una naturaleza evolutiva/intelectual (la tarea o situación es demasiado compleja para el nivel de desarrollo de la persona), orgánica (déficits sensoriales, enfermedades, factores motivacionales, características temperamentales, factores transitorios –sueño, hambre, cansancio, estrés, etc.-, etc.) y/o ambiental (características físicas de los estímulos, de la tarea, de la situación, distractores, etc)". 


En dicho estudio resaltan lo siguiente al respecto: "La atención, y sus diferentes características, es uno de los aspectos neurocognitivos más susceptibles a la maduración. Probablemente hasta los 16 años o más la función del mecanismo atencional no termina de estar consolidada en el ser humano".

A nivel pedagógico hay cuatro características para evaluar la atención: amplitud (la cantidad de estímulos a los que se puede atender al mismo tiempo), su oscilamiento (la capacidad de seleccionar y cambiar el foco atencional), su intensidad (la capacidad de mantenimiento atencional y respuesta) y su tipo de control (el equilibrio entre el control automático y el control voluntario del mecanismo atencional). Entrenar estos cuatro aspectos favorecerá el correcto desarrollo de dicha capacidad del niño. En próximas entradas presentaremos distintas formas de trabajarlos.


Estemos atentos para que no se nos pase el momento de ayudar a los niños a atender.

martes, 7 de julio de 2015

Incógnitas

He leído en un post que las rabietas son el resultado de una subida de los índices de adrenalina y cortisol en nuestro cerebro como respuesta a los sentimientos de miedo, angustia, frustración, desvalorización, impotencia, enfado, juicio… que  provoca una reacción emocional descontrolada en los niños.


En el mismo artículo, apuestan por cambiar de paradigma y ofrecer al niño en esos momentos la serenidad que le falta a través de muestras de cariño y poniendo nombre a los sentimientos que está viviendo. También reivindica la importancia de conocer el motivo profundo que causa cada rabieta para evitarlo en el futuro. Además, nos invitan a no reprimir los sentimientos de los niños, si no a ayudarles a expresarlos, poniendo en valor cómo se sienten y por qué.

Estoy de acuerdo hasta cierto punto. 

En primer lugar, las rabietas no siempre son la respuesta a la impotencia o al enfado. A partir de los 3 años, los niños empiezan a "independizarse": buscan su propia identidad e intentan definir su propio yo. Como son pequeños para hacerlo solo a través del lenguaje, a veces recurren a estos mecanismos. En otras ocasiones es una demanda de atención con garantía de éxito.



Por un lado, creo que la sentencia de Supernanny "cuando te calmes, te atiendo" es una de las mejores maneras de enseñar al niño a autocontrolarse. Mostrar indiferencia, que no sentirla, ayuda al niño a cesar en su enfado. Tu a lo tuyo, pasará.

El autocontrol es una habilidad imprescindible en la vida ya que nos permite mantener relaciones sociales estables, desarrollar nuestra personalidad de manera segura y convivir con quienes nos rodean sin que impere el egoísmo. El niño capaz de controlar sus emociones va a lograr conocerlas y conocerse mejor, cosa que le ayudará en su desarrollo.



Es obvio que cuando un niño se pone a patalear en la calle porque quería un coche que se ha olvidado en casa, el motivo profundo de su enfado no es el coche; pueden ser los celos, el estrés que le hemos transmitido para salir de casa, la inseguridad que le genera el hecho de la separación de los papás al llegar al cole... Pero en ese momento, bajo mi punto de vista, no se le debe ofrecer un beso y un abrazo aprobando su comportamiento. La primera reacción del adulto debe ser la que invite al autocontrol. Sin histerismos ni amenazas; con naturalidad y un tono de voz que transmita exigencia comprensiva. Tras el berrinche, cuando el niño ya sea capaz de hablar y razonar (no antes), podemos llamar por su nombre a los nervios o el enfado y preguntarle qué le ha pasado y si se siente mejor.


Siempre es bueno que el niño conozca las consecuencias de sus actos ya que si puede anticipar lo que va a pasar, aprenderá a gestionar mejor sus emociones e impulsos. Así, podemos ayudar a desarrollar esta capacidad de autocontrol que le permita reconocer sus emociones y tratar de expresarlas de otra manera.

Por otro lado, cuando la pataleta se puede detener antes de llegar a su máximo apogeo, es recomendable desviar la atención del niño y centrar su atención en otra cosa evitando ese momento de falta de control. 

Lo mejor para un niño es algo difícil de concretar. El adulto tiene que intentar ofrecerle seguridad y afecto a través de sus conductas y sus acciones en cualquier circunstancia; el cómo dependerá del quién, cuándo, dónde y por qué... Incógnitas...

miércoles, 1 de julio de 2015

Hecho realidad

Muchas veces el dibujo es una actividad que entretiene y divierte a los niños, sobre todo a aquellos quienes tienen las manitas predispuestas a coger los lapices y colores.

Cuando un niño empieza a dibujar, los garabatos no tienen ningún significado, al principio son líneas o puntos, luego garabatos descontrolados que emborronan toda la superficie. En esta fase, conviene dejar libertad de exploración al niño, ofreciéndole materiales variados para pintar en grandes soportes. 


El primer gran salto artístico surge con el garabateo controlado. El dibujo empieza a cobrar vida y a aislar elementos que ya tienen un significado y nombre muy evidente para el autor, no tanto para el espectador. Y poco a poco, como quien no quiere la cosa, un día sale una redonda a la que pondrán dos bolitas y habrán hecho su primera representación del cuerpo humano. Tras esto, la boca, quizá la nariz, el pelo, las larguísimas piernas (¡quién las pillara!), los brazos que salen como cohetes de la cabeza... Y se darán cuenta de que faltan las manos, los pies, las orejas. Por último, un día le pondrán tronco y cuello y entonces, habrán completado su primera figura humana.



Amaro (una de mis Abejas) y sus hermanos, por ejemplo, van a regalar a su papá un dibujo por su próximo cumpleaños. Para ellos el resultado es el mismo que para un artista consolidado: arte, significado, belleza subjetiva. Alejandra Prat nos lo muestra en su blog para la revista HOLA, Entre papillas y mascarillas.

Pero cuando los niños empiezan a dominar el dibujo, los mayores tenemos la tendencia de intentar que pinten "algo": un sol como un círculo con palitos en su perímetro, o una casa formada por un cuadrado y un tejado... Es importante que dejemos que la copia de la realidad surja de manera natural y espontánea. Cuando un niño dibuja, debemos atender a su punto de vista, a sus objetivos y a lo que él ha interpretado y pretende representar. Por abstracto que nos parezca, es su manera de plasmar la realidad.



Lo que pocas veces logramos es el proceso inverso: que vean sus dibujos realidad. Pues bien, esto es posible. Existe una empresa, Child's Own Studio que se dedica a convertir las creaciones 2D de los niños en peluches y muñecos, rozando la exactitud.










Ver más aquí.

¿Os imagináis lo que supone para un niño tener entre sus manos un muñeco diseñado por él mismo? ¡Qué chulada!

viernes, 26 de junio de 2015

El verano ya llegó

Y con él la piscina, el deporte al aire libre, las comidas a las 4 y las cenas a la fresca... Me encanta el verano y el de este año más, porque me trae cosas muy buenas: ya soy oficialmente Maestra de Educación Primaria y tengo la inmensa suerte de seguir trabajando en Highlands el curso que viene.

Pero no es tiempo de pensar en trabajo, es tiempo de pensar en descansar, en divertirse, en convivir, en disfrutar de quienes nos rodean.


En estos días de vacaciones el vínculo familiar que se crea y los recuerdos que nacen pueden durar para toda la vida. Es importante que los niños valoren y aprecien lo que se les ofrece, sea lo que sea; un viaje, un helado, una tarde de deporte en familia, una excursión o un día en la playa. Para ello, es crucial demostrar que para los papás también es importante disfrutar de ese tiempo con ellos.



Sin embargo es recomendable pensar más a medio o largo plazo que a corto: todo el trabajo desarrollado entre padres y profesores durante el curso no debe "irse al traste" en verano. Los hábitos de alimentación y sueño que hemos logrado inculcar deben respetarse en la medida de lo posible, con mayor flexibilidad pero sin descuido ni dejadez. La estabilidad y la constancia son los mejores aliados para los padres y los niños. El verano funciona mejor si no se tira todo por la borda.

Por otra parte, el verano es un tiempo excelente para entrenar algunas habilidades jugando. Los niños de la etapa de infantil tienen deberes tan o más importantes que los de primaria: hacer castillos de arena, dibujar libremente con cualquier material y en cualquier soporte, estar en contacto con la naturaleza, hacer experimentos, mezclas y pastetas, ir en bici, jugar a contar conchas en la playa, a clasificar piedras, hacer manualidades con los "tesoros" que encuentran, hacer sus propios helados viendo como lo líquido se solidifica y después vuelve a su estado inicial, jugar a juegos de mesa en familia, cuidar de una planta, inventar historias con sus amigos e interpretarlas a sus papás, jugar al aire libre, bailar, observar, disfrazarse, hacer collares y pulseras...



En definitiva, momentos para no olvidar.

domingo, 21 de junio de 2015

Se acabó lo que se daba

Nueve meses llenos de vida, intensos, divertidos, emocionantes, ilusionantes, positivos, dulces, ingeniosos, creativos, fugaces, apasionantes... Así han sido mis últimos nueve meses al frente de las Abejas de Highlands Barcelona. ¡He sido tan feliz! Lo mismo con las Jirafas (P4), no he sido su tutora pero han despertado en mí esas mismas emociones.


Mi primer año dedicado a mi verdadera vocación ha sido un éxito a nivel personal. Llevo a mis espaldas tanto aprendido y disfrutado en este curso que sólo puedo decir GRACIAS:

- Gracias a mis niños, que me han dado todo sin esperar nada. Por su cariño y su felicidad. Que han aprendido y trabajado mucho sin darse cuenta. Que han sacado lo mejor de mi en muchos sentidos. Que me han enseñado tanto. Y aunque me he tenido que "poner seria" muchas veces, han sido más las que todo ha fluido con naturalidad. Estoy segura de que nuestro trabajo dará fruto.

- Gracias a sus papás y mamás que han depositado en mí su confianza. Que se han involucrado en nuestras propuestas y que han valorado el trabajo realizado con muestras de afecto e interés.

- Sobre todo, gracias a mis compañeras del día a día: Natalia, Silvia, Gisela, Vero, Nuria, Virginia, Silvia y Emily. Grandes maestras y mejores personas. Ha sido un placer empezar mi andadura con vosotras, espero que sea de muchos km. Ha sido un aprendizaje constante, todas me habéis aportado algo. Sois LO MÁS. Gracias Debbie por tu ayuda, tus consejos y tu cariño. Gracias Gemma por prestarme este tiempo. En verdad, un gran equipo de personas el que forma Highlands. Gracias.

El día 30, se acabó lo que se daba. El curso que viene: más y mejor.

GRACIAS por un año que no olvidaré jamás.


PD: A propósito del tópico que revolotea a mi nuevo gremio, el de profesores, me gustaría compartir mi experiencia personal al respecto: ya empiezo a oír el típico comentario "dos meses de vacaciones, ¡quien pudiera!" o "qué vida regalada la del profesor". Pues bien, antes de mi vida como maestra, trabajé durante unos siete años como auditora en un par de empresas ya que en mi "juventud" estudié ADE. Entonces tenía de tres a cuatro semanas de vacaciones estivales, suficientes para recuperar el cansancio y hacer un reset. A día de hoy, puedo decir que estos dos meses que me esperan por delante son más que merecidos, necesarios para afrontar el próximo año con los mismos sentimientos y energías con las que he vivido este. De todas maneras, comprendo que despierte algunas "envidias", tanto por las vacaciones como por lo gratificante que es mi trabajo. 


lunes, 15 de junio de 2015

Brindo por los niños

Ha llegado a mi una reflexión preciosa sobre la educación y la vida, en forma de sermón dominical. Rubem Alves es el autor de estas líneas de su texto Educar que transcribo para vosotros. 
Educar es mostrar la vida a quien aún no la ha vivido. 
El educador dice: ¡Atento, apunta! 
El alumno que lee la dirección apuntada, ve lo que nunca vio. Su mundo se expande, se ve más rico interiormente... Y, sintiéndose más rico interiormente, puede sentir mayor alegría y compartir más alegría, que es la razón por la que vivimos. 
He leído muchos libros sobre psicología de la educación, sobre sociología de la educación, pero, sigo buscando en cualquier libro referencias a la importancia de la educación. 
La primera tarea de la educación es enseñar a ver. Los niños a través de los ojos tienen el primer contacto con la belleza y fascinación del mundo. Los ojos tienen que ser educados para que la alegría aumente. 
La educación consta de dos partes: educación de las habilidades y de las sensibilidades. Sin la educación de las sensibilidades, todas las habilidades se tornan sin sentido. Sin la educación de las habilidades, todas las sensibilidades se tornan sin sentido. Los conocimientos nos dan medios para vivir, la sabiduría nos da razones para vivir. 
Quiero enseñar a los niños. Aún tienen los ojos encantados. Sus ojos están dotados de aquella cualidad que para los griegos era el principio del pensamiento: la capacidad de asombrarse al contemplar lo más simple. Para los niños todo es maravilloso: un huevo, una lombriz, una concha de caracol o el vuelo de las mariposas, o los movimientos de las langostas, un cometa en el cielo, una peonza en la tierra. Cosas que los eruditos no ven. 
En la escuela aprendí complicadas clasificaciones botánicas, taxonómicas, nombres latinos ya olvidados; pero ningún profesor llamó jamás mi atención sobre la belleza de un árbol o lo curioso de las simetrías que muestran sus hojas.  
... 
Las palabras solo tienen sentido si nos ayudan a ver mejor el mundo. Aprendemos palabras para mejorar los ojos. Hay muchas personas con visión perfecta que nada ven... El acto de ver no es algo natural, precisa de ser aprendido. Cuando la gente abre los ojos, se abren las ventanas de su cuerpo y el mundo aparece reflejado dentro de la gente. 
Los niños, sin hablar, nos enseñan las razones para vivir. Los niños no tienen saberes que transmitir. Su encanto es conocer lo esencial de la vida. Quien no cambia su manera adulta de ver y sentir, no se hace jamás niño; jamás será sabio. 
Ama la sencillez.
Ama la ociosidad creativa. 
Ama la vida, la belleza, la poesía. 
Ama todo lo que dé alegría. 
Ama la naturaleza y ten mucha reverencia por la vida.
Ama los misterios.
Ama la educación como fuente de esperanza y transformación.
Ama a todas las personas, pero ten un cariño especial por los alumnos y por los profesores.
Ama a Dios y respeta a las personas.
Ama a los niños y a los filósofos, ambos tienen algo en común: hacen preguntas.
Ama, ama, ama, ama...
En realidad los niños sí tienen saberes que transmitir. De ellos debemos aprender a "celebrar la vida cada día", cada pequeña sorpresa que nos ofrece. Como adultos tenemos la obligación de enseñarles a hacerlo y para ello necesitamos ver con ojos encantados, volver a ser niños.

Otro sabio, Macaco, nos invita a vivir esta alegría infantil para sentir un "estado de felicidad global":

martes, 9 de junio de 2015

¡¡Yo solito!!

Realmente pasa rápido. La infancia es una etapa que vuela. Los niños son como los gusanos de seda, su metamorfósis es fugaz y preciosa. Hay que aprovechar cada momento, cada instante. A veces pienso que tendría que llevar encima una libreta y anotar todas las anécdotas y ocurrencias que vivo durante el día y que me hacen sentir que estoy en el lugar donde debo.

No es por hacer publicidad, de hecho no soy usuaria de la página en cuestión, pero el anuncio me parece un acierto:


He insistido tantas veces... Creo que es el mejor consejo que una profesora, madre, padre, amig@, herman@... te puede ofrecer: da autonomía a los niños. Es la manera más segura de que se hagan mayores y crezcan sanos por dentro y por fuera.



Una manera de empezar es elaborando una lista de todo aquello que un niño puede hacer solo para ir dejando que lo intente. Parecen ridiculeces pero la dependencia del adulto en las actividades cotidianas es un límite al desarrollo. Por eso, pensemos si son capaces de ir andando en lugar de en carrito, comer solos, bañarse solos, desvestirse y vestirse solos, peinarse, poner la mesa, recoger, servirse agua, ayudar a guardar la compra, ordenar sus juguetes, lavarse los dientes, subir y bajar escaleras, abrocharse el cinturón del coche, dar de comer a sus mascotas, preparar su mochila del cole... en fin, un millón de cosas que probablemente, si las hacen solos vayan más lentos o causen algun pequeño "destrozo".



(No puedo más que felicitar a esta mamá por su autocontrol en momentos de crisis. Olé.)

Lo que por practicidad resolveríamos los adultos en realidad es una ayuda inmediata y un perjuicio a largo plazo que puede afectar tanto a su seguridad como a las destrezas del niño en motricidad fina, en razonamiento lógico o en la resolución de problemas cotidianos.

RESPETA sus capacidades y potenciemos su habilidades.


jueves, 4 de junio de 2015

Globalización

No todo está inventado. Realmente es asombroso como cada vez que entras en la red ves algo nuevo y sorprendente. Desde que soy maestra recibo y detecto mucha más información relacionada con el mundo de la educación que antes, a pesar de que siempre me ha interesado. Es lógico, tus círculos se amplían con gente del mundillo y entre todos los curiosos vamos nutriendo un depósito de conocimiento que siempre es útil compartir. Así es como nacen muchos de estos posts; como este, por ejemplo.


Hay muchas teorías que confirman que los modelos curriculares occidentales están centrados principalmente en el desarrollo del hemisferio izquierdo, que se encarga de las funciones de lenguaje y la lógica-matemática, así como la memoria, la planificación y la expresión; mientras que el derecho siempre se ha asociado a la parte más creativa y artística junto a la emocional. En base a esta división se ha elaborado un currículo por el que en las aulas (sobre todo a partir de primaria) se trabaja uno u otro hemisferio, pero no ambos de manera simultánea. Qué curioso siendo dos partes de un mismo órgano cuyas funciones definen y conforman a cada individuo como un todo. Es difícil encontrar a alguien que sólo disponga de habilidades creativas o artísticas y no disponga de memoria... o que sea un lince para expresarse y nunca transmita emoción en lo que dice... 

Hoy en día, y en Educación Infantil de manera habitual, la educación globalizada se basa en ofrecer a los niños actividades que permitan desarrollarse de manera integral, como un todo. Esta corriente pedagógica pretende evitar la compartimentación del conocimiento para ofrecerlo al alumno de forma holística y transversal, trabajando desde un mismo tema y a través de una sola tarea el mayor número de áreas de aprendizaje y de habilidades posibles.


No tengo idea de las consecuencias a nivel cognitivo pero voy a probarlo.

Pero no todo es el cerebro, en el aprendizaje entran muchas destrezas que son imprescindibles para el desarrollo del resto de aprendizajes. La motricidad fina por ejemplo es el trampolín para el salto a la escritura. Requiere un entrenamiento y una práctica constante desde una edad bien temprana. Como decíamos, navegando encontré esto que me parece un "minikit" Montessori para la trabajar la motricidad fina en cualquier lugar.


Habréis observado que estos deberes de verano son sencillos y cómodos de trasladar, ¡no hay excusa!

sábado, 30 de mayo de 2015

Grown woman

Cada 30 de mayo sumo un año más a mis hombros pero, aunque parezca contradictorio, últimamente me resultan más llevaderos. Tengo la inmensa suerte de:
  • Estar rodeada de mucha gente que me quiere y me aprecia.
  • Ser maestra: dedicarme a lo me gusta y me llena y vivir rodeada de niños que me aportan alegría, cariño, ingenio, creatividad, ilusión, energía, motivación,...
  • Ver cómo mis objetivos se van cumpliendo.
  • Hacer nuevas y bonitas amistades.
  • Perseguir nuevas metas que me alientan a seguir mejorando y creciendo personal y profesionalmente.

Las corrientes pedagógicas actuales basan el aprendizaje y desarrollo de los niños en el constructivismo. Buscan despertar el interés de los alumnos para que, a través de la experimentación, la vivencia y la participación activa sean los protagonistas de su propio proceso de aprendizaje de forma cada vez más autónoma. Yo añadiría que esfuerzo, perseverancia y tesón son cualidades que todos deberíamos entrenar en los niños para asegurar el éxito como adultos. 

En los últimos días, contagiada del optimismo ajeno, procuro inundar mi mente de pensamientos positivos: lo bueno llama a lo bueno. Confiar en uno mismo y luchar por aquello que deseas y que ya sientes que mereces antes de lograrlo es la base para alcanzarlo. Y no solo mi mente, los niños tienen que oír cosas buenas, no sólo sobre ellos, también sobre la vida. Cuando el adulto critica o se queja en voz alta introduce en el subconsciente del niño un pensamiento negativo y de desengaño que reproducirá en una situación que él considere similar. Recibir señales de confianza y de apoyo que les impulsen a perseguir sus sueños y a desarrollar sus habilidades consiste en ver el vaso medio lleno, intentar sonreír a la vida.

Por último, la autonomía, como factor clave del desarrollo. Dar libertad de movimiento y acción al niño será una garantía de éxito a medio y largo plazo. 

Hoy cumplo 31, que ya son años. Hace 31 que empecé a dar mis primeros pasitos de gigante.

lunes, 25 de mayo de 2015

Contradicciones

Los volvemos locos. Les decimos no grites chillando y enfadados. Les prohibimos el móvil pero les dejamos el Ipad o al revés. Les pedimos silencio para poder hablar nosotros. Les ponemos películas de súperhéroes, espadas, luchas o princesas aventureras pero les decimos que no los copien ni jueguen a ser ellos. Después les regalamos el disfraz. Les enseñamos cosas que no pueden comer o tocar. Les pedimos que recojan desde el sofá, con los pies encima de la mesa. Queremos que sean creativos, pero les pedimos que no se salgan de la raya al pintar. Les prohibimos la tele pero siempre está encendida como voz en off. Les damos prisa por las mañanas pero los acostamos tarde por las noches. 

Y así, infinidad de contradicciones que inundan el día a día del niño, que al final, no sabe exactamente qué esperamos de él.


En consecuencia, es normal que no siempre hagan lo que consideramos lógico. Parece que nos desobedezcan, pero no siempre es así. Muchas veces les hacemos luchar contra una tentación inmensa: "Si mamá me ha regalado el disfraz de Spiderman, ¿será para trepar, luchar contra los malos, rescatar a los buenos, no?"; "si papá no me deja el móvil porque no es para jugar, pero sí me deja el Ipad... o mami me deja su móvil... ¿entonces qué es lo que no puedo usar? y ¿cuándo?...

Es importantísimo poner normas y límites realistas que ayuden a los niños a construir su propia personalidad. Dichas normas se deben basar criterios claros, coherentes y bien definidos en el entorno en el que el niño madura, para garantizar su eficacia así como la seguridad en sí mismo y el bienestar del niño. Ya lo decía Lope de Vega: "Todos a una, Fuente Ovejuna".

Es conveniente que, una vez determinadas las normas por parte de padres y adultos del entorno del niño, éste las conozca y las respete. A partir de ahí, lo mejor es "dejarle tomar sus propias decisiones". Es la mejor manera de dejarle crecer y de ayudarle a responder de forma crítica y adecuada a los obstáculos con que se va a encontrar a lo largo de su vida.