miércoles, 6 de abril de 2016

Un paso

Es lo que separa el amor del odio en las primeras amistades: un paso



La infancia es una etapa de muchos cambios. Parecerá una nimiedad pero las primeras relaciones sociales de los niños con personas distintas a las figuras de papá y mamá no son siempre fáciles o inmediatas. Sin embargo, éstas son importantísimas para el desarrollo del niño, tanto de sus habilidades interpersonales como a nivel cognitivo.


Los niños de 2 a 6 años avanzan en su concepción del entorno a través de la exploración y la observación así como de las relaciones con otras personas. Parten de una etapa egocéntrica en su desarrollo para ir llegando a una más socializada. Esto significa que al principio sólo conciben el mundo bajo su propio punto de vista: hablan para sí mismos (autoescucharse), juegan solos al lado de los demás, lo que no alcanzan a decir con palabras lo hacen con su cuerpo, quieren hacer las cosas a su modo, les gusta la sensación de posesión y pertenencia. Según van cumpliendo años, poco a poco van ampliando su manera de comprender la realidad que les rodea: hablan para ser escuchados y compartir sus propias experiencias, escuchan otras opiniones y las aceptan o rebaten empezando a dialogar, juegan con otros niños organizando el juego para la diversión de todos, buscan apoyos entre iguales...

Así va surgiendo la empatía, virtud que no deberíamos dejar de practicar nunca.

Ahora bien, en estas edades, un día se adoran y al siguiente se detestan. Es importante que en estos vaivenes sean ellos mismos los que, con su criterio decidan de quién se quieren rodear en cada momento. Tampoco es bueno pensar que todas las amistades que nacen en edades tan tempranas van a ser para toda la vida.


Los adultos debemos enseñarles a tener la capacidad pensar por qué sí o por qué no les conviene una amistad, sin sobreprotegerlos. Dar autonomía en el juego y en la elección de amistades hace que el niño sea capaz de forjar lazos con quienes le hacen sentirse querido y respetado. 

Ya lo dice aquella frase: 


martes, 29 de marzo de 2016

El último recuerdo

Los niños no son seres nostálgicos que se regodeen en los recuerdos de un ayer que no volverá o de unas vacaciones que ya pasaron. ¡Qué va! Los niños tienen una memoria selectiva muy eficaz, cosa que, por otra parte es envidiable porque les permite disfrutar del presente mucho más que a cualquier adulto.


Hoy, tras un rato de estar hablando sobre las vacaciones de Semana Santa, hemos hecho el dibujo de "lo que más nos ha gustado de estos días" y no os engaño si os digo que más del 80% de los niños han dibujado: la mona de pascua. No por buena o por bonita o por que les encante el chocolate. Tampoco por que haya sido lo mejor de la Semana Santa. La mayoría lo han dibujado porque sucedió ayer tras diez días de mucha actividad.

Lo mismo sucede cuando les preguntas ¿qué has hecho hoy en el cole? La respuesta suele referirse a la última actividad que tienen presente, a no ser que haya sucedido algo espectacular y que rompa con su rutina o sus esquemas. 

Antes de irnos de vacaciones pregunté sobre lo que más les había gustado de todo lo que habían aprendido desde que son "Castores" (P5) y todas sus respuestas hicieron referencia a actividades muy concretas: un crucigrama, pintar mandalas, escribir el nombre de los planetas, jugar al teatro del sistema solar... Nadie me dijo que le había encantado aprender a leer o a escribir en general, escuchar cuentos o mejorar su trazo o su dibujo.


Su cerebro funciona así. Es lo que Piaget denomina pensamiento intuitivo, dentro del estadio preoperacional del proceso evolutivo del niño. Entre los 4 y los 7 años aproximadamente, los niños continúan percibiendo la realidad bajo su único punto de vista y de ésta, se quedan con el hecho, con el impacto. Su aprendizaje es todavía muy perceptivo, a través de los sentidos y la vivencia y la exploración "en sus propias carnes" y ya empiezan a ser capaces de dirigir su atención hacia aquello que les resulta interesante. Su lenguaje pasa de ser egocéntrico a convertirse en un instrumento de autorregulación y de socialización.

Así, si queremos que tomen conciencia de lo que han hecho y no sólo de lo último, el lenguaje, y concretamente el diálogo, es una excelente herramienta para ayudarles a explorar entre los recuerdos que guardan en su cabeza o en su corazón.
En nuestra mano está que esos hechos les impacten lo suficiente como para que los recuerden por mucho tiempo.


lunes, 21 de marzo de 2016

La vida te da sorpresas

Ya lo decía la canción: "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay Dios!


Y cuál fue la mía el viernes cuando desde el departamento de Comunicación del cole me dijeron que se me citaba en la revista Bebé y Mujer (página 20) haciendo referencia a uno de los posts que se publicaron hace un tiempo relacionados con el bilingüismo.

 

Tener un blog sin ánimo de lucro significa muchas cosas: compromiso, periodicidad, ganas, constancia, interés, lectura, improvisación, memoria... Por otro lado, a parte de las estadísticas que te ofrece la propia plataforma, nunca llegas a tener un feedback de cómo lo estás haciendo o de si has conseguido fidelizar lectores. Por eso mismo, cualquier reconocimiento, grande o pequeño, siempre es un gesto que te anima a seguir publicando y a tratar de hacerlo bien.

Muchas veces me he planteado "retirarme" pero siempre llegan ráfagas de aire fresco, buenas noticias que llenan de energía y que me empujan a seguir dando Pasitos de Gigante. 


En este sentido quisiera aprovechar para dar las gracias a todos los que leéis lo que escribo, a los que compartís mis publicaciones y a los que me ayudáis a difundir el blog a través de vuestras redes. En especial quisiera agradecer a Josep Manuel Prats, presidente de FAPEL, quien desde sus cuentas de Twitter ha retwitteado todas mis publicaciones prácticamente desde que Pasito de Gigante inició su andadura. Del mismo modo, gracias Alejandra Prat por dejar que me asomara a la inmensa ventana de la revista HOLA!.com a través de tu blog "Entre papillas y mascarillas". ¡GRACIAS!

Ojala podamos seguir dando esos pasos juntos por muchos años más.

martes, 15 de marzo de 2016

Quien mucho abarca...

El dicho completo es "quien mucho abarca, poco aprieta" pero desde que soy maestra los niños me lo hacen poner en tela de juicio por varios motivos.

En primer lugar por su capacidad de aprendizaje. Son absorbentes. Capaces de comprender y retener todo aquello que les despierta interés. Está claro que depende de lo que se ponga a su alcance. Pasa como con una buena campaña de marketing: si no generas la necesidad en el consumidor final, nadie comprará tu producto. La cosa más aburrida puede convertirse en la mayor de las diversiones.


En segundo lugar, también he observado que mi tiempo es de mayor duración. Parece casi un milagro. Las horas cunden y sin que te des cuenta eres capaz de enseñar, evaluar, acompañar, reconocer, reñir, distraer, reconducir, sacar el programa adelante, preparar el material, buscar momentos para divertirnos, inculcar valores y hábitos... y además, tener tu vida fuera del colegio.



Esta semana de final de trimestre está siendo intensa. Se concentran las ganas y la motivación de los niños por "estar ocupados" haciendo actividades que les desafíen junto con toda la "parafernalia" que supone cerrar una evaluación. 

Pero como ya he dicho en otras ocasiones, sarna con gusto no pica. Creo que ser maestra de infantil es una de las profesiones más gratificantes que existen. Durante el día son los propios niños los que alimentan mis energías convirtiéndolas casi en inagotables pero, cuando llegas a casa... te sientes en modo "batería baja". Eso sí, satisfecha y plena por todo lo que has almacenado en tu propia SIM. 




lunes, 7 de marzo de 2016

Citas y compromisos

Tenemos muchos compromisos diarios. Trabajo, obligaciones, casa, comidas, amistades, la serie de TV que no me quiero perder... Intentamos llegar a todos pero no siempre lo conseguimos. Establecemos unas prioridades y vamos de más a menos importante, dejando casi siempre algo en el tintero.

Para los niños el compromiso está mucho más claro. Si tuvieran que escoger...



No hay nada más reconfortante y más educativo que la seguridad que da saberse querido por papá y mamá. Esto es uno de los principales puntales para el desarrollo de un buen autoconcepto y una buena autoestima. Casi todos los niños sienten que en sus padres tienen a sus mayores protectores, su público incondicional que anima en las derrotas y aplaude en los logros.



A veces, de forma involuntaria no nos damos cuenta de que ellos consideran que existe un verdadero compromiso con nosotros. De hecho, cuando un niño siente que deja de ser lo más importante para sus papás, tiende a llamar su atención cambiando su comportamiento, buscando límites, con pataletas. Para ellos se ha roto el compromiso que teníamos en común. Está claro que todo depende de cómo se mira.


martes, 1 de marzo de 2016

Likes

De toda la vida se ha dicho que "sarna con gusto, no pica". En el caso de los niños es exagerado. Son capaces de dedicarse por tiempo indefinido a aquellas actividades que más les divierten, Si obligas a un adulto a tumbarse en la bañera por horas, hasta arrugarse en agua fría, o a sentarse en la arena a hacer castillos toda una mañana de agosto, lo más probable es que coja "carretera y manta"; pero a un niño eso se le queda corto.


Un milímetro. Quizá dos. Eso es lo que has cambiado de posición su juguete preferido o su coleta al recogerle el pelo. O la cantidad de lechuga que hay en el tenedor y que quieres que se coma para demostrarle que no es tan mala. Lo nota y le molesta. Protesta. 

Para que el proceso de aprendizaje de los niños sea un éxito es imprescindible conocer sus intereses y sus habilidades y poder estimularlos. Es a partir de estos de dónde nacen los aprendizajes significativos, se despierta la curiosidad y las ansias de saber más.

Hay familias que acuden a expertos por que su hijo tiene dificultades en ciertas áreas de aprendizaje y buscan ayuda de profesionales especializados que a base de horas y de técnicas ayuden a los niños a superar esos problemas. Obviamente, debemos ofrecer a los niños todo el apoyo que necesiten para lograr su máximo desarrollo tanto a nivel cognitivo como humano. 


Sin embargo, ¿no parece más lógico que averigüemos qué se les da bien, o mejor aún, qué les gusta hacer a los niños para que puedan entrenarse y llegar a ser los mejores?



lunes, 22 de febrero de 2016

Se me lengua la traba

La lengua de algunos niños necesita un poco de entrenamiento para ayudar a su aparato fonador a pronunciar bien todos los sonidos. 



Los pediatras pueden detectar casos de dificultades en el habla en niños que presenten repetidas afecciones de oído, anginas, ventilación... No obstante, padres y maestros, especialmente a partir de los 4 años, debemos fijarnos en cómo se desarrolla el lenguaje de los niños y, si es conveniente, derivar a una logopeda que le ayude a solventar esas dificultades que le impiden pronunciar correctamente.

Una actividad divertida son los trabalenguas. Se trata de un texto breve y de difícil articulación que exige mucha concentración y algo de desparpajo. Escogiendo los sonidos que queremos practicar podemos conseguir tanto corregir un fonema como agilizar la velocidad del lenguaje. 

Esta semana mis niños de P5 han logrado decir "Corazón de la recorazonería" sin equivocarse y tras varios días de práctica. Trabajamos el sonidos /c/, /r/ y /rr/.

Hay muchísimos: 
Yo compré pocas copas, pocas copas yo compré y como yo compré pocas copas, pocas copas yo paguéPerejil comí, perejil cené y de tanto comer perejil, me emperejile.El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramírez se lo ha robado.Si el brujo embruja a la bruja y la bruja embruja al brujo y el brujo la vuelve a embrujar ¿cómo se desembrujará la bruja?
Ó los clásicos "Pablito clavó un clavito..." 



Otro juego que ya os propuse hace un tiempo es el de "La Señora Lengua". Las praxias nos ayudan a hacer movimientos específicos con la lengua, haciendo al cerebro consciente de lo que queremos hacer.


Soplar velas, hinchar globos, hablar con un corcho en la boca, hacer gestos exagerados con la cara o con un palo de helado en el paladar... ayudan a tomar consciencia de dónde debemos colocar la lengua para cada fonema.


El aprendizaje, cuanto más divertido, más profundo. Reírse es un elemento fundamental para el desarrollo del ser humano ya que además de mejorar nuestro estado anímico nos ayuda a recordar mejor eso que aprendemos debido al buen rato que hemos pasado.

lunes, 15 de febrero de 2016

Postureo

No es sólo lo que digo sino cómo lo digo. Y este cómo incluye varios aspectos: la voz, la postura, los gestos, la respiración y las emociones. Eso nos comentaron Quim Casas y Sergi Font, fundadores de la empresa Blauter Produccions, que ofrece cursos de formación especializada para la mejora de la comunicación personal a través del control de nuestro cuerpo y el dominio de la voz.

Y es que resulta que nuestro cuerpo, nuestros silencios, nuestra respiración, gestos, expresiones, tono de voz, incluso las emociones que hemos ido acumulando determinan la intensidad y la eficacia del mensaje que vamos a expresar. Es lo que conocemos como comunicación no verbal.


El sábado tuve la suerte de asistir a una formación para profesores organizada por el colegio en la que Blauter nos resumió todo el programa de oratoria y eficacia comunicativa que están implantando en Primaria y ESO dando soporte a las técnicas y herramientas que aquí ya utilizan los alumnos.

Toda esta información fluye en la comunicación oral sin que seamos conscientes de los mensajes subliminales que emitimos o recibimos al hablar. Hay varios aspectos que un profesor debe tener en cuenta a la hora de comunicarse con sus alumnos y que son aplicables a todo ámbito comunicativo:



  1. La postura al hablar en público ha de ser nuestra aliada, nos ha de dar seguridad. Los pies bien plantados en el suelo y la sensación de que un hilo te estira desde arriba muestra seguridad al resto y nos llena de confianza.
  2. Nuestro tono, volumen y velocidad de voz pueden inclinar la balanza hacia nuestro favor o en nuestra contra. Debemos adecuarlo al público y a las dimensiones y características del lugar. La monotonía es la mayor de las enemigas de dicha balanza, para inclinarla hacia el éxito es importante que juguemos con las pausas, los cambios entre agudos y graves, ritmo rápido y lento... Y los peores cuidados para la voz: la tos y los lácteos.
  3. Por imposible que parezca, la respiración es contagiosa. Si el profesor (papá o mamá) tienen una respiración agitada el niño, solidariamente la asumirá y en consecuencia se agitará. Lograr una respiración abdominal permite el control de las emociones y mejora el uso del aparato fonador.
  4. Las emociones inundan nuestro interior. La respiración nos ayuda a dominarlas y esto hace que el discurso en público sea más seguro y convincente. Las emociones las evocan los gestos de los demás, los recuerdos, lo visto, lo oído, lo olido, lo saboreado, lo tocado,...

A través de distintas dinámicas aprendimos la manera de llevar toda esta teoría a la práctica. Empezamos por la corrección postural tanto de pie como sentados, quien nos habría dicho lo que puede llegar a cambiar un discurso nuestra posición al darlo. A continuación hicimos juegos realmente complicados para modular la voz, como por ejemplo lanzar una pelota y que su trayectoria diga lo mismo que tu mensaje en tono, volumen e intención. Aprendimos a respirar "hinchando" la barriga y no el pecho y a relajarnos a través del masaje entre compañeros. La relajación por parejas implicaba un segundo estadio: la confianza. La practicamos con el juego del péndulo: estás relajado y confias en mi; déjate caer con los ojos cerrados y yo te sostendré. Impresionante. Por último un juego de estatuas y otro de rolplaying para trabajar la contención y la expresión de las propias emociones.



Y es que esto del postureo es todo un arte.

lunes, 8 de febrero de 2016

Comodín de la llamada

Existe un "estudio" realizado por Telefónica cuyos resultados son del todo curiosos.


Si esto sucede entre adultos, imaginad la fuerza del vínculo que une a un niño con su referente más importante: sus padres. Para los niños no hay papá o mamá más fuerte, inteligente, guap@, valiente... que el suyo propio. 



El caso es que hay dos factores a tener en cuenta: el primero es que la niñez no dura para siempre. El segundo es que esta red no es algo que surja de la noche a la mañana, ni como consecuencia de complacer y ceder a todos los caprichos materiales. 

Este hilo invisible entre padres e hijos es algo que se cocina a fuego lento, un caldo en el que hay de todo. Os dejo una receta tradicional aunque ya sabéis que para gustos los colores:

- 2 litros de amor,
- 10 de paciencia,
- un par de porciones de exigencia,
- 3 kg de perseverancia,
- unas cuantas charlas y conversaciones,
- dos cucharadas de límites.

Mezclar los ingredientes, llevar a ebullición en un ambiente sano y estimulante, dejar reposar por años y servir con amabilidad y delicadeza.

Aderezar al gusto con toda la alegría y el tiempo que se pueda.

Si el día de mañana queremos ser el teléfono recordado al que llamarán nuestros hijos, debemos esforzarnos en darles seguridad y afecto. Con esta receta es difícil que lo olviden.

Todos disponemos de los ingredientes, ahora sólo hay que cocinarlos. 

En unos años, recibiremos esa llamada. El guiso estará a punto.

lunes, 25 de enero de 2016

Cambiar el chip

La etapa de infantil es crucial para asentar conductas, inculcar comportamientos, valores y hábitos. Parecerá que exagero, pero no. Ya lo hemos contado muchas veces.

El caso es que puede llegar a ser increíblemente sencillo cambiar el chip de un niño: mano izquierda y perseverancia; el cambio llega.


Cuando digo mano izquierda no me refiero a chantajes ni premios. El cambio en el niño se logra a través de la motivación y el afecto. Ellos, como los adultos, tienen preferencias y habilidades así como cosas que les cuesta  llevar a cabo. En general, ante estas cosas, se plantan: no me quiero duchar solo, no sé subirme la cremallera, no quiero leer, estoy cansado y no quiero recoger, la cena no me gusta, este peine me hace daño... En ocasiones incluso aparece el llanto o el "orgullo". 

En este punto es cuando hay que darle al interruptor, desbloquear la cabezonería y activar la transmisión de confianza en ellos. Como es obvio, el cambio no se produce de un día para otro. Hay que ser paciente e insistir en lo orgullosos que nos sentimos de todos sus esfuerzos. Reconociendo los más pequeños -sin exagerar- despertaremos en ellos ese gusanillo propio de los niños por agradar al adulto, especialmente a sus profesoras que nace alrededor de los 5 años y se alarga durante los primeros cursos de primaria.

Otra manera de cambiar el chip es "reciclando" esas conductas que no nos gustan en los niños. Un niño al que le cuesta comer se le puede nombrar responsable del comedor y como tal, ser el modelo y el ejemplo de todos sus compañeros o de sus hermanos. A quien le gusta mandar y le cuesta ceder se le puede encargar que no haya nadie en el patio jugando solito. Al niño que usa la fuerza para interactuar con sus amigos se le puede pedir que sea el ayudante en casa o en el cole de las tareas más físicas...


Y así, poooocooo a poooocoooo.... conseguiremos darle la vuelta a la tortilla.

lunes, 18 de enero de 2016

Lo que necesitas es amor

El amor es el sentimiento que mueve a las personas a expresar afecto y desear lo mejor a esa persona amada.



La educación es la tarea que mueve a un maestro a ofrecer lo mejor de sí mismo a sus alumnos.

Educar es amar.

Si el amor es el motor de la labor educativa, cometamos los errores que cometamos, el resultado siempre será bueno. Eso sí, hay que tener muy claro lo que se hace por amor: la autoridad se ejerce por amor, el autoritarismo por poder, la obediencia por amor, la sumisión por satisfacción personal, el respeto se enseña a través del amor la imposición a través del odio...

Educar por, para y a través del amor es algo complicadísimo porque, como siempre, la teoría es preciosa y fácil de comprender pero la práctica... La práctica supone sacrificios, paciencia, firmeza, exigencia, empatía, caridad, perseverancia,... y tiempo, mucho tiempo dando ejemplo, siendo un modelo a imitar, etc. para que todas estas cualidades vayan haciendo un poso en el corazón de los niños hasta que un día te demuestran que te han comprendido perfectamente.



Los niños quieren. Regalan su cariño a cambio de muy poco. Todos lo hacen a cambio de seguridad. Cuando crecen se van dando cuenta de la medida en que su cariño es correspondido y se vuelven más selectivos pero en cualquier caso, todas las personas, sea cual sea nuestra edad, necesitamos sentirnos queridos para ser mejores y desarrollar todo nuestro potencial.

Ya en los 90 lo decían Isabel Gemio y Jesús Puente...

lunes, 11 de enero de 2016

Bendita rutina

Qué bien volver al cole y encontrar sonrisas y abrazos. Lo que sí me ha sorprendido es la necesidad de los niños de "trabajar", de "hacer lo de siempre". Han llegado con ansias de recuperar el orden y la rutina, como si nada hubiera pasado.

Yo lo comprendo perfectamente, de hecho también lo necesitaba. Después de muchos días de celebraciones, traslados, planes con familia y amigos, comilonas... su cerebro (y el nuestro) dice "STOP". Necesita estabilidad, la seguridad que ofrece lo conocido y lo previsible. 

Tampoco parece que haya una actividad, evento, sarao o deporte capaz de poder consumir sus inagotables energías, y es que, llueva, nieve o haga sol necesitan estar ocupados.



Esta Navidad los Reyes han dejado mucha tecnología al pie de nuestros árboles. Es genial poder disponer de ella y darle uso para entretenernos o resolver cuestiones prácticas. No obstante, no debemos dejar que sea el sustituto de todo lo demás, más bien lo contrario, debería de ser el último recurso.

Muchas veces hemos hablado de la importancia del aprendizaje por descubrimiento y a través de la observación y los sentidos como elementos claves para el desarrollo cognitivo. También hemos destacado la importancia del trato con iguales para el desarrollo de habilidades sociales que nos ayuden a ser adultos valiosos. Igualmente hemos destacado la importancia del juego como elemento principal del aprendizaje durante la infancia. Curiosamente, la tecnología no abarca de forma íntegra ninguno de estos tres aspectos.

Es importante que el uso de tablets, móviles y similares no entre a formar parte de la rutina de los niños, sino que sea algo excepcional y puntual. Para hacer de su tiempo algo valioso, éste debe dedicarse a fomentar los hábitos de autonomía y el juego,


martes, 5 de enero de 2016

Gracias

De nuevo un post antes de la noche mágica de Reyes sobre gratitud. Y es que me parece que es el cimiento sobre el que debe desarrollarse una persona. 


La noche de Reyes se ha convertido en una competición entre los niños para ver quién acumulará más regalos a la mañana siguiente y en una maratón para los padres para ver qué quieren sus hijos, qué más pueden comprar... El problema es que los niños tienen tantas cosas y están tan acostumbrados al "aquí y ahora" que ya nada les sorprende, no tienen deseos, no saben qué pedir que de verdad les haga ilusión. Para los padres de estos niños es muy difícil dar con algo que logre sacar una sonrisa que dure más que el día de Reyes (siendo generosa).

También se da el caso de aquellos niños que no reciben el regalo que querían y su decepción arruina el día a la familia.

Pero no son todo amarguras. Luego está el niño que de veras tiene una ilusión, que ha esperado pacientemente hasta el día de Reyes para recibir aquello que ha estado deseando durante semanas, quizá meses y que por fin ha recibido. 


Bajo mi punto de vista, fiestas como los cumpleaños, la Navidad o el día de Reyes son ocasiones ideales para inculcar a los niños los siguientes valores:

- La gratitud: todo aquello que recibimos fruto del esfuerzo o el cariño de los demás debe ser valorado y reconocido para que quien da sienta que su dedicación ha valido la pena.

- La paciencia: saber esperar es un don que se desarrolla esperando. Si nunca hemos tenido que aguardar la llegada de algo que anhelamos no podremos más que frustrarnos cuando no lo recibimos inmediatamente.

- El esfuerzo: SS.MM. los Reyes Magos solo deberían traer los regalos que realmente nos merecemos, según lo buenos que hayamos sido. Cuando un niño quiere un determinado juguete, el hecho de no dárselo en el acto conlleva consecuencias muy positivas para él, entre otras, la de esforzarse por conseguirlo mejorando su conducta, sus notas, sus hábitos...

- La ilusión: ilusión por conseguir aquello que tanto quería. Los niños deben aprender a distinguir entre lo que les llama la atención, lo que les gusta y lo que les hace ilusión. De otro modo, las celebraciones como la de esta noche acaban convirtiendo el salón de casa en un centro comercial.

- La solidaridad: el hecho de ser generoso y compartir en la abundancia se inculca más fácilmente que en la escasez, eso es evidente. No obstante, aprovechar las campañas de recogidas de alimentos o juguetes para ayudar a los demás es un primer paso para despertar en los niños sentimientos de gratitud (volvemos al principio) por lo que tienen al mismo tiempo que conocen otras realidades.



Aprovechemos las ocasiones que la vida nos regala para dar las gracias. 



miércoles, 30 de diciembre de 2015

Cuestión de fe

¡Feliz año nuevo! ¡Mis mejores deseos! ¡Feliz 2016! ¡Este año se cumplirán todos tus sueños!... Estos días no se oye otra cosa. Lo curioso es que es algo que podríamos repetir cada mes, cada día, cada hora o incluso cada minuto de nuestras vidas. Porque el tiempo es más que oro, es vida, y esa es una verdad como un templo. Que lo sepamos utilizar, o no, ya es otro asunto.



Todos disponemos de tiempo que dedicamos principalmente a nuestras obligaciones, a nuestras rutinas. El que nos sobra es el que podemos dedicar a lo que nos dé la gana. Lo ideal, que además parece lo lógico, es que lo dediquemos a aquello que nos hace feliz. En esto, los niños son verdaderos expertos.

Durante estos días he tenido la oportunidad de ver la película Little Boy (#LittleBoyMovie) de Eduardo Verástegui


Verástegui es un fervoroso católico cuya misión en los últimos años parece que se ha convertido en el apostolado a través del cine y las redes sociales, promoviendo los valores del Evangelio y el amor como base de las relaciones humanas. 

El eslogan de la película, "la fe mueve montañas", deja clara la invitación. El resumen podría ser: tú ten fe, que Dios hará el resto. Más allá de las cuestiones religiosas, del largometraje podemos extraer varias lecciones:

  • La cantidad de confianza o fe que ponemos en los demás es directamente proporcional a la motivación, al esfuerzo y a la dedicación en un determinado asunto o tarea.
  • La intensidad con la que creamos en nuestra capacidad para lograr las cosas será la misma que mueva a los demás a creerlo y actuar en consecuencia.
  • Las ilusiones verdaderas y profundas de los niños no se destruyen fácilmente. Siempre que sean sanas y positivas debemos alimentarlas y ayudarles en su lucha por alcanzarlas.
  • El esfuerzo y la perseverancia siempre valen la pena, aun cuando la meta parece complicada. La esperanza es lo último que uno debe perder.
  • Del amor brota más amor. Cuando educas desde el amor, en el amor y por amor plantas una semilla de la que seguro brotará más amor. El amor, que es en lo que se basa la fe, mueve montañas.
  • Las obras de caridad son el abono y el riego que la semilla del amor necesita para crecer.
  • Un niño (en realidad, cualquier ser humano) que se siente amado, a pesar del dolor, de las desgracias o del miedo, se siente seguro y es capaz de salir siempre adelante.



Mi deseo para el año que viene es que todos encontremos a nuestro "Little boy" en nuestros corazones para que seamos capaces de mover montañas. 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Prueba superada

Dice el refrán que "sarna con gusto no pica" y es cierto. Es cierto porque yo ahora mismo estoy K.O., agotada, hasta casi enferma... pero ¡¡¡tan contenta!!! Ha acabado el primer trimestre y los niños y yo lo hemos superado con éxito tanto académico como personal.


Hay tantas cosas que se llevan a cabo en un colegio y de las que nadie que no trabaje allí es consciente... Diciembre es un mes maratoniano que va más allá del festival de Navidad o de las manualidades. Se cierra un trimestre con todo lo que eso conlleva. Si al día a día normal le añadimos las evaluaciones, los álbumes, las campañas solidarias, las celebraciones internas, la decoración de la clase... se multiplica por tres este trabajo subyacente. Al final todo sale.

Empiezan las vacaciones y cargaremos pilas para volver con toda la energía renovada y seguir disfrutando de todos los momentos que me regala mi trabajo. 


Los niños viven (o deberían) estos días como algo tan especial y tan mágico que tenemos la obligación de avivar y promover esta ilusión cada vez que sea posible. Un Paje Real, un Santa Claus, un villancico, el árbol, el pesebre... Todo tiene implícito un mensaje de alegría, inocencia, sueños, diversión, felicidad... 
¡Qué etapa tan bonita! En mi opinión, la Navidad bien vivida es la mejor época del año en la vida de un niño.

¡Feliz Navidad!

miércoles, 16 de diciembre de 2015

¡Sorpresa!

Los niños son curiosos por naturaleza. Todo cuanto descubren les intriga, les fascina. Desde lo más insignificante hasta lo más impresionante para un adulto, es observado con estupefacción por quienes están despertando a la vida.


Sir Ken Robinson está convencido de que "las escuelas matan la creatividad" y en parte tiene razón. Y no sólo las escuelas, también los adultos. La realidad que hemos creado nos obliga a quitar importancia a lo que los niños dedicarían toda una tarde.

Conversación real en el patio del colegio, hoy a las 13h50':
Ignacio: - ¡Mira Srta. Ana: en el patio una colmena!
Ana: - ¿Dónde? -me acerco- ¡Cuidado, no toques!... ¿A ver?... No es una colmena, es sólo un agujero en la pared. 

Está claro que no hay que poner en peligro la salud y el bienestar de los niños. También es obvio que no vamos a mentir para mantener vivas algunas ilusiones pero siempre hay una tercera opción: el término medio. Qué distinta hubiera sido su reacción si yo hubiera dicho:

- ¿Tú crees? Ve a buscar una lupa para verlo mejor. ¡Quizá vivan otros animales!

¡De todo se aprende en esta vida!


El juego heurístico es la antesala de todo esto. Se da de forma natural en los niños a partir del año aproximadamente. Cuando sus habilidades motrices empiezan a desarrollarse los niños juegan con todos los objetos que tienen a su alcance, dándoles usos insólitos. A base de la metodología de prueba y error aprenden y ejercitan no sólo las habilidades motrices, también las cognitivas, las emocionales y las sociales, ya que se puede practicar en grupos reducidos. A partir de los dos años, el interés por jugar con "cosas" empieza a reemplazarse por el de jugar con juguetes aunque he podido comprobar que hasta P5 los niños son grandes exploradores y acumuladores de todo tipo de elementos.


Es imprescindible ofrecer al niño todo tipo de objetos "caseros" o naturales para que explore y manipule los distintos elementos utilizándolos de forma libre y creativa. 

¿Alguna idea?... Pues desde tapones de botella, chapas, pinzas, nueces, telas, cajas de cartón, corchos, palos de helado, cadenas, ovillos de lana, hasta pelotas de distintos tamaños, utensilios de cocina, botellas, anillas de cortina, conchas, pasando por llaves, CD's, coladores, rollos de papel de w.c., piedras...  Todo el material ofrecido debe ser de fácil manejo y muy variado en cuanto a color, textura, dimensiones... Es bueno recopilar al menos 15 tipos de objetos e irlos dosificando y combinando a lo largo de las distintas sesiones para lograr atraer la atención del niño.



 Es recomendable que haya material que permita apilarse o conetnerse así como distintas cajas vacías para que tengan la posibilidad de clasificar los objetos decidiendo ellos mismos el criterio para agruparlos. También se puede aprovechar el momento de recogida para trabajar la clasificación.

Aunque es una actividad que se puede realizar a diario hay que tener en cuenta que el interés de los niños decrece cuando ya conocen bien las posibilidades de los materiales que tienen delante. En ese caso, sería conveniente ir renovando el surtido de materiales con cosas nuevas que capten de nuevo su interés. Por otro lado, no podemos esperar que se entretengan indefinidamente con esta actividad, debemos poner fin cuando veamos que el niño empieza a distraerse y deja de explorar.


Con el juego heurístico estimulamos la percepción de las cualidades de los objetos: materia, textura, dimensión, volumen, peso, color u olor; descubre las leyes de la naturaleza como la gravedad y equilibrio, en base a las cuales realiza las primeras hipótesis y deducciones; aprende operaciones lógicas como la comparación o la clasificación, desarrolla su creatividad, su motricidad (especialmente la fina) y su orientación espacial, además de su observación o su concentración.
Con todo esto, los Reyes Magos no van a tener ninguna duda de cómo sorprender a los más pequeños de la casa para que éstos se sigan sorprendiendo.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Te suena?

Hace ya casi dos años compartí en un par de posts unas reflexiones sobre TDAH tras haber visto un vídeo sobre una charla de José Ramón Gamo. A raíz de unas dudas de una mamá con la que estuve hablando, le recomendé echar un vistazo al vídeo que creía que podía ayudarla a resolver sus inquietudes. 



Rescatando parte de sus palaras, podríamos destacar cinco puntos importantes:

En general entendemos mal la impulsividad en los niños TDAH ya que pensamos que esa impulsividad es el constante movimiento, la falta de razonamiento en la respuesta u la imposibilidad de concentrarse pero curiosamente, la impulsividad que sufre un niño con TDAH se debe a que los neurotransmisores que inundan el lóbulo frontal para activarlo se liberan de forma carencial o excesiva provocando ese mismo fallo. 

La medicación que habitualmente se receta ante este síndrome es la que se encarga de regular dichas irregularidades, valga la redundancia, en la liberación de neurotransmisores.


La impulsividad provoca a los niños una gran cantidad de problemas tanto en el aprendizaje como en las relaciones sociales ya que, al perder esos "filtros" que proporciona el lóbulo prefontal, el niño no es capaz de reflexionar a través de su memoria operativa sobre los datos o informaciones que recibe del exterior. Esto provoca que no pueda autorregular sus necesidades de contestar o interpretar esa información; permitiendo que el cerebro cognitivo trabaje sin filtrar: no se activa su memoria operativa en tiempo real recordándole que relacione los datos que tiene almacenados, con lo cual actúa en base al primer pensamiento de su cerebro cognitivo.

Además, para un niño diagnosticado de TDAH le resulta complicado ponerse una meta y lograrla, sobre todo si no hay recompensa, pero incluso cuando la haya porque ante una "tentación mayor", por su incapacidad de controlar el sistema ejecutivo del cerebro, toda recompensa quedará en el olvido para obtener el aquí y ahora más placentero que les tienta en ese momento. 

Por último, se da un efecto paradigmático en la memoria operativa: sólo recuerda lo que "le interesa" pero desactiva aquellas órdenes o informaciones que no le son significativas cada vez que entra otra.



"Hay que repetírselo mil veces, nunca termina lo que empieza,... pierde los juguetes, no comparte nada,... nos distrae,... se despista con cualquier cosa... no está quieto ningún minuto..." 

Lo más importante es tener un buen diagnóstico lo antes posible. ¡Una vez que todos entendemos qué le pasa, podemos ayudarle!