lunes, 30 de noviembre de 2015

Ole, ole y ole

Y así fue: ole, ole y ole.

Recibí una invitación para asistir a una conferencia de Victor Küppers y en esta ocasión sí pude ir. Ya me había perdido dos anteriores y algo me decía que a esta no podía fallar.

Ya había visto parte de su charla "Gestionar el entusiasmo" en TED y otras personas me habían hablado magníficamente de ella. Debo decir que en directo me fascinó, a pesar de ceñirse bastante a lo que yo ya conocía. Porque cuando vives entusiasmado, ole, ole y ole.


Aunque su enfoque está orientado más bien al ámbito familiar, es aplicable para cualquier persona, de cualquier edad, estado civil, sexo raza o religión.

Si tuviera que hacer una síntesis destacaría lo siguiente:


  • Todo en esta vida requiere tiempo, esfuerzo y dedicación.
  • Todos los seres humanos transmitimos sensaciones a través de nuestra actitud, sea cual sea nuestro estado de ánimo o nuestras circunstancias. La decisión de "ser una bombilla" e iluminar el camino por donde andamos es nuestra. Somos lo que transmitimos. Para Küppers, amabilidad y alegría son la mejor actitud que cualquier ser humano puede mostrar, de lo contrario eres un melón
  • Las prioridades de cada uno nos ayudan a tener objetivos e ilusiones. Küppers cita este juego de palabras de Stephen Covey: "Lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante". No podemos vivir como pollos sin cabeza, que siguen corriendo tras ser decapitados, es decir, no podemos vivir sin rumbo, acomodarnos en una rutina y haciendo siempre lo mismo del mismo modo, porque eso no entusiasma, no carga las pilas. Las novedades, las sorpresas, los cambios nos llenan de energía, nos ilusionan, nos entusiasman... y eso se transmite.
  • Es una falacia eso de que es mejor dedicar a los hijos/pareja un tiempo corto pero de calidad que mucho tiempo pero sin entrega. Durante el tiempo que dedicamos a los nuestros debemos estar al 100% y obviamente, cuanto más tiempo, mejor.
  • Está demostrado que las personas alegres son más productivas. Lo contrario es ser un cenizo, siempre dando vueltas a lo negativo. Todos tenemos motivos para ser alegres. Todos. Es importante mantener el ánimo. A veces hay que buscar los motivos de nuestra alegría con herramientas como: 

    • La lista Seligman: escribir nuestros principales problemas y después clasificarlos en dramas o no dramas. Nos daremos cuenta de que la mayoría no son dramas si no circunstancias a resolver y mejorará nuestra actitud.
    • La lista Sharma: escribir 20 cosas fantásticas que tenemos o que nos han pasado y que nos ayudarán a ver lo positivo en cada momento.
  • La actitud se elige y marca la diferencia entre ser una gran persona y un mediocre, un merluzo según sus denominaciones. Hay una frase que dice "si yo cambio, aunque nada cambie, todo cambia".

Vivir entusiasmado requiere: reír, sonreír, ver el lado bueno de las cosas y de las personas, ser agradecido, dar sin recibir, sorprenderse de todo, disfrutar de lo que tenemos y de lo que somos. No es difícil pero requiere tiempo, esfuerzo y dedicación.

¿Cuándo empezamos?

Gracias Victor Küppers por un gran rato lleno de sentido común.

lunes, 23 de noviembre de 2015

¡No me gusta!

Pues resulta que la alimentación no solo tiene una incidencia directa sobre nuestro físico sino que también influye en nuestro desarrollo psicológico. Ofrecer una dieta saludable a los niños es garantizarles todas las herramientas para desarrollar todo su potencial, no solo en el cole, también en su vida cotidiana. Una dieta saludable nos ayuda a ser más fuertes, sanos, con mayor capacidad de resiliencia y más felices.

Según el programa "L'ofici d'educar" (El oficio de educar) en su capítulo sobre "Niños y alimentación consciente" emitido por Catalunya Ràdio, una exposición temprana a alimentos grasos podría reconfigurar el cuerpo de los niños de manera que siempre quieran ese tipo de alimentos.

Según Rafael Bisquerra, director del Posgrado en Educación emocional y bienestar de la UB, las rutinas familiares giran en torno a la mesa y suelen ir acompañadas de otras muchas emociones que convierten esos momentos en algo más especial, que nos permiten experimentar un bienestar consciente. En los países desarrollados la alimentación destaca por su exceso tanto en cantidad como en calidad: demasiadas grasas y azúcares, sal, grasas animales... No obstante, los efectos de una alimentación sana repercuten en los genes que se transmiten de generación en generación así que las decisiones que tomamos relacionadas con la alimentación tienen un efecto directo sobre nuestra descendencia.

El resumen de lo que significa alimentación saludable es: evitar al máximo todos los alimentos procesados, consumir alimentos próximos a la naturaleza (frutas, verduras) e integrar el concepto de estacionalidad. 

Las chuches son el mayor enemigo en esta etapa: los niños tienen que entender que los azúcares (también los de la bollería industrial, zumos envasados...) les "quita las cosas buenas" que tienen en su organismo como el calcio o el hierro. Otra guerra es el pescado, algunas verduras... 


Es importante poner a su alcance toda la información, adecuada a su nivel, de manera que sean conscientes de qué necesita su cuerpo para funcionar bien. A partir de 3 o 4 años comprenden perfectamente el funcionamiento de la pirámide de los alimentos así como de lo que es saludable y lo que no. Puedo dar fe de ello porque el proyecto de Alimentos de P3 y P4 del curso pasado fue todo un éxito.


Los padres deben ser el principal ejemplo de una alimentación sana, una dieta rica y variada. Los niños hacen lo que ven, si mamá no come fruta o si papá nunca toma verdura cuando toca para cenar... difícilmente los niños querrán comérselo.

Mi profesora de alimentación decía: "con la insistencia llega la preferencia". Si queremos que los niños coman saludable, tenemos que insistir en ofrecerles una dieta de ese tipo, en especial aquellos alimentos más "complicados de vender". Con el tiempo, veremos como rechazan alimentos poco saludables. Ante el típico "no me gusta..." responderemos siempre: "pruébalo y si de verdad no te gusta, no te lo comes".





martes, 17 de noviembre de 2015

Purpurina

En un momento en que occidente llora unas muertes absurdas, tanto como todas las que provocan las guerras, el odio, el dinero y el poder en el resto del mundo; me resulta difícil escribir.


Educar para la Paz, por la Paz y en la Paz debería ser uno de los principales objetivos de cualquier sistema educativo. Hay dos metodologías que funcionan, y de hecho, son más eficaces si se aplican conjuntamente: amor y ejemplo.


Es nuestra obligación enseñar a los niños a canalizar sus emociones, en especial las negativas. Aprendiendo a controlarlas desarrollarán una personalidad fuerte que les ayudará a tomar las decisiones adecuadas en los momentos decisivos en sus vidas. 


Ser conscientes del torbellino de purpurina es el primer paso para lograr llevarla de nuevo a la calma y evitar males mayores.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Con-sentido

Un espacio, una pausa, un guión... pueden suponer una gran diferencia: por que no es lo mismo con  sentido que consentido. Ya está el humor español para encontrar el chiste fácil :p

Ahora bien, ambas, con sentido y consentido, tienen una relación inversamente proporcional. Cuanto más consentido está un niño, con menos sentido lo educan sus padres. Cuanto más sentido común tiene un niño, más exigentes han sido con él, más decisiones ha tenido que tomar y más consecuencias ha asumido. Obviamente, adecuadas a su nivel y a su edad.


Los padres con sentido, ponen límites a sus hijos y les dicen "no" cuando es necesario. Sus hijos se sienten seguros porque saben qué se espera de ellos, qué está bien y qué está mal, cómo deben comportarse en cada situación...

Los niños consentidos suelen ser déspotas, poco colaboradores, comodones, faltos de hábitos de conducta y ajenos al concepto de responsabilidad. El verdadero problema no es este, si no que de no tomarse medidas a tiempo, nos encontraremos con una generación de adultos incompetentes, acostumbrados a tenerlo todo fácil, hecho, logrado sin el más mínimo esfuerzo. Evitar que realicen sus tareas diarias no los hará mejores, ni más buenos. No guardarán mejor recuerdo de su infancia. Les hará indefensos en el futuro.


En un artículo publicado en La Vanguardia en 2009, desde la Fundación Pere Tarrés, su entonces director general advertía: 
Se trata de transmitir tres valores -orden, esfuerzo, respeto- enseñando al pequeño a recoger los juguetes y por cansado que esté, exigirle que lo haga cada día. Así interiorizará ese comportamiento. Y como eso, todo. Nunca eximirle porque estudia mucho (o porque es pequeño, aportación personal).
El egocentrismo propio de la primera edad acompañado de la indiferencia, la indulgencia, o la condescendencia de los padres... es una mala combinación para una dar a los niños una buena educación. Desemboca en falta de autocontrol y de inseguridad durante la infancia que, para cuando llega la adolescencia ya es, quizá, demasiado tarde tratar de corregir.


Es importante transmitirles el sentido de responsabilidad y la cultura del esfuerzo con tareas concretas ya adaptadas a su edad de manera que con normas, pautas, límites, cariño, ejemplo y alegría hagan por sí mismo las cosas con-sentido.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Juntos pero no revueltos

En más de una ocasión hemos hablado de la influencia, positiva o negativa, que pueden causar las etiquetas en los niños. Cuando la etiqueta es positiva, es un elemento poderoso; recordad el post sobre Thomas Edison. No obstante, cuando la etiqueta es negativa, el nivel de motivación y de interés del niño por esa determinada actividad desciende en picado.

Luego hay otro tipo de etiquetas, las que la sociedad nos impone:


Este post es delicado puesto que trabajo en una escuela en la que desde primero de primaria las clases se separan entre niños y niñas. Por otro lado, yo me he educado en un colegio de niñas en el que he sido muy feliz y he logrado un desarrollo personal, social, profesional... excelente (entendiendo por excelente que me siento realizada en todos los sentidos).

Hoy en día, en el mundo de la educación, este tipo de centros son la minoría. Existen argumentos sólidos para apostar por la opción mixta, como que la sociedad lo es. Los centros de educación diferenciada ofrecen un aprendizaje más personalizado y orientado al tipo de desarrollo cognitivo y madurativo que viven los alumnos. Podría extraerse de esta reflexión que este tipo de colegios etiquetan a sus alumnos y discriminan por razón de sexo, pero sería un inmenso error.


Partiendo de la premisa que toda persona, hombre o mujer, tiene los mismos derechos y deberes ante la ley y la misma dignidad ante la sociedad, no podemos obviar que existen diferencias en lo que se refiere a maduración biológica (que se intensifican en la adolescencia), física, intereses, relaciones sociales... De hecho, lejos de lo que se pudiera pensar, la educación diferenciada rompe estereotipos dentro de las aulas, eliminando la idea de que existen materias de chicos y otras de chicas o actividades para unos u otros.

Y es en este punto donde se enlazan las etiquetas con la educación diferenciada. Ofrecerles una educación que les lleve a la excelencia es un deber y una responsabilidad nuestra. 



Niños y niñas nacen con las mismas habilidades y talentos, con las mismas posibilidades y derechos de aprendizaje. Los estereotipos surgen cuando se eliminan de los intereses y las inquietudes de los alumnos ciertas actividades o juegos por que "son de niñas" o "son de niños". Todos somos aptos para llevar a cabo cualquier labor o tarea, siempre y cuando se respete nuestra madurez y desarrollo cognitivo tanto como nuestros gustos e intereses.  Porque una niña puede ser astronauta o detective tanto como un niño. Un niño cocinero, o poeta tanto como una niña.  Lo importante, en cualquiera de los casos es que sean felices.

lunes, 26 de octubre de 2015

Secretos

En Highlands nos gusta llevar a la práctica las formaciones que recibimos. Tal y como ya os conté en otro post, en septiembre tuvimos la suerte de contar con la presencia de Daniel Gabarró en nuestro calendario de formación para el profesorado. Su propuesta se orientaba a la aplicación de los PNL para la reducción de las faltas de ortografía en los alumnos, sin embargo, quiso ofrecernos más. Resulta que Daniel Gabarró ha creado un campus virtual con una serie de materiales muy valiosos pero gratuitos y de gran utilidad para "la transformación positiva de la vida de las personas".

Profesores y personal no docente hemos entrado a "cotillear" esos recursos y, sin duda, vamos a utilizarlos para lograr dicha transformación. De hecho, ya estamos en ello. Hace unos días, la Srta. María Castells, psicóloga del colegio, llevó a cabo un taller de prevención del acoso escolar dentro del programa de integración escolar. Los alumnos están trabajando la virtud del respeto durante el mes de octubre y a María le pareció oportuno que comprendieran que, a veces, los secretos que nos confían los amigos hay que contarlos, sin que eso suponga faltarle al respeto o ser un chivato y alguien desleal. De hecho, lo que pretendía era que los niños vieran la importancia y la necesidad de respetarse a uno mismo y a los demás, cosa que los secretos no siempre permiten. Para ello tomó las palabras que Gabarró expone en este vídeo:

Si no puedes verlo pincha aquí.

Como veis, el objetivo principal del taller es proteger a los alumnos susceptibles de ser víctimas acoso escolar, animar a los observadores a contarlo para ayudar a las víctimas a salir de esa situación y ayudar a los acosadores a reconducir su conducta.

Nuestra psicóloga consideró más adecuado explicárselo con imágenes y ejemplos a los alumnos de primero a tercero de primaria; mientras que a los mayores les puso el vídeo de Daniel Gabarró y establecieron un pequeño debate en el que todos opinaban y buscaban situaciones concretas para saber si iban, o no, bien encaminados. A pesar de mostrar algo más de resistencia a la hora de concretar qué secretos iban a revelar a partir de entonces, el mensaje que acababan de recibir no dejó a nadie indiferente.

Durante la actividad, María centró la atención de los niños en el paralelismo que existe entre quererse mucho a uno mismo y proteger la propia identidad. Así, poco a poco, fue explicando que hay veces que tenemos que decir las cosas que sentimos, que nos suceden o que nos han contado y no por eso vamos a ser chivatos. Nadie puede dejar que le hagan sufrir ni tampoco puede permitir que otros sufran sin hacer nada para evitarlo. Así de bien es como lo entendió una niña de primero de primaria que también se llama María; ella lo tiene claro: 

Si no puedes verlo pincha aquí.
"...Si un compañero te fastidia y te duele por dentro, entonces se lo tienes que decir a un mayor, o si un mayor te dice: "no le digas esto a tus padres", se lo tienes que decir. Tus padres te escuchan, te entienden... te quieren. 
Si habéis planeado una merienda con tu amigo, no se lo digas a tus padres que has invitado a tu amigo si ellos no te han dejado..."
Es bueno encontrar momentos en familia para que todos esos secretos que guardamos y que nos hacen daño o hacen daño a los demás salgan a la luz, lograremos paz, alivio, comprensión y ayuda. Los papás y los maestros debemos generar ese clima de confianza y de confidencias buscando momentos de encuentro que ayuden a los niños a compartir sus alegrías y sus ilusiones tanto como sus angustias y sus preocupaciones.


lunes, 19 de octubre de 2015

Sin condiciones

Los padres quieren a sus hijos sin condiciones, o así debería de ser. Del mismo modo, los maestros educan a sus alumnos sin condiciones, o así debería de ser. Me refiero a no poner condiciones en el amor. Sean como sean, el amor debe ser el motor que impulsa a padres y maestros a llevar a cabo su labor educativa. Es algo que nace de lo más profundo de la vocación.


El otro día una amiga me leyó una historia que logró ponerme la piel de gallina:
Hace muchos años, un día como otro cualquiera, un niño llegó a casa y le dio a su mamá una nota: "mi maestro me dio esta nota para ti y me dijo que no la abriera bajo ningún concepto; que te la entregara".
La madre leyó la nota en silencio. Al terminar tenía los ojos llenos de lágrimas. El niño le preguntó:- Mamá, ¿por qué lloras?- Tu maestro me ha escrito esto: "Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros ni recursos suficientes para enseñarle, por lo que deberá educarle usted en casa".
Y así fue. Muchos años después la madre de Edison falleció. Años más tarde, aquel niño convertido en hombre estaba revolviendo las cosas que tenía guardadas de su madre y encontró un papel doblado. Lo cogió y lo abrió. En el papel estaba escrito "Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela." Paralizado, lloró por horas. Más tarde escribió en su diario:
"Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero gracias a una madre heroica se convirtió el el genio del siglo."

Y es que ese amor sin condiciones que nos ofrecen las personas que tenemos por referentes y que despierta sentimientos de seguridad y confianza en uno mismo, son el impulso y la compañía que los niños necesitan para su desarrollo integral. La influencia que ejerció esta mujer en el autoconcepto de su hijo fue tan poderosa que consiguió encontrar un genio en alguien a quien otros rechazaban por falta de capacidades.

Si la reacción de la madre hubiera sido la de revelar la verdad a su hijo o trasladarle sus miedos y frustraciones, probablemente sólo habría logrado hacer realidad aquello que ponía en la carta: un hijo mentalmente enfermo, desmotivado, sin autoestima y con un concepto de sí mismo negativo y de incompetencia.


Una inyección de confianza ciega y de creencia en los niños es la mejor vacuna contra los retos y las metas que parecen más imposibles. Si creemos de verdad en las habilidades, las capacidades y las virtudes de los niños, con toda certeza se materializaran de un modo u otro.

lunes, 12 de octubre de 2015

¡Manos a la obra!

Os presento a Javi. Es mi sobrino. Tiene 4 años, va a P5, es de los pequeños de la clase ya que nació en diciembre. A pesar de eso y además de ser guapísimo, es un lince a nivel de lectura. 

La "tecnología" Blogger no permite abrir el vídeo desde Iphone, Ipad...
Mejor abrir con Google

Siempre ha mostrado interés y motivación por el mundo de las letras y, a base de acercarse a los cuentos y de fomentarlo mucho en casa, ha aprendido de forma "autodidacta". Además, Javi tiene muy buena memoria, retiene todo tipo de datos e historias: desde el gol del Barça al Levante en el partido de Copa de 2008 hasta aquello que nos pasó aquel día que estábamos juntos en el súper y... Su razonamiento lógico también es bueno, es capaz de deducir y comparar situaciones y de ofrecer respuestas a distintos tipos de problemas. Domina el contaje, la seriación, el cálculo... y su vocabulario y su expresión oral son excelentes. 

Cuando un niño pequeño tiene un nivel de lenguaje tan desarrollado, independientemente del nivel del resto de habilidades, invita a pensar que su coeficiente intelectual está por encima de la media. No siempre es cierto. Hay que ver el conjunto, desde el habla hasta las habilidades sociales, pasando por el razonamiento lógico-matemático, el desarrollo motor, la autonomía o la motricidad fina.


María, mi hermana, consciente de los puntos fuertes y no tan fuertes de su hijo me pidió que le mandara una propuesta para reforzar la motricidad fina de Javi. Tras una evaluación casera, a modo de juego, he observado que Javi no hace correctamente la pinza digital y que tiene poca fuerza en sus dedos. A pesar de que su desempeño en la escritura es correcto, su trazo, no es siempre continuo y su dibujo (especialmente la figura humana) es bastante inmaduro. 


En base a esto, ahí va mi consejo a todos los papás de Javis del mundo:

1. Fomentar la autonomía mejora la motricidad fina: abrocharse solo los botones, abrir y cerrar cremalleras, coger objetos pequeños (al poner la mesa, al recoger juguetes, al preparar su mochila...), abrocharse los cinturones de las sillitas del coche, usar correctamente los cubiertos (dando por hecho que comen solos), servirse agua, abrir y cerrar botellas, abrir los envases de las meriendas (galletas, barritas de chocolate...), y un largo etc. de todo aquello que sabéis que pueden hacer solos pero os anticipáis para terminar rápido. Es una inversión a futuro, vale la pena ser pacientes durante un tiempo.

2. Evitar a toda costa las pantallas: TV, tablets, móviles y maquinitas varias. Dedicar ese tiempo a juegos de cualquier tipo, en especial los relacionados con la motricidad fina o el juego simbólico.

3. Corregir siempre la posición de los dedos de manera que haga una correcta pinza al usar cualquier utensilio: lápices, colores, pinceles, cubiertos...

4. Ofrecer materiales variados para trabajar la motricidad fina fomentando el gesto de la pinza en todas las actividades.

  • Jugar con pinzas de tender la ropa: tender, hacer "serpientes" uniendo unas con otras, ponerlas en un soporte rígido...
  • Meter pajitas de refresco por los agujeros de un colador o granos de arroz por las pajitas.
  • Ensartar cuentas y bolas, pasta, piezas... en cordones de mayor a menor grosor según el progreso
  • Jugar a pinchitos
  • Jugar a Mikado
  • Jugar a construcciones de pieza pequeña. El modelo clásico de LEGO entraña una mayor dificultad de construcción pero implica más fuerza con las manos para unir y separar las piezas.
  • Dibujar y colorear
  • Modelar plastilina, barro, limpiapipas...
  • Ensartar gomas y coleteros en cilindros (rollos de papel de cocina o de papel de plata)
  • Clasificar legumbres variadas
  • Pegar y despegar pegatinas o cromos
  • En juegos de cartas, dejar que Javi reparta a cada jugador, cuente...
  • Abotonarse y desabotonarse la ropa
  • Subirse y bajarse las cremalleras
  • Abrir los envases de comidas y bebidas (yogures, madalenas, chocolatinas, zumos, refrescos,...)
  • Pelar furtas como el plátano o la mandarina
  • Cortar celo en su soporte
  • Desatar nudos
  • Jugar con pelotas de presión o antiestrés, haciendo fuerza.
  • Tapar y destapar cierres a presión (rotuladores, tuppers,...)
  • Los denominados "Quiet books" también son una opción divertida y completa

En cualquiera de estas actividades es imprescindible que estemos atentos a que se ejerciten especialmente los dedos implicados en la pinza digital y se haga de forma correcta.

Estoy segura de que con un poco de paciencia y práctica la mano de Javi estará a la altura del resto de sus habilidades. Hoy más que nunca ¡manos a la obra!

PD: Gracias Javi y papás por dejarme compartirlo, ¡espero haberos ayudado!

lunes, 5 de octubre de 2015

Lo que tú digas

La capacidad de persuasión de los adultos sobre los niños es directamente proporcional al nivel de autoridad y de seguridad que ofrecen los primeros a los segundos. Cuando un niño confía en ti, sabe que a tu lado está seguro, comprende lo que esperas de él y está convencido de que lo quieres y lo aceptas tal como es, valorando sus éxitos y apoyándolo en sus err... aprendizajes; entonces digas lo que digas y hagas lo que hagas, te creerá. Querrá agradarte, complacerte, darte la razón... a toda costa.


Recuerdo la influencia que ejercí el año pasado en mis niños de P3 y P4 a través de los proyectos que planteamos en la clase relacionados con el cuerpo humano, la alimentación y el reciclaje. Los papás desesperados me decían que ya no podían beber Coca-Cola por que yo había dicho que no era buena para los riñones y que en cambio tenían que beber agua para hidratar su cerebro. También tuvieron que añadir más frutas a los desayunos del cole y reducir el McDonald's y la pizza para llevar una dieta saludable y cambiar el papel de aluminio y las bolsas de plástico del almuerzo por tuppers que se pueden reutilizar. Y todo, por que lo dice la Srta. Ana... 



Esto es una ventaja para los educadores -padres y maestros- que nos pone en situación de reconducir actitudes y situaciones a nuestro antojo sin que parezca que les quitamos la razón o que ponemos límites a su voluntad. Eso sí, primero hay que ganarse ese respeto fruto del equilibrio entre afecto y autoridad y, en segundo lugar, hay que saber usar bien la estrategia. No vayamos a subestimar su inteligencia.


Se trata de ser muy selectivos a la hora de influir, dejando en sus manos las decisiones que van a forjar su desarrollo integral pero reorientando aquellas que no sacan lo mejor de ellos. Como responsables de su educación, tenemos la obligación de buscar su mayor beneficio, enriquecimiento y desarrollo partiendo de aquellas virtudes y valores que transmitimos tanto con nuestras palabras como, y sobre todo, con nuestros actos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

No dan tregua

Hay momentos en que los niños no dan tregua. No se cansan de hacer cosas, de divertirse, de hablar, de preguntar... A veces, en esos momentos, los adultos no estamos a la altura. He encontrado esta imagen que podría ser una buena receta para los que estamos comprometidos e implicados con la educación.


El otro día me preguntaban "¿eres una profe exigente o cariñosa?" a lo que contesté "mucho de las dos cosas". Y expliqué que, bajo mi punto de vista, los niños que se sienten exigidos suelen sentirse valorados y en consecuencia queridos. Lo difícil es encontrar el equilibrio. Saber seleccionar muy bien aquello que queremos que aprendan o que valoren es complicado, y más aún ser "intransigente" al respecto, procurando que lo consigan. Y no me refiero a no pasar una, a ser inflexible o duro, sino a perseverar, a ser paciente, a insistir, a repetir... 

Porque exigir cada día algo distinto supone no exigir nada, del mismo modo que exigir sin hacer un seguimiento o sin dar ejemplo cae en saco roto. "Pero entonces, ¿dónde queda el afecto? ¿cómo dar cariño cuando no cedes o te pones muy serio en ciertas cosas?". Pues queda en los gestos, en las miradas, en la compañía, en el tono, en la sonrisa, en la cercanía, en la disponibilidad, en las felicitaciones por los logros, en la dulzura al corregir, en la paciencia infinita al repetir por enésima vez lo mismo... Y es que para mí, exigencia y afecto van de la mano.


Entre afecto y sobreprotección también se produce una confusión que, a mis ojos, puede ser una influencia negativa para el desarrollo del niño. Porque querer a un niño no es sinónimo de no dejarle crecer, ni de tener que ser su amigo. Hay personas que se empeñan en rodear de algodón la infancia, evitando a los niños disgustos, fracasos, decepciones,... realidades al fin y al cabo. Otros optan por adelantar la llegada de la niñez o la pre-adolescencia, pasando de puntillas por la infancia. Dar libertad al niño para vivir la niñez como le corresponde sin dejar a un lado el desarrollo de su personalidad, a través de la autonomía; implica acompañarles en el camino de la vida tirando de su mano lo justo para que tengan que aligerar el paso pero siempre disfrutando del paseo.


lunes, 21 de septiembre de 2015

¡BINGO!

Premios. Premios por cenar todo, premios por portarse bien, premios por obedecer a la primera, premios por ir al cole contentos, premios por ordenar, por no pelear con los hermanos, por irse a la cama cuando lo mandan, por no levantarse por las noches, por terminar un curso, por pasar al siguiente, por no hacer pataleta, por que es el cumple de tu hermano y no vas a quedarte sin regalos... Premios por todo y a cada momento. 

Mi opinión es contraria. Yo lo llamo chantaje. De los padres a los niños, que los convencen (con dudoso éxito) de determinadas conductas o acciones a cambio de unas chuches, un juguete, un rato de Ipad o de TV, un plan el fin de semana, un capricho, irse a dormir más tarde... En fin, es tan fácil ganar algo que parece el bingo.


También se producen en el otro sentido, de los niños a los papás. Me voy a la cama si..., cuando recoja me llevas a..., si ceno rápido me dejas un ratito... Aprenden rápido, nos imitan. Entonces no vale decir haz esto porque sí o porque lo digo yo que soy tu madre (padre); porque hace cinco minutos le habíamos dado un premio por haber hecho otra cosa que precisamente habías dicho tú, mamá (papá).


Los premios no educan. Me atrevería decir que su efecto es justo el contrario. Ahora bien, como en toda norma, siempre hay algunas excepciones. El sentido común será el que nos ayude a ver cuáles. 


¿Cuál es la alternativa, la solución? Educar a través de la motivación intrínseca. No vende tanto, la verdad. Es más difícil de colocar pero lograrlo supone un beneficio enorme para desarrollo integral. Un niño que sabe motivarse intrínsecamente, que tiene ganas de mejorar, de crecer, de aprender, de hacer felices a los de su alrededor... por que sí, va a saber encontrar la motivación en las demás áreas de su vida.

Además, despertar en el niño las ganas de ser mayor y responsable, bueno, obediente, amable..., inculcar toda una serie de valores que acaben por transformarse en parte de su carácter es sembrar las mejores semillas para recoger los mejores frutos en el futuro. 

lunes, 14 de septiembre de 2015

Ovillos de lana

Todo tiene un final, hasta el verano, aunque a muchos papás os ha parecido interminable según habéis ido confesando estos últimos días.


Lo que parece ser inagotable es la energía y la vitalidad de los niños. Realmente han cargado pilas durante las vacaciones y han empezado el curso mostrando ganas de aprender y de "trabajar" desde el primer momento.

También es cierto que el reencuentro con amigos y profes genera una adrenalina que seguro se irá equilibrando a lo largo de estos primeros días pero, es conveniente y positivo mantener esta actitud de motivación y curiosidad para lograr que el aprendizaje en el aula fluya como algo natural y sencillo; como si se tratara de un ovillo de lana y los niños hubieran dado con el hilo que ellos mismos van a ir estirando y alargando hasta encontrar el extremo escondido.


Tenía muchas ganas de que llegara el día de hoy. Es un reto para mí lo que se me presenta este año, ser tutora de P5 no es moco de pavo. Más allá de la responsabilidad y la ilusión, que son inmensas, cuento con la oportunidad de aprender de los niños y con los niños, de mejorar como maestra y sobre todo lograr que todos vengan felices a la clase. 

Convertir todo esto en rutina es complicado, pero no imposible. Lo que decía; el reto del ovillo de lana. Lo único que puedo sugerir a padres y maestros es que busquemos la lana adecuada y ayudemos al niño a encontrar un motivo para querer tirar del hilo.



¡Feliz curso nuevo!

martes, 8 de septiembre de 2015

ReFormarse

La verdad es que es una gran suerte formar parte de un colegio que se preocupe tanto por la formación del profesorado. Para estos primeros días previos al inicio de curso, Anabel Valera, coordinadora académica de Highlands, ha organizado unas sesiones muy interesantes en las que hemos tenido la suerte de poder contar con el asesoramiento de expertos en lenguaje y oratoria para mejorar nuestra manera de enseñarlo en el aula. 



El curso de ayer, ofrecido por Daniel Gabarró, nos abría horizontes en el campo de la ortografía, a través de su programa "Ortografía sin esfuerzo" basado en la "Programación Neurolingüistica" (PNL), tan en boga.

Haría falta un blog a parte, dedicado única y exclusivamente a hablar de PNL. Esta rama de la comunicación considera que el cerebro de las personas sigue una serie de patrones para resolver los distintos retos cognitivos a los que se va enfrentando. La PNL tiene entre sus objetivos "describir los procesos mentales de forma suficientemente clara como para que puedan ser enseñados". En su charla es lo que el llama "la cocina de la mente" para hacerlo más gráfico: si un individuo no tiene ni idea de hacer una tortilla y otro sí, bastará que el primero explicite la receta paso a paso, de forma clara y ordenada para que el segundo sea capaz de reproducirla. El primero conoce su manera de aprender, su metacognición; al segundo, le ayudamos dándole estrategias para hacerlo. Para Gabarró, esto también sucede con las lenguas; cuando el proceso mental es claro y conocido para un idioma, podrás aplicarlo para el aprendizaje de los demás. 

Bajo esta definición, el punto más destacable de su discurso es que el maestro debe indicar al niño cuál es el proceso mental que él mismo lleva a cabo para resolver una tarea, para que después el alumno pueda aplicarlo, primero en gran grupo o grupos de trabajo y después individualmente. 


En el caso de la ortografía, su propuesta se aleja mucho del aprendizaje de normas y excepciones. Según la PNL, dominar la ortografía de una lengua depende de la memoria visual y del dominio del léxico cacográfico. Sin embargo, tienen que darse unos requisitos previos antes de alcanzar dicho nivel de control. El niño debe:
- hablar el idioma.
- Oír al escuchar, descartando posibles problemas auditivos y trabajando a fondo la conciencia fonológica.
- Leer ágilmente, 50 palabras por minuto.
- Ver al mirar, descartando posibles problemas de optometría.

Si los requisitos se cumplen, se puede empezar a enseñar la ortografia desde la PNL mediante un trabajo que se centra básicamente en la representación mental de la palabra a nivel escrito, esto es, que en el cerebro aparezcan las palabras tal cual se escriben, no su imagen ni su sonido. Para ello, su programa recoge una serie de ejercicios de atención visual adecuados para todas las edades que se presentan a modo de juego con una colección de imágenes. Estos juegos se van complicando progresivamente, invitando al alumno a jugar con palabras desde 2 hasta 5 letras, las cuales tendrán que recordar, deletrear de atrás a adelante (complicadísimo para una inexperta como yo) y al revés o responder preguntas relacionadas con la estructura (¿la F es roja en la primera palabra?...). Una vez superada esta fase, la siguiente consiste en dominar el vocabulario cacográfico, esto es, las 100 palabras más usadas de una lengua, que son a su vez las que generan el mayor porcentaje de faltas.

Esta última etapa se debe reforzar con la copia, la lectura y el dominio de las palabras de la vida cotidiana. La recomendación de Gabarró es la de enseñar 7 normas de ortografía más significativas y prescindir de aquellas plagadas de excepciones y anexos.


Con diez minutos diarios de estos ejercicios lograremos que el niño deje de usar su memoria auditiva, causante de la mayoría de faltas de ortografía y trabaje a partir de su memoria visual, mejorando hasta un 80% las faltas ortográficas.

Me queda mucho en el tintero ya que la charla de Daniel Gabarró dió mucho de sí. Prometo compartirlo en futuras entradas.

Saicarg Lebana rop nat aneub nóiccele.

(Gracias Anabel por tan buena elección al revés).

martes, 1 de septiembre de 2015

Ilusiones renovadas

A pesar de que os pueda parecer insólito, ¡las vacaciones se me han hecho cortas! Como decía Bugs Bunny...


Eso sí, tenía; tengo ganas de volver a empezar el curso, de recibir a los niños con la clase preparada y con las ilusiones renovadas.

Hoy la mayoría de los profesores hemos empezado "el cole". Sillas y mesas vacías, paredes sosas, pasillos silenciosos, la alegría de volver a ver a compañeros del curso pasado, conocer a algunos nuevos... y mucho trabajo. En sólo unos días tenemos que:
  • Preparar y decorar las aulas para convertirlas en un lugar cálido y acogedor donde los niños se sientan a gusto, cómodos, seguros.
  • Programar las primeras semanas atendiendo al proceso de adaptación que los alumnos de infantil (y otros no tan pequeños) necesitan al empezar un nuevo curso.
  • Recibir, asimilar y tratar de llevar a la práctica la formación y las innovaciones que nos ofrece el colegio.
  • Traspasar la información de nuestros alumnos del curso pasado a su futura tutora.
  • Empaparnos de toda la información académica y personal que vaya a ayudar a los niños en su formación integral.
  • Un largo etc., antes de que el día 14 de septiembre los niños empiecen el cole.

Nuestro director, el P. Gonzalo Monzón LC, nos ha recibido compartiendo con el claustro una reflexión sobre la educación basada en la etimología de la palabra maestro. Tal y como indicaba, maestro viene del latín, magister y se utilizaba para designar a aquel que ha alcanzado el más alto grado de conocimiento y competencia en su campo o profesión y por eso puede dar lecciones en ello. Se compone de los términos magis, que significa más y stare o estar de pie, de modo que un magister, maestro, es el que está parado más alto, haciendo alusión a su nivel de conocimientos que va a transmitir a sus alumnos.

En consecuencia, los maestros tenemos la obligación de conocer aquello que vamos a transmitir y dominarlo. No obstante, la realidad es que, tal y como decía el director, muchas veces somos nosotros los que aprendemos del día a día de nuestros alumnos, seres curiosos y exigentes que todo lo quieren saber. El P. Gonzalo también añadía un símil comparando la formación integral de una persona con la construcción de un edificio: "en la construcción del edificio de la vida, el maestro debe ser capaz de ver dónde falta el ladrillo, de encajar uno sobre otro levantando una obra fuerte y sólida que se sostenga firme con el paso de los años".

Padres y maestros debemos seleccionar bien los ladrillos y forjar una estructura llena de virtudes y habilidades. La mejor manera de hacerlo es poniendo el corazón en ello.


lunes, 24 de agosto de 2015

Tenemos que hablar

Hablar por los codos, no callarse ni debajo del agua, hablando se entiende la gente,... El ser humano, como ser social que es, necesita comunicarse y expresar sus ideas, emociones y pensamientos al resto del mundo a través del lenguaje, la música, el arte o con su propio cuerpo.


Ernest Hemingway dijo "se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar". Tenía razón. En los primeros años de vida de un niño nos esforzamos en que adquiera el lenguaje; y hacemos bien. Dar modelos correctos y hablar con un vocabulario y una sintaxis adecuadas facilitan la integración del léxico y las estructuras que serán la base para el posterior desarrollo de la lengua. Así, desde pequeños, hablaremos a los niños con normalidad, sin usar onomatopeyas ni palabras inventadas. Cuando el niño diga "brmmmm" nosotros diremos coche, cuando diga "tete no" diremos "este no" y a base de repetirlo, tarde o temprano acaban por interiorizarlo.



Esta fase enlaza con la de la mala pronunciación ya que el aparato fonador se está desarrollando y la lengua y la mandíbula deben aprender a colocarse en el lugar correcto para emitir cada sonido de forma adecuada. Es importante que el adulto trate de pronunciar bien al hablar y que, sin corregir directamente, ofrezca al niño el modelo fonético válido para cada palabra, de manera que cuando el niño diga "quiero zopa", repitamos "¿te gustaría tomar sssssssopa?" o si nos dicen "yo sabo saltar" contestarles "yo también sé saltar".

A medida que se hacen mayores y que el lenguaje crece de forma exponencial en su cerebro, corremos el "riesgo" de no poder hacerlos callar, y ¡no debemos! Pero que ellos hablen sin piedad no significa que nosotros tengamos que escuchar con toda nuestra atención. Cuando las historias se hacen interminables, los cuentos y las explicaciones se alargan y alargan sin mostrar un final, cuando se da vueltas a lo mismo cual peonza desbocada, es ahí cuando mi cerebro -y os animo a que lo haga el vuestro- hace saltar las alarmas y se desconecta, quedando sólo una parte inconsciente de él atento a palabras clave para poder valorar puntualmente lo que nos cuentan y mostrar al niño que seguimos ahí. Al principio resulta difícil pero con la práctica, la abstracción resulta ser una buena estrategia para tener al niño entretenido, permitiendo el desarrollo de su lenguaje y su creatividad, mientras tu puedes seguir con lo tuyo.